¡Aloha! Guten Tag! Juten morrrrrrrrgen, que dicen por acá los berlineses. Otro domingo más con el Boletín calentito, recién salido del horno, y con el enésimo café de la mañana, ese café que por mucho novilunio en Escorpio no he tenido narices de dejar…

Lo primero sería preguntaros qué tal andáis, cómo ha ido la semana previa; pensad que en el cielo hay bastante ajetreo —no es un ajetreo agresivo de la calaña de Urano o la sequedad de Saturno, pero ajetreo a fin de cuentas. Y es que tenemos un montón de planetas en signos mutables y tensos. Hagamos recuento: Marte entró en Piscis, Júpiter ya dio sus primeros pasos por Sagitario —¡bien!— y Mercurio bocazas y en el mismo signo ya se puso retrógrado casi cuadrando a Neptuno.

Esto se traduce en una dispersión acojonante, sus dosis de ansiedad, del querer estar en mil sitios a la vez y un gran embotamiento de la mente. Recordad que la semana pasada os advertía sobre pérdidas, engaños y decepciones y ya me llegaron, a través de consultas y de mensajes de antiguos consultantes, noticias de estafas, desapariciones extrañas, caos y desacuerdos. En mi opinión sólo es el inicio de un periodo que vendrá reforzado por los aspectos de los próximos días, con plenilunio incluido, y que dará cuerda para rato hasta que Mercurio despierte. Eso sí: no sólo desaparecerán cosas misteriosamente; también algunas dadas casi por perdidas regresarán de nuevo a nuestras manos, muebles, bolsos y desvanes.

Partiendo ya de este pequeño resumen, vamos a darle caña al boletín.

El primer aspecto lo encontramos el lunes 19: Marte pisciano, doble, salvador, sensitivo, necesitado de la víctima, del enfermo o el herido, le planta cuadratura a Júpiter en Sagitario. Se produce en el grado 1 —y me interesaría que os quedarais con esto porque vamos a ver que buena parte de la tensión de esta semana se produce en los primeros grados de los signos mutables.

Como Marte es energía y Júpiter la lente amplificadora, aquí podemos hablar de una fuerza magnificada, dispersa, del querer sostener, conseguir, ayudar más de lo que se puede. Agotamiento, sobreexceso, estrés, hipersexualidad y visión —visión hacia el futuro, planes, proyectos, espiritualidad y otras realidades, ya que tanto a Sagi como a Piscis les cuesta concentrarse en el aquí y en el ahora.

Ojo que como Júpiter anda de por medio domiciliado y hay incluso lo que se llama una buena recepción, la cuadratura no debe ser tomada con mucho pesimismo: puede hablarnos de guerreros filosóficos, espirituales, justicieros, ideológicos… Del optimismo ciego. De suerte ingenua y protectora.

Todo esto mencionado sigue ampliándose y es que el jueves 22, el Sol sale de Escorpio, e ingresa en Sagitario. ¡Felicidades Sagis —robotitas, poperos y truhanes! La verdad que se agradece salir por fin de la ciénaga escorpiana —densa, oscura, un poquito dolorosa— para corretear por los campitos del centauro.

La teoría ya os la conocéis: el Sol se paseará durante todo un mes por Sagitario, recargándoles las baterías a los nativos que —de manera muy general— podrían esperar un año lindo, de viajes, aprendizaje, enseñanza y expansión. Al resto, tened por seguro que el Sol iluminará la zona Sagitario de vuestra carta natal con su poquito de alegría, confianza, justicia y espiritualidad.

Claro, el ingreso del Sol en Sagitario lo que hace es añadirle más mutabilidad al telediario cósmico; no sólo eso, apenas un día después, el viernes 23, se produce la Luna Llena en Géminis. Para ese viernes, Sol y Luna se oponen prácticamente en el grado 0 —con Marte y Júpiter involucrados y Mercurio, regente de la lunación, retrógrado; vamos, una mandanga de estrés.

Como siempre os recuerdo, no deberíais tomaros cada lunación como el eventazo de vuestras vidas: por esa regla de tres andaríamos mudando de piel cada quincena en modo serpiente. Eso sí, al tratarse de una Luna Llena, de traer debiera traer resultados, noticias, culminaciones. Ojito con el cotilleo, el critiqueo, las infamias, las falsas noticias, el correo Spam, lo que pido o descargo por el móvil u ordenador, ¿vale?

Más cosas —y esta tiene que ver con la reaparición de objetos perdidos: el domingo 25 Neptuno despierta en Piscis, en el grado 13. Sabéis que no dramatizo demasiado las retrogradaciones de los transpersonales —a fin de cuentas, Urano, Neptuno y Plutón, se pasan la mitad del tiempo en marcha atrás— pero me parecen interesantes los periodos cuando se produce el cambio de movimiento.

Con Neptuno espabilando quizá se despeje la niebla de algunos asuntos de la carta que os transite. Aquello perdido regrese, casi por arte de magia. El mar, los plásticos, el cine, las anestesias, el cannabis —el humo y sus vapores podrían ser un tema redundante en las siguientes semanas.

***

Y ahora sí. Ya me despido.

Por supuesto, un  trillón de gracias por leer. ¡Por compartir! Por la guasa. Por preguntar. ¡Por opinar! Por vuestros Likes. Recordad que podéis seguirme en facebook, twitter, instagram y por mi super recién estrenado canal de youtube. Que me encanta leeros. Que aprendo mucho, mucho, mucho vuestros comentarios y experiencias. 

Un super abrazo,

Emilio P. Millán

 

 

(Foto. Fte: https://www.timeshighereducation.com)

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