Poco antes de mudarme por segunda vez a Berlín, mi amiga Giú me regaló un librito llamado El hombre multiorgásmico, un manual sexual que aspira a que los tíos también disfrutemos de orgasmos continuos sin que el pito se venga abajo. El autor, Mantak Chia, un tailandés afincado en los Estados Unidos, lleva publicando obras sobre el taoísmo desde hace más de cuarenta años. Sus teorías y ejercicios cuentan con un amplio reconocimiento en círculos taoístas así como entre estudiantes de chi-kung.

Lo cierto es que, por más que empiezo el libro, no encuentro la manera de acabarlo. Supongo que tiene que ver con que la traducción deja mucho que desear y el estilo me recuerda a un programa de sobremesa para viejitos. En cualquier caso, tengo días que lo recupero, bicheo los dibujitos y hasta me pongo con algún ejercicio. Posee una sección dedicada a la mujer multiorgásmica. Otra se centra en la práctica en parejas hetero; otra, en la de parejas gay. En el capítulo Antes de llamar al fontanero, Mantak Chia propone soluciones a problemas como la disfucion eréctil, la eyaculación precoz o el complejo por tener el pito chico. Todo escrito con un tono campechano que, eso sí, te saca la sonrisa.

El libro, si os interesa, lo descargáis fácil por internet pero, en resumen, os cuento que sus ejercicios demandan mucha respiración consciente, mucha exploración y mucho-mucho-mucho toqueteo. Eso es lo guay del taoísmo: su aproximación respetuosa y juguetona al sexo, desligada de prejuicios morales. El sexo se convierte entonces en experiencia sana, espiritual y de descubrimiento. ¡Bravo por el taoísmo! ¡Arriba el ñaca-ñaca!

Hombres y mujeres: diferentes pero…

De acuerdo con Mantak Chia, el hombre puede alcanzar continuas cumbres orgásmicas desde la llamada fase de meseta. Para ello resulta indispensable fortalecer el músculo pubocoxígeo y aprender a aislar sus contracciones. El músculo pubocoxígeo (músculo PC) está situado en el suelo de la pelvis. Una manera muy sencilla de localizarlo consiste en orinar y detener de manera voluntaria el flujo de pipí: entre los músculos accionados se encuentra el músculo PC. Su fortalecimiento implica beneficios tanto para hombres como mujeres: facilita el parto, mejora la erección, previene la eyaculación precoz y la incontinencia urinaria, por citar algunos ejemplos. Así, mediante una práctica constante -muy constante, muy consciente- de estos ejercicios, el hombre alcanzaría la multiorgasmia, hasta ahora exclusiva de la mujer.

La historia, además, no termina aquí: resulta que el hombre también posee el mítico punto G. 

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¿Punto G? Ja, bitte…

El punto G, hagamos un breve inciso, debe su nombre al ginecólogo alemán Gräfenberg. Mientras estudiaba el aparato genital femenino en los años cincuenta, descubrió una zona erógena en torno a la uretra y la relacionó con el orgasmo y la eyaculación de la mujer. La verdad es que los expertos todavía no terminan de ponerse de acuerdo con su existencia y los debates generados alrededor de su localización bien merecen un artículo: existen teorías que describen al clítoris como un sistema móvil intercomunicado con la pared vaginal, glándulas y nervios, cuyo eje sería el punto G. Esta flexibilidad y movilidad del eje explicaría por qué algunas mujeres lo localizan y otras no.

Pero hoy vamos a centrarnos sólo en el punto G masculino. Abrochaos los cinturones, lavaos bien las manitas y leed.

La próstata: qué, por qué y para qué

Todo apunta a que si el hombre tiene un punto G, este se localiza en la próstata. Antes de que empecéis a meteros el dedo en el culo vamos a echarle un repaso a esta glándula tan coqueta e importante en el ser humano.

La próstata es un órgano glandular del aparato genitourinario masculino. Está situada delante del recto y debajo de la salida de la vejiga. La mayoría de los manuales mencionan que tiene la forma de una castaña, lo cual  me despista un poco, quizá porque no he comido suficientes castañas en mi vida o porque todavía no me vi la próstata de cerca. Pero, en cualquier caso, esta definición parece bastante aceptada y sirve para hacernos una idea de su tamaño.

Se encarga de producir el líquido prostático que protege a los espermatozoides y que, junto con el semen de los conductos deferentes, los líquidos de las vesículas seminales y los de las glándulas de Cowper dan lugar a ese manantial tan rico que en España llamamos corrida, chicate o sabo, dependiendo del barrio en que naciste o cómo te sentase el desayuno.

En cualquier caso, lo importante es subrayar la fuerte conexión entre la próstata, la eyaculación y el orgasmo. Fijaos que el masaje directo de la próstata se utiliza en hospitales para obtener muestras rápidas de semen sin necesidad de estimulación sexual o masturbación. Algo sí le pasa a uno de los protagonistas de Road Trip cuando va a donar esperma. Os dejo el vídeo…

La próstata, además, produce antígenos, zinc, magnesio… y, como todo en nuestro cuerpo, también hay que cuidarla. Pensad que, a nivel mundial, es el segundo cáncer más diagnosticado en hombres.

Debate, estadística, beneficios

No vamos a perder el tiempo con debates acerca de roles, masculinidad, religión o cualquier otro tema tabú ligado a la exploración del culete. Entiendo que os puede causar cierto rechazo inicial pero aquí, más que nunca, procuraremos mantener el rollo taoísta de jugar, explorar, descubrirnos y amarnos. De todas formas, la información no ocupa lugar. Luego vosotros decidís qué hacéis con ella.

Si sois de esas personas que se convencen con estadísticas, de acuerdo con la encuesta de la firma Lelo, un 71 % de los hombres en una relación estarían dispuestos a estimularse la próstata. No sólo eso: afirman que el orgasmo masculino es 33 % más potente cuando la próstata es estimulada. Son cifras interesantes, aunque también hemos de tener en cuenta que Lelo vende vibradores y estimuladores y, por lo tanto, le conviene esta publicidad.

El sexólogo norteamericano Charlie Glickman es otro defensor del placer anal. Asegura que la estimulación de la próstata masculina, además de placentera, ayuda a liberar fluidos bloqueados, relaja  los músculos pélvicos y previene la prostatitis. Su obra The Ultimate Guide to Prostate Pleasure me parece un acercamiento muy honesto y completo a la estimulación de la próstata en solitario y en pareja, técnicas para el masaje, juguetitos, etc. Y lo hace sin pelos en la lenga, como debe ser.

Ahora que está dentro dale movimiento

Bueno, chicos (y chicas), llegó el momento de jugar. Como sugerido, espero que os hayáis lavado las manos desde ya hace unos párrafos. De hecho, una buena ducha e incluso el uso de enemas tampoco son mala idea. Las uñas, por favor, mantenedlas cortas, para no haceros pupita.

Lo ideal es lubricarse bastante el ojete así como el dedo en cuestión que hayáis escogido para el jugueteo. ¡Pero no empecéis directamente con el culo si no lo habéis explorado nunca! Primero acariciaos, excitaos y masturbaros a vuestra manera (super free style). La excitación relajará los músculos y facilitará la penetración. Una vez puestos a cien, buscad una postura cómoda: por ejemplo, recostado con las rodillas hacia el pecho o en cuclillas.

¿Preparados? Meted despacio el dedito ganador y, tranquilos, no hace falta introducirlo al completo (con dos falanges basta). Mantenedlo ahí hasta que se acomode. Ahora tratad de localizar la próstata -la famosa castaña: debe sentirse como un bultito en la pared del ano, a unos pocos centímetros de la entrada, dirección hacia el pene. Es una glándula muy sensible así que se ha de manejar con cuidado: al principio puede bastar un suave punteo con la yema del dedo, sin sacarlo el ano, bien suavecito. Con el tiempo podréis decidir si mantenéis ese ritmo delicado o si preferís implicar otros dedos y embestidas más frenéticas y apasionadas. Recordad que durante todo este proceso podéis toquetearos el pene, los pezones o el codo derecho, si es lo que más os gusta. Se trata de que improviséis con el objetivo de disfrutar. Y nada de sentirse obligados: si con la práctica, veis que no es lo vuestro, sacamos el dedito y hasta luego, Lucas.

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Una imagen vale más que mil palabras aunque yo prescindiría del guante

 

¿Se entendió?

Hasta aquí teneis las instrucciones básicas, orgánicas y en solitario. El juego, por supuesto, no termina y se le pueden añadir complementos, acompañantes y técnicas más complejas al gusto (por ejemplo, la contracción del músculo PC y la respiración consciente). Que la imaginación no tenga fin. Además, en la red vais a encontrar multitud de modelos para disfrutar del punto G masculino: desde el discreto estimulador de la próstata hasta el futurista consolador de arnés. Para que veáis lo fácil que lo tenemos.

Me despido, pues, de vosotros hasta la próxima. A ver si os animáis a experimentar y a narrar vuestras experiencias. Cada cuerpo es una cajita mágica que sólo nos acompaña una vida. Aprovechadlo. Usadlo bien.

Mil gracias por leer. También por compartir. ¡Hasta la próxima!

 

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