Bueno. Seamos directos. El próximo 15 de mayo Urano, planeta de la libertad, la revolución y el inconformismo ingresará en el signo de Tauro. Se trata de un evento astrológico muy acojonante, de estos que sólo se viven una vez en la vida -o dos a lo sumo- y que supondrá un trastorno relevante para los taurinos y aquellos con mucho Toro en su carta.

No sólo eso. El ingreso del planeta augura noticias calentitas a nivel social y mundial. Mucho jaleo en asuntos económicos. También en la agricultura. Incluso en el mundo de la moda.

Sin embargo, se trata sólo de un adelanto. El planeta comenzará a retrogradar el 8 de agosto y el 6 de noviembre volverá a Aries. Esto quiere decir que no será hasta el 2019 que Urano ingresará definitivamente en el signo el Toro. Entonces se quedará por allá unos siete añitos.

Entre tanto, eso sí, va a regalarnos seis meses con mucha marcha. Viene llenito de ganas y aunque sólo meta la puntita no nos dejará indiferentes.

 

Urano en Tauro. Dos grados llenos de amor. 

Imagino que en el 2019, cuando Urano golpee de lleno, redactaré un especial más detallado. Uno de esos repletos de guasa y con las predicciones para cada signo basadas en el ascendente y el orden de las casas astrológicas.

Lo que pasa es que este año no podía quedarme callado y es que aunque Urano avanzará sólo dos grados en Tauro -es decir, poquísimo-, va a tener espacio de sobra para electrificar el ambiente.

Fijaos. Por un lado, recibirá el interesante trígono de Saturno en Capricornio, innovando, reafirmando y/o estructurando las finanzas. Por otro, sufrirá las cuadraturas de Marte desde Acuario, que este año retrograda buena parte del verano y va a estar muy insurgente, caprichoso, llevando la contraria y provocando accidentes y enfrentamiento ideológicos.

Así que desde ya os sugiero que agarréis vuestra carta y miréis si tenéis puntos sensibles entre el grado 0 y 3 de los signos fijos. Por ahí quizá se líe el cotarro. O empiece vuestra revolución.

Aprendiendo Astrología. Urano y Tauro. No pegan ni con cola. 

Estudiar astrología es como leer un cuento. Como una obra de teatro. Como un juego donde uno puede combinar las piezas de manera creativa. Por eso, para entender las connotaciones de esta revolución lo que conviene es repasar los significados de Urano y de Tauro y luego unirlos.

¿Os apetece?

Venga, decidme: ¿De Urano qué sabemos? Sabemos, por ejemplo, que es el regente moderno de Acuario. Se le vincula con la libertad, la Revolución Francesa, el feminismo y la tecnología. Tiene que ver con la ruptura del orden, el pasarse las normas por el forro, la rebeldía, la independencia, los calambrazos, la genialidad, los inventos y la locura.

Según el mito, Urano era un dios muy poderoso marido de Gea, padre de Cronos (o Saturno) y abuelo de Zeus (el bonachón de Júpiter). Al parecer gastaba mucha mala hostia y conforme Gea paría, él rechazaba a los hijos y los devolvía al interior de sus esposa. Al final, Gea optó por confabularse con Cronos, este cogió una hoz y le cortó los huevos al padre. La historia continúa, pues de los cojones de Urano, arrojados al mar, nació Afrodita (Venus). Como veis, en la Antigüedad no había tele y quizá por eso no les faltaba la imaginación.

Analizando el mito se extraen analogías muy interesantes sobre este planeta. Por ejemplo, en lo que se refiere a su conexión con el rechazo y a la creatividad; pero también carácter sorpresivo y violento. Se dice que Urano te libera, te sacude, te espabila pero, como dios de los rayos y los truenos, no acostumbra a hacerlo de forma educada ni sutil. Te pega el calambrazo y luego apáñatelas como puedas.

Urano en el momento en que le iban a cortar los cataplines

Urano en el momento en que le iban a cortar los cataplines.

De hecho, algunos autores consideran a Urano un planeta maléfico. Otros lo describen como una octava superior de Mercurio, una especie de estado de apertura mental que permite captar las ondas del futuro y ser un visionario, un adelantado de la época.

Para entenderlo mejor, podéis regresar a vuestra carta y comprobar dónde se encuentra Urano. Mostrará un área de inconformismo, descontento, libertad, cambios repentinos, problemas con el compromiso y búsqueda continua de nuevas soluciones.

¿Quedó claro?

Bueno. Pasemos a Tauro. De este signo, ¿qué sabemos? Este lo tenéis fácil. Sabemos que es un signo de tierra, práctico, materialista, estético y muy comodón. Quizá el signo más paciente del zodiaco. También el más testarudo. Al que menos le gusta que le hablen de cambios. En realidad podríamos seguir hablando sin parar de Tauro pero mejor descubrís el resto en el especial que tengo sobre el arquetipo.

Venga. Ahora empieza lo guay. El combinar planeta y signo. Fijaos que resulta obvia la incompatibilidad entre ambos, ¿no? Por un lado tenemos a un planeta intranquilo, brusco, necesitado de movimiento y que huye de las normas; por otro a un signo posesivo, huevón y bastante tradicional. Fijaos que mientras Urano quiere ponerlo todo patas arriba, Tauro le responde De aquí no me muevas. Y ya lo hemos dicho, Tauro es muy, muy, muy cabezón. Es tal la falta de afinidad entre ambos que algunos astrólogos afirman que Urano aquí se encuentra en caída. Aunque esto puede ser sujeto a discusión.

Por tanto, lo primero que podemos deducir de esta combinación es que va a provocar bastante incomodidad. También podemos inducir que Urano conseguirá sus cambios, claro está, pero lo hará al estilo taurino, esto es, de una manera muchísimo más sosegada, conservadora, con menos saltos de normas o con extremos muy radicales. 

¿Se me sigue?

Como Tauro rige el dinero y los bancos, podríamos esperar que se produjese una sacudida en el mundo de las finanzas. También el auge y/o desplome de las criptomonedas. Tauro tiene mucho que ver con el campo y la naturaleza, que serán sectores que vivirán el cambio uraniano: reivindicaciones ecológicas, nueva tecnología agraria y el boom de lo biológico/sintetizado. Algo así como la posibilidad de encargar por internet un kilo de manzanas híbridas a base de tofu y polvo de estrellas.

A Tauro además se le relaciona con el arte, así que quizá se impongan nuevos valores plásticos y estéticos. Habrá avances en la cosmética, en la industria textil y en la moda. La Iglesia y el Vaticano sufrirán su meneo. Los toros. La joyería. Los masajistas y los spas. Las batidoras Taurus. Y así, de oca y tiro porque me toca…

Urano en Tauro. Analizando los ciclos pasados. Vaticinando los venideros. 

Urano necesita unos 84 años para dar la vuelta al Sol. La última vez que atravesó Tauro fue entre 1935 y 1942, de ahí la singularidad del evento. Lo que los astrólogos hacen -sobre todo los que estudian Astromundial– es analizar los ciclos previos e inducir sus características para intentar predecir el futuro.

La verdad que echar la vista atrás al último tránsito de Urano en Tauro no resulta muy alentador. Fijaos: la Guerra Civil Española, el auge del nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Un panorama bien chungo con pequeñas centelleos como la invención del nailon, los tampones, la fibra de vidrio y la guitarra eléctrica.

También podemos remontarnos a ciclos anteriores. Por ejemplo, entre 1851 y 1856, cuando la guerra de Crimea y la Segunda Guerra del Opio. O entre 1767 y 1774, coincidiendo con la Revolución Industrial.

En fin, nada nuevo: una de cal y otra de arena y la humanidad peleándose y haciendo el idiota. Lo que pasa es que muchos astrólogos consideran este tránsito complejo y lo asocian con guerras ideológicas, el auge de la ultraderecha y con un catapúm financiero gordo. Algunos dicen que la Unión Europea se irá a hacer puñetas. Otros hablan de un nuevo imperialismo asiático. En fin. Habrá que estar atento a las noticias. Lo mejor es que esos mismos astrólogos tan agoreros aseguran que pasado el barullo ingresaremos en unas décadas que serán una maravilla. Ojalá.

Además, se dice, que todo cambio de planeta transpersonal viene acompañado de eventos en sincronía. Con el ingreso de Urano en Tauro en mayo cabría esperar, por ejemplo, descubrimientos tecnológicos, desastres naturales o caídas vertiginosas de la bolsa.

Urano en Tauro. A quién afecta y su fechas para el 2018. 

Ya os ha quedado claro que este Urano apenas avanzará dos grados por Tauro y que promete meneo a nivel general e individual. Por supuesto, cada carta es un mundo pero en mi opinión los nativos más afectados serán aquellos con Sol, Luna o Ascendente entre el grado 0 y 3 de Tauro. También los que tengan Mercurio, Venus y Marte en el Toro.

Luego, podemos buscar a Saturno y Júpiter y el resto de planetas. También habría que mirar los otros signos fijos. ¿Que tienes el Sol en Leo en el grado 1? Pues habrá que echarle un vistazo. ¿Saturno en Escorpio en el grado 0? Ándate atento. ¿Venus en Acuario por la zona? Más de lo mismo. Esa zona de la carta no encontrará la paz. Ni satisfacción. Pero tendrá muchas ganas de libertad y de hacer el gamberro. 

Los signos fijos y la revolución de Urano en Tauro

Los signos fijos y la revolución de Urano en Tauro

Y ahora, saquemos la agenda y pasemos revista a las fechas más importantes.

– 15 de mayo. Urano ingresa en Tauro. Es curioso porque coincide con el novilunio taurino y Mercurio de por medio. Y sólo acabamos de empezar.

– 16 de mayo. Apenas un día después de su ingreso, Marte en Acuario cuadra a Urano. Es una configuración conflictiva ya que ambos planetas tienen carácter violento. Algunos autores dicen que cuando Marte y Urano cuadran se producen accidentes de aviación. También puede ser indicio de manifestaciones. De mucha caña. Pedradas. Insurgencia. Guerra o crisis tecnológica.

– 1 de agosto. Marte retro vuelve a cuadrar a Urano. Más de lo mismo pero con Marte marcha atrás. Nerviosismo. Tensión. Frustración. Además, en agosto tenemos eclipse. Radicalismo. Derecha potente. O izquierda insurgente. Habrá que buscar la manera de canalizar tanta energía.

– 7 de agosto. Urano comienza su retrogradación. Ya os avisé que sólo nos metería la puntita.

– 27 de agosto. Viviremos un muy interesante trígono entre Saturno y Urano, ambos retro. Fijaos que aquellos que estéis padeciendo o gozando el uranazo, tendréis aquí una oportunidad para manejar y estructurar los cambios que estén llegando a vuestra vida.

– 12 de septiembre. Tenemos una curiosa oposición entre Urano en Tauro y Venus en Escorpio, siempre en el grado 2. Ambos signos están muy vinculados con lo económico y Venus también, así que algún asuntito financiero pegará el pelotazo.

– 18 de septiembre. Última cuadratura porculera de Marte a Urano. Váyase, Marte. ¡Váyase ya!

– El 10 de octubre será Mercurio en Escorpio el que se oponga a Urano. Noticias inesperadas, jóvenes involucrados, colapso en las comunicaciones. ¿La aparición de un nuevo Tindr?

– 24 de octubre. Sol en Escorpio opuesto a Urano. Ojito esos nativos en Escorpio del primer decanato. Sí, sí, esos que cumplen del 23 al 26 de octubre… No os cortéis y contadnos tooooodas vuestras experiencias.

– 31 de octubre y coincidiendo con la Noche de los Muertos, Venus -que habrá retrogradado- volverá a oponerse a Urano. Dinero. Pagas. Herencias. Multas. Becas. Todo esto y mucho más.

– El 6 de noviembre Urano pasa de los Tauro y regresa a Aries. Los toritos tendrán un descanso hasta el 6 de marzo del 2019.

Urano en Tauro 2018. Dejarse sorprender.

Os podéis imaginar. En mi caso -y en el muchos de vosotros- se trata de la primera vez que voy a vivir un tránsito de Urano en Tauro. Por ahí seguro que hay algún abuelito o abuelita marchosos, con más de 84 tacos y capaces de hablarnos desde la voz de la experiencia. Yo, sin embargo, sólo he tirado del hilo astrológico con un poco de cachondeo y creatividad.

Lo que sí tengo claro es que me parece un evento muy interesante que puede cambiar la vida de muchos Tauro. Pero de todas formas, ¿no es eso la vida? ¿un cambio continuo?

A lo que voy: La Astrología es práctica, observacional y todos los días aprendo, lo mismo que vosotros. Así que antes de agarrarse a cualquier predicción os animo a andar bien atentos durante estos próximos seis meses sin adelantarse en las conclusiones. Mirad vuestra carta. Estudiad a vuestros colegas Tauro. Descubrid analogías con todo lo explicado en el artículo. Dejaos sorprender.

El resto es comentar, comparar y seguir uniendo puntos, que ya el 2019 terminará de definir el tránsito. Entre tanto y, con todo, me encantará poder responder vuestras dudas, leer vuestras testimonios y recibir vuestros chiflidos, aplausos y tomatazos.

¡Que viva la revolución —pero no de derechas! Aunque sólo sea un adelanto. Aunque sólo sea la puntita.

***

Ya sí me despido. Muchas gracias por leer. Por compartir. Por preguntar. Por opinar. Por vuestros Likes. Recordad que podéis seguirme en facebook, twitter e instagram. Y si no, por telepatía. 

Un super abrazo

Emilio P. Millán

 

 

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