Bueno, no te puedes ni imaginar cómo ha estado Berlín estas dos últimas noches —algún vídeo rockero colgué por Instagram— y es que después de cuatro meses —o puede que fueran cinco o seis y que se han sentido como eternos— volvieron a abrir los clubes y a permitirnos bailar en los bares.

Lo digo porque hasta el viernes,  en los pocos bares a los que podías entrar te obligaban a estar sentado y eso de mover la cadera sólo se hacía desde la silla o el sofá que te correspondiese.

Total, que la capital on fire. En la noche y en la mañana. Yo que tiendo a madrugar me he encontrado grupos todavía festejando, caritas como poemas, labios requetesecos y órbitas desencajadas. Berlín vuelve a ser un poquito como antes.

Por cierto que no sé cómo te fue la semana pasada: pero si recuerdas —y si no, léete el último boletín— traía, además, del novilunio, novilunio —que nos marca todo el mes— varios aspectos que lo seguían y que de alguna manera… también marcaban todo el mes.

O sea: el combo de Venus/Marte/Plutón en Capri (con sus envidias, obsesiones, tejemanejes femeninos, secretismo, sexo duro y sanación) pero también la conjunción del Sol y Júpiter en un grado muy exacto, casi el 15, y que promete alegrías, premios, aumentos de sueldo, mensajes agradables, reconocimiento y ganitas de que se te tenga en cuenta por tus valores, tu espiritualidad y tu alto sentido de la justicia.

Sigo pensando —y reincido y lo estoy viendo en mis consultas— que marzo es un mes muy especial con un montón de eventos cobrando forma, plantándose, dando un estirón positivo. Tu casa Piscis sigue de enhorabuena, volverá a reactivarse con el plenilunio, plenilunio en Virgo de la semana que viene y acabará de pegar el pelotazo con los bellísimos aspectos de abril.

Y sí, ya sé que hay conflictos armados pero también hay mucha —muchísima, muchísima solidaridad— y un sentimiento colectivo muy especial que obedece a este arquetipo pisciano y a las bondades de Júpiter por allí.

De hecho, colgué un vídeo en Instagram a principios de semana solicitando ayuda/información para hospedaje y apoyo a una familia de refugiados en Barcelona y en seguida se gestionó todo; de pronto tenía toda la información necesaria y de sobra. Así que gracias. Mil.

Cuando hablamos de los aspectos cósmicos aquí en el Boletín y luego te digo que mires si tienes tal o cuál cosa en tal grado en tu carta, lo que estamos haciendo al final es practicar con los llamados tránsitos.

Los tránsitos no es más que eso: los planetas de arriba dialogando con los planetas de abajo (los de tu carta). Y aquí me gustaría hacer un par de aclaraciones que ya hice otras veces pero seguro que te viene genial recordarlas:

  1. Que los tránsitos no son el único método para ver qué narices te va a pasar esta semana, este mes o todo el año. O sea: hay muchas maneras de hacer Astrología Predictiva.
  2. Para que tus sueños (o incluso tus temores) se materialicen, necesitas no sólo tener tal o cuál tránsito, hace falta combinar con otras ruedas de predicción (otros tipos de técnicas).
  3. Por eso tan menudo me escucharás decir: esta Luna Nueva no te va a cambiar la vida; o la conjunción entre Venus y Marte ni te traerá novio, ni novia, si solucionará tus problemas en la cama.
  4. ¿Conclusión? Se un poquito más cuidadoso y cuidadosa (y no sé si escéptico o escéptica) cuando te asomes a tu carta o a la de otras personas y estés usando sólo los tránsitos (A ver, por supuesto, siempre puedes buscar la visión de alguien que sepa más y te oriente: o se, uno de mis coachings).

Además, podemos seguir matizando y mucho con esto de los tránsitos: ¿Qué planeta te toca? ¿Por qué tipo de aspecto? ¿Es personal, social o transgeneracional? ¿En qué casa te cae? ¿Qué representa este planeta en tu vida? ¿Qué representa el otro? ¿Ya se hablaban antes en tu carta o el contacto es algo nuevo?

Los planetas no sólo se hablan; también las casas se comunican entre ellas: una casa es el equilibrio de la opuesta, hace trígonos y sextiles, hace una oposición. En total cada casa tiene contacto con siete casas más: esto implica que, incluso si los tránsitos de los planetas no aspectan nada en tu carta, sí vienen de unas casas específicas y están a su vez hablando con las otras, esto es, con el resto de escenarios.

No es que quiera agobiarte a conceptos y minucias; al contrario, lo que quiero es animarte a desarrollar una nueva mirada al asomarte a tu tema natal: a veces, el tránsito ese con el que nos obsesionamos no materializa nada; o sí, cierto que lo hace, pero busca un punto de fuga o una salida en tu carta que puede venir por otras casas, escenarios y experiencias.

Tú practica, practica, practica. Y no protestes tanto porque Júpiter en Piscis —o cualquier otro planeta— no te esté dando lo que tú quieres. De lo que no me cabe duda es que Júpiter ahora mismo está en alguna parte de tu carta y hablando con el resto de tu tema natal. Y eso no es poca cosa.

Con respecto a la semana —y después de esta introducción un poco larga— te aclaro que tiene poquísimos eventos. A ver, estas los típicos movimientos lunares —cada dos días y medio, Lunita en otro signo. Esta semana tenemos la Luna por Tauro, por Géminis, por Cáncer y y por Leo. (tienes especiales sobre estas Lunas para aprender sobre ellas, explorarlas).

Y luego un ingreso —más o menos afortunado, ojalá para bueno—, un cuarto lunar —que siempre supone un punto de inflexión sobre la Luna Nueva— y la conjunción del Sol con Neptuno anual.

¿Ves? Muy poco.

Empecemos. Lo hacemos el jueves 10 —o la noche del miércoles 9— cuando Mercurio salga de Acuario —tan desapegado, intelectual, racional, científico— para entrar en Piscis y comenzar a perderlo todo, apuntar más los teléfonos, despistarse en la parada del metro, hablar con los espíritus y escribir poemas de amor.

Ay, Mercurio en Piscis, cuántos quebraderos de cabeza me has dado. Te cuento otro anécdota más: la semana pasada perdí mi anillo astrológico —es un talismán hecho por una alquimista, lo llevo en el dedo de Júpiter esto y lo otro.

Bueno, lo llevo o lo llevaba: porque estaba en casa y de pronto el anillo había desaparecido. De esto que te miras la mano —y sobre todo que lo notas—: en efecto, el dedo desnudo, ni anillo ni piedra.

Yo había trabajado casi todo el día en casa —consultas, taller— y había bajado a la calle a comprar y también a reciclar la basura. Un par de chorradas para un día de mucho trabajo.

Busqué y rebusqué el anillo por la noche, me fui a la cama de madrugada abriendo cajones, retirando el sofá, buscando en bolsillos de pantalones que no me había puesto y donde era improbable que el anillo estuviese. Un horror. A la mañana siguiente, antes de ir a trabajar, metí medio cuerpo en los contenedores de basura y removí desperdicios sin fortuna alguna.

Así que nada, para la noche siguiente, ya daba el anillo por perdido. Otra vez mi Mercurio en Piscis. Total, la historia de siempre.

A la mañana siguiente abro el frigorífico y el anillo aparece. En un bol entre las raíces de cúrcuma. Mercurio en Piscis. Fin de la historia. Y hasta que lo vuelva a perder (y/o a encontrar) .

En resumen, con Mercurio en Piscis se está un poco más con la cabeza en las nubes y perdida en asuntos poco pragmáticos —de ahí que lo material tienda a perderse. Claro, esto provoca sinsabores. Causas desapariciones, pero también hace que regresen cosas y personas de manera imprevista y mágica.

Así que ahí te dejo el aviso. Hasta el 27 de marzo nos embotará la mente pero también nos abrirá los sentidos y la intuición a otros portales, energías, sueños, misterios y enamoramientos.

Lo bueno: y esto también lo he mencionado otras veces, es que su regente, Júpiter, al estar en Piscis, pues como que le echa un salvavidas, lo protege, lo deja que se pierda pero también que encuentre cosas valiosas entre la neblina. Que así sea. El 20 de marzo además se juntan.

¿Más cosas? Bueno, el jueves también es el cuarto lunar en Géminis pero no me voy a explayar en eso.

Lo último que nos ocupa es la conjunción del Sol y Neptuno, en el grado 22, casi 23 de Piscis, el domingo 13.

La conjunción se produce todos los años y da ilusión, alcoholismo, empatía llorona, magia potagia, animalismo y ecologismo, Alzheimer, ahogamientos, envenenamientos, hipersensibilidad y mucha finura estética (el aspecto es ideal para el trabajo artístico y espiritual, no cabe duda).

Hasta ahí todo como cada año. Pero claro, es que este año además por ahí pasará Júpiter en abril: o sea, que conviene estar muy pendiente a ese grado y a lo que se tiene por la zona —planetas personales sobre todo, please— ya que en abril hay promesas de alegrías, actos de magia y un rico conejo saliendo de la chistera.

Decir que el día es bueno para hacer yoga o una meditación se queda un poco flojo —todos los días son buenos para la práctica espiritual—: además que el aspecto se nota antes que se produzca. Pero si te notas más raruno, raruna; más mágico; más tontorrona; más melancólico; más creativa; más con ganas de darle a la botella; más necesitada de una limpieza energética; o más mirando fotos o hablando con los tuyos… pues, chico, chica, que es temporada de Piscis. Es lo normal. Va de lo colectivo, de lo universal y va de cierto cierre de asuntos o despedidas.

Te lo dejo para que lo reflexiones. (sin el teléfono, sin las redes, con un paseíto o una vela encendida).

***

Y eso fue. Ciao, ciao (despedida à lo Piscis).

De nuevo y me da igual repetirme, quiero seguir dando las las gracias a esos dos grupos tan cojonudos que se han montado para los talleres del martes y el jueves. Una pequeña familia cósmica. Estrenamos tercera semana y seguimos pasándolo de maravilla.

El resto lo sabes, de tanto que me repito. Que puedes seguirme por un montón de portales no energéticos: facebook, twitter, instagram, ese Youtube. (por fa, no me da tiempo a responderos a todos los privados por FB y IG. Si son dudas, hazlas en abierto, ¡que así aprendemos todos y todas!).

Además, y también como siempre, podéis suscribiros colocando vuestro correo —somos más de 2000 suscriptores y suscriptoras— y así os llegan directamente a la bandeja, cada dominguito (o cada lunes, o sábado), recién salido del horno como este que estáis leyendo y que quedó de rechupete. 

Gracias, gracias. Ahoi, ahoi (sigue muy doble todo, muy Piscis, que la temporada sigue)

Emilio

(La foto es mía, de un libro de cuentos para niños alemán: Hopsi – Fibel, dritter Teil, con ilustraciones de la berlinesa Lilo Fromm).

 

 

 

 

 

 

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