Soy Emilio, astrólogo profesional, y te ayudo a hacerle cosquillas al cosmos…

… para que el cosmos se ría contigo, te cuente sus secretos y te ayude a surfear las olas vitales

El origen de la exaltación de los planetas. Una intro.

Llevo ya unos pocos de años enseñando Astrología —y enseñando de todo posiblemente casi toda mi vida; es lo que tiene nacer con el Ascendente Sagitario— y si hay una pregunta que a menudo me plantean los alumnos y alumnas en La Escuela Cósmica es de dónde narices derivan las exaltaciones y caídas de los planetas.

O sea: a nadie le queda duda sobre los  domicilios —o sus contrarios, los destierros o exilios. Si tenemos a la secta solar y a la secta lunar, con Leo y Cáncer como rey y reina, o sea, luminarias (Sol y Luna), pues normal que el signo a cada lado de ambos —Géminis en la secta lunar, y Virgo en la secta lunar— tengan a Mercurio por regente.

Y que luego Tauro y Libra, compartan a Venus.

Aries y Escorpio, a Marte… etc.

Y que todo esto a su vez se combine con la naturaleza de los aspectos y las distancias a las luminarias: lo neutro de la conjunción, la bondad venusina del sextil, la tensión marcial de la cuadratura… y demás.

Pero… la cosa se complica cuando empezamos a profundizar en la exaltación (y en su opuesto, la caída).

Preguntas típicas en las clases:

¿Por qué Saturno se exalta en Libra? ¿Por qué lo hace Júpiter en Cáncer? ¿Y Venus en Piscis?

O sobre todo:

¿Por qué Mercurio tiene no sólo su domicilio en Virgo, sino también su exaltación?

En realidad la explicación de esta nomenclatura es un poco compleja —y a veces incluso no hay tanto consenso con ellas o te encuentras con que son diferentes teorías que apuntan a lo mismo pero desde distintas razones (lo cual parece que confundiese todavía un poco más).

Así que voy a intentar darte unas pinceladas al respecto —lo mismo que hago en mis clases— y, en definitiva, tirar de apuntes y otras fuentes como Pepa Sanchis, Fernando Ruiz Guarín (que falleció hace poco más de una semana y era un gran astrólogo), Robert Hand y de Robert Schmidt y así como un poco de tradición y sabiduría de mi maestra.

Empecemos repasando las exaltaciones.

El Sol se exalta en Aries (19°).

La Luna se exalta en Tauro (3°).

Mercurio se exalta en Virgo, que ya sabes que también es su domicilio (15°).

Venus se exalta en Piscis (27°).

Marte se exalta en Capricornio (28°).

Júpiter se exalta en Cáncer (15°).

Y Saturno se exalta en Libra (21°).

Existen además unos grados en concreto para esta exaltación —que no voy a discutir en este texto porque entonces nos volveríamos majaras, pero que te he anotado aparte entre paréntesis.

Las regencias planetarias. O por qué Saturno se exalta en Libra y Júpiter en Cáncer.

Las regencias planetarias. O por qué Saturno se exalta en Libra y Júpiter en Cáncer.

Y ahora pasemos a las distintas explicaciones que parecen apuntar que los planetas se exalten en estos signos y no otros.

 

Autores, teorías, aproximaciones a la exaltación. 

Como la Astrología es solilunar —o sea, una ciencia basada en las luminarias y en sus cualidades elementales— y una especie de binomio necesario para entender UN ALGO MAYOR, ponle el nombre que te dé la gana, Pepa Sanchis propone también un modelo dual para entender la exaltación.

O sea, divide el ciclo anual —el ciclo solar: que toma al Sol como medida de todas las cosas— en dos subciclos: un ciclo de ascenso o crecimiento; y un ciclo de descenso o decrecimiento.

El ciclo de crecimiento va de Aries —cardinal— a Virgo —pre cardinal—.

Y el de decrecimiento va de Libra —cardinal— hasta Piscis —fin del ciclo y regreso a Aries, cardinal.

Si lo piensas, una vez más vemos aquí la importancia de los signos cardinales, el número 4 —como plenitud, orden, estructura, encarnación en la tierra— y de las mismas casas angulares de cualquier carta natal.

De acuerdo con Pepa Sanchis, a los signos que coinciden con las estaciones —los signos cardinales— se le asignarían las exaltaciones de los 4 planetas más importantes. Sol —fuente de vida— y la tríada social (Marte, Júpiter y Saturno).

Ok. Vale. Te lo medio compro. Pero… ¿cómo se organizarían? Aquí la autora recurre a las cualidades elementales.

El ciclo creciente sería una fase de subida —y de vida—, con el calor (Sol exaltado en Aries) y la humedad (Júpiter exaltado en Cáncer) como cualidades elementales.

Y el ciclo decreciente, con su fase de bajada o anti vida, pasaría al frío (Saturno exaltado en Libra) y la sequedad (Marte exaltado en Capricornio) como cualidades elementales.

Y funciona. Se puede aprobar.

¿Pero qué pasa con los otros tres planetas: con las exaltaciones de la Luna, Mercurio y Venus?

Aquí la cosa ya se pone un poco más peliaguda.

La Luna, de esto no cabe duda, tiene que estar SIEMPRE al ladito del Sol —pensemos que los domicilios del Sol y la Luna también están juntos en el zodiaco, con Cáncer y Leo—.

Así que la Luna se coloca exaltada en Tauro, al lado de Aries.

Tengo alumnos que me dicen: ¿y por qué no va en Piscis que también está al lado de Aries y es signo de agua?

La pregunta es super lícita y yo mismo me la he hecho unas pocas de veces. Pero a ver si con las otras explicaciones le acabas viendo el sentido.

A Mercurio y Venus vamos a asignarle la exaltación en un signo que anteceda el cambio de ciclo.

De esta manera, Mercurio se exalta en Virgo (antes de que se inicie el ciclo de decrecimiento y cambiemos de estación con la exaltación en Libra). Y Venus se exaltará en Piscis (antes de que se inicie el ciclo de crecimiento y cambiemos de estación con la exaltación en Aries).

¿Jaleosillo? ¿Medio claro?

Pues hay más para sacarle jugo. Pasemos a otros autores:

Según Robert Hand, todo planeta exaltado tiene —¿o ha de tener?— una relación de aspecto con su su signo de domicilio. Una relación armoniosa.

O lo que es lo mismo, el Sol, Júpiter y Saturno —planetas de la secta diurna— van a tener su domicilio y exaltación aspectados por trígono.

Y la Luna, Venus y Marte —planetas de la secta nocturna— tendrán su domicilio y exaltación relacionados por un aspecto de sextil.

Fíjate en estos trígonos.

El Sol exaltado en Aries está en trígono con el Sol domiciliado en Leo.

Un Júpiter exaltado en Cáncer está en trígono con un Júpiter domiciliado en Piscis,

Un Saturno exaltado en Libra está en trígono con un Saturno domiciliado en Acuario.

Y ahora en estos sextiles. 

Una Luna exaltada en Tauro  está en sextil con una Luna domiciliada en Cáncer.

Un Venus exaltado en Piscis está en sextil con un Venus domiciliado en Tauro.

Un Marte exaltado en Capricornio está en sextil con un Marte domiciliado en Escorpio.

(De hecho, siguiendo estas apreciaciones, vemos cómo se afina que la Luna esté exaltada en Tauro en lugar de en Piscis, ya que así mantiene esta relación de sextil con su domicilio).

¿Y Mercurio? ¿Con Mercurio qué pasa? Ay, este chaquetero. Este ambiguo, este camaleón, este no binario del Cosmos.

Pues a ver: si lo piensas, Mercurio también está en aspecto con su propio domicilio. Lo que pasa es que está en conjunción. O lo que es lo mismo.

Mercurio exaltado en Virgo está en conjunción con Mercurio domiciliado en Virgo.

Mercurio siempre dando la lata, no binario y chaquetero.

Mercurio siempre dando la lata, no binario y chaquetero. Otro ejemplo es para designarlo como planeta nocturno o diurno.

¿Quedó claro? Y aún no acabamos.

Robert Schmidt rescata cierta tradición según la cual todo planeta se exalta en un signo con el que comparte una cualidad elemental básica.

El sistema tira de lo que sería la cualidad primera de todo planeta y signo casi cierra pero es que, además, tiene un punto que me gusta mucho.

Fíjate:

El Sol se exalta en Aries, ambos calientes.

La Luna se exalta en Tauro, ambos fríos (aunque aquí el sistema patina un poco porque la Luna es húmeda de cojones, es humedad primordial y Tauro no).

Mercurio se exalta en Virgo, ambos secos.

Venus se exalta en Piscis, también los dos húmedos.

Júpiter se exalta en Cáncer, ambos húmedos (pero, de nuevo, Júpiter es también caliente y ahí no casa tanto con este signo de agua).

Y Saturno se exalta en Libra, que de acuerdo con el autor comparten la cualidad de frío.

Es esta exaltación de Saturno la que más me fascina, porque de acuerdo con Schmidt, existe una clasificación de los elementos, de hecho, bastante vieja también, que describe a los signos de aire —contrarios a los de fuego— como signos fríos.

Esto se sale un poco de cierta tradición hermética (los signos de aire son teóricamente calientes y húmedos) pero coincide y mucho con algo que mi maestra me repetía hasta la saciedad: que da igual lo que contasen los textos, que los signos de aire era fríos.

Y esto: quizá porque ella era muy punkarra y muy sabia, o quizá intuitivamente, o quién sabe por qué razón (lo mismo porque he visto a Librianos y Librianas recomponer sus vidas sentimentales después  en un santiamén mientras la ex media naranja lloraba años por los rincones) siempre me hizo mucho clic.

Y engancha, y aquí ya cerramos el loop, un poco con la teoría de Pepa que asigna a Saturno y a su cualidad elemental, frío, con el signo cardinal de aire Libra.

Loco, ¿no? Pero también y más que nada, anecdótico —subjetivo y personal. Así que no te lo tomes al pie de la letra. De una u otra manera, qué gustazo compartírtelo.

 

Ejemplos de cartas con exaltaciones

Y obvio, vamos con algunas carta natales para que ilustren tanta teoría. No me voy a poner a analizarlas —se me alargaría demasiado el artículo— pero son gente muy famosa y te animo a que busques los planetas exaltados, la posición por casa, aspectos y regencias.

Te va a hacer mucho clic del por qué esa persona es, está o estuvo en alguna situación en concreto. Que te diviertas.

 

Shakira

Carta natal de Shakira

Carta natal de Shakira

 

Frida Kahlo 

Carta Natal de Frida Kahlo

Carta Natal de Frida Kahlo

 

Rafa Nadal

Carta Natal de Rafa Nadal

Carta Natal de Rafa Nadal

 

Mariano Rajoy

Carta Natal de Mariano Rajoy

Carta Natal de Mariano Rajoy

 

JRR Tolkien

Carta Natal de JRR Tolkien

Carta Natal de JRR Tolkien

 

**

¿Alguna cosa más?

Of course. 

Lo primero, que abajo te leo si te caben dudas.

Pensaba que el Astroboletín pasado sería el último artículo del año… pero todo apunta a que me equivoqué.

Así que voy a ponerme de nuevo agradecido —y medio navideño.

Lo que quiero es dar las gracias —otra vez— a esos alumnos y alumnas que han pasado por mis cursos y talleres este año. ¡Grandes, geniales, aprendo siempre con vosotros y en enero volvemos a la carta, ¿qué os creíais?

Gracias también a todas esas consultas. A la paciencia que me echáis porque tardo en responderos y sabéis que soy lento con cada carta, con cada tema. Habéis conseguido que pueda presumir de vivir y pagar el alquiler con este arte de descifrar las estrellas.

Y finalmente, y también, muy agradecido a esos lectores y lectoras super cariñosos que han querido apoyarme (apoyar el Cosmos y la Literatura), han comprado y están comprado mi primer libro —y me mandan fotitos de esta bella edición desde distintas partes de España (¡ayer me llegó una desde Tenerife!) .

Puedes comprar o regalar o difundir el libro con este enlace. Y mi chaquetón cósmico con este.

Muy probablemente llegará a alguna librería berlinesa —así que lo mismo en enero nos echamos una presentación, unos vinos, unas risas y unas muchas estrellas.

Muy feliz todo —y a ver si no escribo más artículos hasta el año que viene.

Aunque claro… ¿habrá que preparar el Astroboletìn para el año nuevo, no?

Ahoi, ahoi,

Emilio.

Imagen de Pixabay.

 

 

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2 Comentarios

  1. Querido profesor Mochila, ¿para una vida más armónica o feliz sería más deseable tener los planetas en su exaltación antes que en su domicilio? ¿Hay ventaja de una situación sobre otra? ¿Qué se cuece en este asuntillo?

    Responder
    • Fuiste quién me acuñaste lo de Señor Mochila y nunca te lo perdonaré. Pero aún así, acá mi respuesta. Yo he estado viendo unas prácticas donde pareciera que el Sol exaltado podía brillar más que el Sol en Leo: o sea, que era mejor para dirigentes. Teóricamente, por otro lado, por astrodinas, la exaltación son 4 puntos y el domicilio, 5.

      El domicilio es pacífico, cool, controla la situación. La exaltación va un poquito más acelerada y alterada, más montaña rusa.

      Responder

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