Para haber nacido bajo el signo de Aries, me cuesta muchísimo empezar cosas. Tiene bastante sentido: el lugar y signo en la carta ocupado por el Sol muestran un área de continuo desarrollo, son parte de nuestra identidad, de lo que nos hace únicos y diferentes, pero no viene regalada. Me recuerda a una gran cebolla a la que se le van cayendo capas y capas en un eterno descubrir o búsqueda del centro. Fijaos: Centro. O lo que es lo mismo, Sol.

Por eso a veces nos resulta tan difícil identificarnos con nuestra solaridad. Y por eso la Astrología es un viaje de experiencia: no por tener el Sol en Capricornio o en Virgo tienes que sentirte de este o aquél signo; tampoco porque te lo diga el astrólogo ni el manual de turno. Lo que sí está claro que ese Sol, tu Sol, te está ofreciendo una esencia tuya que bien merece la pena trabajar, traerla a la luz y el proceso se dará —a veces de manera espontánea; otras, mediante proyecciones en la pareja, el padre, figuras masculinas que representen a ese Sol.

Pero volviendo a mi carta, o mejor, aún, volviendo a esto de “la forma de empezar las cosas”, algunos autores afirman que viene determinada por el Ascendente, sus aspectos y los planetas presentes. Es decir: el Ascendente no sólo configura nuestro físico, enfermedades, personalidad o situaciones de aprendizaje que atraemos; también revela detalles sobre cómo nos ponemos en marcha. Y claro, yo tengo el Ascendente a finales de Sagitario, con mil ganas de hacer cosas, curioso, filósofo y abarcando más de lo que puede, pero el resto y la mayor parte de mi casa 1 contiene a Capricornio y aquí ya entran en escena los miedos, la necesidad de control y el perfeccionismo. En fin. Detalles de la Astrología para que sigáis explorando vuestra carta.

De hecho, el inicio de los Boletines es lo que siempre más me cuesta: supongo que porque no quiero empezar directamente con una enumeración robótica de los próximos eventos celestes. Aparte, siempre merece la pena echar un poco la vista atrás, sacar conclusiones personales y recordar que algunos aspectos pueden prolongarse más que otros.

Me encantaría, por tanto, leer vuestras experiencias sobre esta última semana que trajo la conjunción de Marte y Urano a finales de Aries. Si hubo estrés, noticias imprevistas, peleas, desplantes, portazos y problemas tecnológicos. Contadme, por fa.

La semana que estrenamos viene un poco más ligera, sin conjunciones tan estrepitosas, pero arrastrando todavía mucho mal genio y furia mal canalizada. Aparte, trae cambio solar, el ingreso de Quirón en Aries y aspectos mercuriales creativos y dispersos. Las ideas vuelan, la creatividad fluye, pero el viento se lo lleva un poco todo por delante. Quizá no sea el mejor momento para firmar contratos. Sí para sentirnos creativos y disfrutar de la deriva. Os detallo ahora bien todo.

Para empezar, el lunes 18 tenemos la marimorena de eventos. Resulta que el Sol dibuja un sextil a Urano, desde Acuario a Aries. Es un buen sextil. Original. Inventivo. Pero quizá, debido a la conjunción que tuvimos con Marte, resulte demasiado intenso para los Acuario que cumplan por la fecha.

No sólo eso. El lunes también tendremos la conjunción entre Venus y Saturno, en el grado 16 de Capricornio. Venus y Saturno se llevan regu; uno quiere disfrutar y el otro esforzarse y sudar la gota gorda y ese podría ser el desafío del aspecto: conjugar placer y trabajo duro a partes iguales. También puede ser indicador de relaciones serias. O de hobbies y afición por materias antiguas como la arqueología o la Historia Clásica o la escultura (puede que un poco de orfebrería también, aunque esta es más de Tauro).

Para colmo, el lunes también ingresa Quirón en Aries. Este Centauro —cuerpo celeste, mezcla de cometa y asteroide— va a pegarse unos ocho añitos en el signo del carnero. No soy muy de asteroides ni puntos extras en el análisis de una carta astral, pero a vuestra petición publiqué dos vídeos sobre el evento. Aquí el enlace del primero. Y del segundo.

Y ya para el recolmo, y siempre el lunes, el Sol se despide del Aguador e ingresa en Piscis. Ay, Piscis, qué coñazo ser Piscis. Lo digo yo que tengo un punto pisciano en mi carta; miope, crédulo, indeciso, anhelando la fusión con el otro y metiéndome de niño en la ducha con las gafas puestas.

Pero Piscis también es el baile, son las musas, es la oración, el mantra, el yoga, un atardecer mágico, la ayuda desinteresada, la creatividad intuitiva, el fondo de los mares y todas las borracheras del mundo. Es el último signo del zodiaco y, como tal, los integra a todos, y aquí Todo vale, y toca cerrar cuentas y hay que aguantar las heridas y capulladas del resto del horóscopo.

Mes de finales. De conexión y de anhelos. De misterios. De ensoñación. De irracionalidad, entrega, creaciones y confusión. Daos cuenta que es la etapa previa al inicio del año nuevo zodiacal con la aparición embrutecida de Aries y el inicio de la primavera u otoño, según se mire. Así que FELICIDADES a todos esos pececitos. Feliz retorno solar. Al resto nos queda echarle un vistazo al área de la carta ocupada por Piscis: habrá movimiento, su poquito de ajetreo y de formas vagas y difíciles de atrapar. Hasta el 20 de marzo.

Justo al día siguiente, el martes 19, Mercurio se une a Neptuno y en Piscis, o sea, una especie de Piscis al cuadrado. Todo lo que acabo de contaros y más, aplicado a la mente, al mundo subjetivo y con muy poquita claridad. Eso sí, la intuición y la conexión con lo simbólico pueden andar a todo gas: momento idóneo para una tirada de Tarot o iniciar un diario de sueños o regalaros uno de mis fabulosos coachings astrológicos.

Además, el martes tenemos Luna Llena en Virgo, apenas en el grado 1. El regente de esta Luna es ese Mercurio pegadito a Neptuno: ojito con intoxicaciones, con las alergias, los resfriados… Tanta agua en el cielo, tanta humedad, podría restarnos la energía, hacer que queramos pasar más tiempo en casa con la mantita y las persianas bajadas a la búsqueda del útero primigenio. Como Virgo ordena y Piscis es misterioso, andaos atentos a las pérdidas y apariciones de la semana: mensajes que no se reciben, objetos cargados de magia que reaparecen mientras hacemos limpieza y una suerte de telepatía borrosa que no funciona para lo práctico pero que quizá sí se sienta muy de cuento de hadas o cinematográfica.

O quizá sí podamos sacarle un aspecto práctico a tanto desbordamiento pisciano e ilusión. Lo digo porque el miércoles 20 —de hecho, el día de Mercurio— Mercurio en Piscis le dibuja sextil a Saturno en Capri. Es un sextil, es decir, un aspecto bonito pero algo suave. Como Saturno y Capri son de al pan, pan, y al vino, vino, pues lo mismo permite bajar a tierra los líos e intuiciones de la cabeza.

Luego el viernes 22 Mercurio se cuadra a Júpiter en Sagitario, lo que podría provocar alguna que otra pérdida o despiste amplificados pero también que se nos abra el el sexto sentido, o un tercer ojo o el ojo del culo. De nuevo, andad atentos a los sueños y corazonadas. No para que en seguida os pongáis manos a la obra: de momento, anotad ideas e intuiciones. Luego analizadlas con algo de lupa y sangre fría y, si os parecen válidas, a darle duro.

El sábado 23 es Venus la prota cuando se junte a Plutón en Capricornio. Asuntos de dinero, herencias, amores intensos, sesión de sado o, mejor, guerras de poder: a ver quién gana más, quién tiene más status, quién es más celoso o se lleva a la cama a la jefa o al jefe. Ojito que Venus rige también las enfermedades venéreas y con Plutón cerquita… infección que te pilló. Pero tendrían que darse muuuuuchísimos otros aspectos en la carta que confirmasen esta tendencia al contagio.

Esta conjunción además puede hablarnos de secretos, amores que se destapan y pasiones ocultas. Y que conste que podríamos descubrirlas o enterarnos como de chiripa, pues un día después, el domingo 24, Mercurio en Piscis le dibuja sextil a este Plutoncito en Capri —y dos días más tarde, aunque eso ya no pertenezca a este Boletín, se lo dibujará a Venus.

Así que, la verdad, de pronto se me ocurre que quizá, esta semana, nuestra intuición será mucho más clara y pragmática de lo que me imaginaba… Que incluso podría ser interesante atrevernos con el aumento de sueldo. O con este o aquel plan o corazonada alocados. Fijáos, ya me hice un Piscis y en lugar de aclararme, cada pececito nada en una dirección opuesta… 🙂

En cualquier caso, líos aparte, de lo que no me cabe duda es de que será mejor tirarnos ahora a la piscina que hacerlo en marzo, cuando al cabrón de Mercurio le de por retrogradar. Y hasta aquí puedo leer.

 

***

Ahora sí. Ya me despido. Por supuesto, como en cada Boletín, un trillón de gracias por leer. ¡Por compartir! Por la guasa. Por preguntar. ¡Por opinar! Por vuestros Likes. Recordad que podéis seguirme en facebook, twitter, instagram y por mi ya-no-tan-super-recién-estrenado canal de youtube. Que me encanta leeros. Que aprendo mucho, mucho, mucho vuestros comentarios y experiencias como, por ejemplo, si hubo cabreos o sorpresas la semana pasada; y si esta desaparecen o aparecen las cosas como por arte de magia. 

Tanti saluti da Roma e a presto,

Emilio P. Millán

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