– Hola guapa, ¿me dices tu teléfono?
– Un iPhone.
– Pero el número.
– El 5.

(Un géminis)

 

Desde que me inicié con la Astrología, he tenido siempre la impresión de que Géminis no es un signo sencillo. Y amplío este juicio a los otros arquetipos de aire, un elemento que me fascina, divierte y complementa.

Tanto a Géminis como a Libra, por ejemplo, se les asocia con el cachondeo, la ligereza y las dotes comunicativas, lo cual es totalmente cierto. Se trata de arquetipos risueños, sociables, parlanchines, que agradan con su compañía.

Sin embargo, habría que prestar más atención a estas livianas definiciones. Recordad que el aire es rápido, sutil y muy difícil de atrapar. Nos remite al intelecto, al mundo de las ideas, a la mente que nos hace libres y, en otras ocasiones, nos acorrala y vuelve majaretas.

De esto Géminis sabe mucho: en él no es sólo una cabeza la que piensa, sino dos. Y, a veces, puede que muchísimas más…

Breve clase de Astrología sobre Géminis

Como siempre, empezamos la clase mencionando los atributos básicos del arquetipo. Por cierto -y despistándome al puro estilo geminiano-, os diré que a los Gemelos les encanta aprender, los cursillos y cualquier experiencia que les brinde información. Seguro que estarán encantados con este artículo. Otro asunto es si se entretienen con otro asunto y ya no terminan de leerlo…

En fin, basta de desvíos y comencemos:

Con Géminis tenemos a un signo de aire, polaridad masculina y cualidad mutable. Del aire hemos hablado en la introducción y tenéis muchísima más info en este artículo: en resumen, se trata de una energía pensante, intelectual, enganchada al mundo de las ideas y las teorías y necesitada de libertad para socializar e intercambiar sus pensamientos.

Como signo masculino, además, Géminis actúa y sale a la búsqueda del otro. De hecho, no puede pararse quieto y esto se debe, sobre todo a su mutabilidad. Tenemos, por tanto, a un signo muy flexible, versátil, ágil y veloz (quizá el más rápido del zodiaco). También distraído, indisciplinado, superficial y muy nervioso.

Si observamos la rueda del zodiaco, resulta acojonante el salto que sucede entre Tauro y Géminis. Pasamos del signo más fijo y estable del horóscopo al más inquieto. Fijaos que Tauro representaba la etapa del bebé en la que los sentido se despiertan: la criatura disfruta de sabores, olores caricias y mimitos. En Géminis, el bebé ya es un niño de tres o cuatro años: corretea de un lado a otro, explora, juega, entra en contacto con más críos y pregunta, sobre todo pregunta. De hecho, así se le va la vida a un geminiano: corriendo, jugando, cambiando las cosas de sitio y recopilando datos.

Opuesto a Géminis en el horóscopo encontramos a Sagitario. El signo del arquero nos remite al pensamiento sintético e intuitivo, los estudios universitarios, la filosofía y los viajes largos. Géminis, por su parte, se refiere al pensamiento analítico, la lógica y el razonamiento. Se relaciona con la escuela primaria, los estudios poco profundos -de ahí su afición a los cursillos- y la información rápida de digerir. También con los desplazamientos cortos. Si Sagitario es profesor y enseña, Géminis representa al eterno estudiante.

Sagitario, como arquetipo un tanto religioso, se la pasa embarcado en una eterna búsqueda de la Verdad (su verdad), donde la ética y los principios juegan un aspecto clave. Géminis, por su parte, es bastante amoral: las implicaciones éticas no le interesan ya que para él todas las verdades pueden resultar válidas. Y ojo que no es que Géminis actúe con la intención de hacernos daño; en absoluto: a fin de cuentas, él sólo quiere jugar.

Para que entendáis esto mejor, podemos recurrir a Mercurio, el planeta regente de Géminis. De acuerdo con la mitología romana, Mercurio -el Hermes de los griegos- era hijo de Júpiter y mensajero de los dioses. Podéis imaginarlo con gorrito -el pétaso- y sus zapatillas aladas -las talarias o unas zapatilla Nike- corriendo de un sitio a otro e intercambiando información.

 

Mercurio

Mercurio, regente de Géminis, con sus zapatillas voladoras

 

Cuenta la tradición que, ya el mismo día de su nacimiento, Mercurio se escapó de los mantos de su madre y acabó en el pueblo vecino. Allí robó las terneras que pastoreaba su hermano Apolo. Después, usando el caparazón de una tortuga, inventó la lira, se la regaló a su hermano e hicieron las paces.

Fijaos cuánta información obtenemos de este mito. Nos habla de un arquetipo precoz, necesitado de libertad, lúdico, inventivo, en contacto con sus hermanos y vecinos y un poco tunante -de hecho, Mercurio era patrono de los ladrones y los embusteros. Y es que, a pesar de que lo vigilaban, se divertía de lo lindo robando y gastando bromas: que si el tridente de Neptuno, el cinturón de Venus, las herramientas de Vulcano…

Además de ser el mensajero de los dioses, Mercurio también se encargaba de conducir al infierno las almas de los cuerpos y traerlas, cuando correspondiá, de vuelta al mundo. He aquí esta suerte de amoralidad del arquetipo Géminis, capaz de moverse en infinitos ambientes sin enjuiciar, haciendo su trabajo y sacándole partido a cualquier situación. Y es que Géminis es tela de listo. Una frase típica suya es la de: Ya de camino, aprovecho y…

Los mellizos Cástor y Pólux. La eterna dualidad. 

Tenemos otro mito muy importante sobre Géminis que complejiza bastante el arquetipo y nos remite a la dualidad. La historia se resume así: Cástor y Pólux eran mellizos nacidos de dos huevos junto con otro par de mellizas -o sea, un desdoblamiento a lo bestia. Se querían mucho y nunca se separaban el uno del otro. Como cualquier héroe mitológico, corrieron un montón de aventuras, rescataron a una hermana de su rapto, etc.

La movida es que Pólux era inmortal pero Cástor no y al final lo mataron por un asunto de faldas. Desesperado, Pólux le rogó a Zeus que devolviese la vida su hermano o le privara a él de su inmortalidad. Zeus optó por una solución bastante curiosa: resucitó a Cástor y envió a Pólux al infierno; además, les permitió a ambos cambiar alternativamente de reino. Así, cuando Pólux regresaba a la tierra, su hermano Cástor debía bajar a los infiernos. Lo que Zeus consiguió fue satisfacer las dos proposiciones de la petición.

Esta historia -que espero que se haya entendido- resume todo el mondongo geminiano: hermanos, opuestos, dualidad y opciones a priori irreconciliables.

Así, el nativo de Géminis está llamado a vivir experiencias por pares -o de cuatro en cuatro o de ocho en ocho- y que lo sitúan en la encrucijada: ¿A o B? ¿Carne o pescado? ¿Playa o montaña? De pronto le llegan dos ofertas de trabajo o recibe dos propuestas para salir por la noche o se ha enamorado de dos personas o da luz a gemelos. Más Géminis imposible.

Gracias a su chispa y con esta necesidad básica de experimentar intelectualmente la pluralidad de la vida, Géminis se las apaña y consigue vivenciar todas las opciones posibles. Por eso es el signo de la multitarea (o el multitasking), capaz de hacer varias cosas al mismo tiempo e incluso parecer que se encuentra en varios sitios a la vez.

Por supuesto, los trucos no siempre le funcionan: a veces se mete en grandes embolados pero suele escapar airoso. De todas formas, a Géminis no le interesa sentirse culpable. Tampoco acostumbra a guardar rencor.

Esto no quiere decir que no se coma la cabeza. Lo hace y mucho -recordad siempre que pertenece al elemento aire. Así, cada tanto y casi sin venir a cuento, entra en periodos depresivos fugaces de los que sale él solito. Además, es un signo muy indeciso: la duda lo desgasta.

La presencia e influencia de un hermano resulta fundamental para comprender a Géminis. En ocasiones, la relación es subyugada y de idolatría: entonces, Géminis colma de honores a su hermano, que es el bueno, el listo, el inteligente, el triunfador y asume un rol secundario que puede desembocar en envidia y rivalidad. Otras, tiene un hermano conflictivo -por delincuencia, drogas, enfermedad o problemas mentales- al que detesta, que le resta autonomía o del que debe responsabilizarse. De la manera que sea, el hermano –el otro– siempre representará un lado oculto y opuesto del nativo de Géminis y lo obligará a entrar en contacto profundo con sus emociones.

Y no importa si la persona no tiene hermanos: surgirán experiencias similares a través de primos, vecinos, colegas de trabajo o amigos. En definitiva, con cualquiera con el que establezca este vínculo geminiano.

Géminis: el saber no ocupa lugar

Ya mencionamos antes que Géminis representa al eterno estudiante. Mantiene un despierto interés hacia cualquier tipo de información: él quiere saber de todo -sin profundizar demasiado, pero DE TODO. Y no sólo eso: también necesita compartirlo. Por eso Géminis es uno de los signos más talentosos con la palabra, ya sea escrita o hablada.

Como mensajero de los dioses, Géminis nos remite al gran comunicador. Es escritor, traductor, periodista, locutor de radio, artista de monólogos, el charlatán y el chismoso. También se refiere a aquel que desplaza datos, personas u objetos: el taxista, camionero, repartidor, cartero y comerciante.

Se dice de Géminis que es un signo infiel. Lo cierto es que no más que otros arquetipos -se me ocurre Piscis, por ejemplo. En cualquier caso, a Géminis le aburre lo rutinario. O se le estimula intelectualmente o se va a mariposear a otra parte -y dentro de un rato, posiblemente regrese y luego se vaya otra vez y, así, continuamente. Géminis necesita variedad. Si no, se asfixia. También a este signo se le ha relacionado con la homosexualidad y, sobre todo, con la bisexualidad, una apreciación un tanto parcial pero que confirma la dualidad del arquetipo.

En el cuerpo signatura las clavículas, hombros, brazos y manos -por eso es un signo tan habilidoso. También rige el sistema nervioso y los pulmones. Así, una energía Géminis mal sintonizada puede acarrear trastornos respiratorios.

Además, no podía ser otra, existen dos tipos morfológicos geminianos: el regordete y el flacucho. Tanto uno como otro desprenden cierto nerviosismo. A veces, las clavículas destacan, prominentes. Otras, los movimientos oculares son rápidos. O resulta que son muy tímidos o hablan por los codos y no paran de gesticular con las manos.

El significado de los planetas en Géminis

En toda carta natal, cualquier planeta situado en Géminis -así como la casa que ocupe junto a Mercurio- revelará algunas de las características mencionadas a lo largo del artículo. Indicará áreas y facetas de la vida y el individuo donde reinará cierta inconstancia, nerviosismo, ligereza y variedad. Habrá tendencia a ser curiosos, juguetear, mantenernos informados y comunicar. Además, Géminis, Mercurio y la Casa 3 señalan pistas sobre la forma de pensar, los años de infancia y la relación con los hermanos.

Géminis, según el zodiaco de Johfra. Fijaos qué hermosura. Unión de opuestos.

El Sol en Géminis ya viene con numerosos de los atributos aquí mencionados: resultará en un nativo ágil, nervioso, rodeado de dualidad. En el Ascendente -según las combinaciones de la carta- el individuo debe dejar de aferrarse a opciones fijas, flexibilizarse y aprender a gozar de la variedad de la vida. 

La Luna, con su naturaleza emocional, quizá se siente un poco incómoda en los Gemelos que se escurren cuando intuyen un contacto profundo con los sentimientos. Es el caso del individuo que si se entristece prefiere leer un ensayo sobre la tristeza o embarcarse en un debate sobre las emociones antes que analizar su interior. Luna divertida, chismosa, lectora; se da en nativos que suelen regalar libros. Mercurio en Géminis, domiciliado, da lo mejor que sí: inteligencia, chispa, don para la conversación,  excelente dominio del vocabulario y talento para las lenguas.

Venus en los Gemelos hace al nativo amistoso, independiente, artístico y con buen sentido del humor. Adora el flirteo, el mariposeo y suele tener una relación armoniosa con sus hermanos. Con Marte en Géminis la mente se acelera: el individuo se vuelve excitable, argumentativo e incluso intrusivo con las palabras. Otorga una excelente destreza manual. Talento para el bricolaje. Peluqueros. Pianistas. Guitarristas. Desplazamientos a dos ruedas. Motoristas. Ciclistas.

En Júpiter, Géminis se encuentra en exilio -lo cual no es tan grave ya que Júpiter o sí o sí, siempre ofrece algo bueno. De nuevo el individuo es sociable, comunicador, muy curioso e inconstante. Imaginaos alguien que no para de comprar libros y que nunca los lee hasta el final. Puede dar una familia enorme, mucho contacto con hermanos y primos. Talento para la enseñanza. Verborrea. Intelectualidad pretenciosa. Por su parte, Saturno en Géminis es bastante científico, aunque no tanto como en Acuario. A veces señala problemas de integración en la escuela e incluso problemas de dicción como el tartamudeo.

Como siempre, la función de los planetas transpersonales es más sutil y afecta a generaciones completas. El próximo tránsito de Urano a Géminis sucederá a partir del 2026: ambos arquetipos están vinculados con la inteligencia, así que puede auspiciar grandes avances tecnológicos, sobre todo en el ámbito comunicativo. Todo lo contrario, Neptuno tiene poco en común con Géminis. Su ingreso en el año 2052 puede auspiciar conflictos y un nuevo acercamiento entre la razón y la intuición. Hasta el próximo Plutón en Géminis en 2132 nos faltan unos años. Que nos lo cuenten los tataranietos.

Por supuesto, no os podías librar de la lista de famosos geminianos. Empecemos por el cine, con Marilyn Monroe, Jonny Depp, Angelina Jolie, Antonia San Juan, Blanca Portillo y Mario Casas. Están los cantantes como Prince, Bob Dylan, Bisbal, Miguel Ríos y mi adorado Bill Callahan. Este signo está muy vinculado a la literatura e incluso tres de mis escritores favoritos tienen el Sol en Géminis: Raymond Carver, Tobias Wollf y John Cheever. Pero hay muchos más: Lorca, Pessoa, Walt Whitman, Arthur Conan Doyle, Sartre y el Marqués de Sade.

En los deportes encontramos a varios tenistas célebres: Steffi Graf, Venus Williams y Rafa Nadal. Tenemos pintores como Velázquez, Gauguin, Escher y Rousseau. Y personajes del mundo político-monárquico-dictatorial como Raúl Castro, la Reina Victoria de Inglaterra, Kennedy, Kissinger y el Pato Donald Trump.

Géminis rige la escritura, el habla y el pensamiento. A los hermanos, primos y vecinos. La escuela, las guarderías, los puericultores y el recreo. También el barrio con sus tiendas y ajetreo; sus plazas, bares y quioscos y a la emisora local. Las bibliotecas, las librerías, los libros, periódicos, revistas, folletos, cartas, notitas, sms, whatsap y twitters. Los mercados, el comercio, el trueque y a los relaciones públicas. A los vendedores puerta por puerta. Los representantes de un producto, con el coche, de un lado para otro. El cotilleo. Las mentiras. Los dimes y diretes. Los secretos a voces. La oficina. Los hurtos. Las bicicletas. Lápices, pinceles y teléfonos. Las gafas y las tijeras, por ser dobles.

Signatura a las parejas de guardias, al poli bueno y al malo, a Zipi y Zape y a Mortadelo y Filemón. El Gordo y el Flaco, Sherlock Holmes y Watson, el doctor Jekyll y el señor Hyde, Faemino y Cansado… todos vibran con la energía geminiana.

Las corrientes de aire en los pasillos o el fresquito de la ventana también son de Géminis. Las tertulias. Los pregones. Los mítines. Los chistes. Los rompecabezas. Los crucigramas. Los juegos de mesa. Los Sudoku y cualquier juego mental rápido que no implique demasiada concentración (el ajedrez ya es de Acuario). Su color es el amarillo y el azafrán. Su piedra el berilo y el ágata.

Ya basta, ¿no?

Desde el 20 de mayo al 20 de junio el Sol se paseará por el signo de los Gemelos. Será un periodo idóneo para mejorar nuestras relaciones sociales, explorar el barrio, debatir, comenzar un cursillo, contactar con colegas o hermanos y sentirnos despiertos, curiosos y ágiles ante toda experiencia cercana.

Géminis, con su ligereza, es capaz de quitarle gravedad a cualquier asunto y de sacarnos siempre una sonrisa. Así que aprovechad estos días para disfrutar de la frivolidad y el cachondeo.

Y ahora sí que me despido. Felicidades a todos esos Géminis que sois unos pocos: Empiezo por mis primos -entre ellos, dos hermanos. Sigo con Celia Moqueta y Erin. Después vienen Sandra Wahe Guru, Paca, Juani y Lolo. También felicito a Anita, con esos chistes ingeniosos y nuestras largas charlas al teléfono. Ashley que tuvo la parejita y Dani, también con un crío y una cría. También a Jose y a Mimi, dos mejicanos cojonudos. Y no sigo porque bla bla bla bla…

Muchas gracias por leer. Por opinar. Por compartir.

Emilio P. Millán

*

En una entrevista de trabajo:
– ¿Nivel de inglés?
– Alto
– Bien. Traduzca “fiesta”.
– Party
– Perfecto. Úselo en una frase.
– Ayer me party la cara con la bicicleta.
– Contratado.

*

¿Cómo se llama el campeón de buceo japonés?.
Tokofondo.
¿Y el subcampeón?.
Kasitoko.

*

– ¡A mí nadie me da órdenes! –
– “2% de batería. Conecte el cargador”.
– Voy.

 

 

 

 

 

 

 

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