¡Chicos! ¡Chicas! ¡Amigos de un lado u otro del charco! ¡De esta o aquella dimensión! Otro boletín más, otro domingo más, otra semana más… y llega re-que-te-calentita. Nada nuevo si tenemos en cuenta los eventos de la semana pasada, ¿queréis que os los recuerde? Plutón despertó, Venus se puso retro y se activaba una energía profunda, de análisis y catártica. Tiempos de evaluación. De obsesiones. Del pasado. De sentarnos a hablar del gobierno.

Claro que la Astrología es práctica y vivencial —lo sé, siempre me repito— así que de nada sirve creeros lo que os cuento aquí —de hecho, no tenéis que creerme: tenéis que cotejarlo con vuestra carta, con vuestra vida, con lo que os rodea y ver si coincide. De eso se trata. Así que os dejo la sección de comentarios para compartir vuestras experiencias, para matizarme, contrariarme, completarme y ayudarme a seguir aprendiendo.

Fijaos, estrenamos una semana con bastantes aspectos y una vibración muy plutoniana-escorpiana —es decir, lo que vivimos la semana pasada, pero más a lo bestia. Luchas de poder. Visceralidad. Emociones enconadas. Más sentimientos y secretos que salen a la luz. Y eso que estamos en el mes de Libra, con sus búsqueda del equilibrio y sus ganas de amor. Pero es una Balanza turbulenta que tiene que remangarse las mangas, limpiar y sacar trapos sucios.

Así, el martes 9 empezamos con caña: novilunio en Libra o, lo que es lo mismo, Sol y Luna juntitos en el mismo grado, el grado 15. Como toda Luna Nueva implica inicios, reseteos y toda la marimorena pero trae regusto profundo, doloroso y traumas del pasado. Su regente Venus, ya se puso retro —recordar, hay que evaluar las relaciones— y encima recibe una cuadratura abierta desde Plutón. Vamos: que no es oro todo lo que reluce. Y que vamos a pasarnos el mes con las gafas rayos X puestas.

Es más, unas horas después, siempre el mismo martes, Mercurio ingresa en Escorpio. Este es el Mercurio de los detectives, de los paranoicos, de los obsesivos. Un Mercurio honesto y radical pero también subjetivo, que rumia demasiado y le cuesta soltar.

Se inicia entonces una temporada muy terapéutica, ideal para acudir al psicólogo, destapar secretos, soltar cuatro verdades, realizar tareas de concentración intensas, escaparnos al inframundo o visitar un centro de meditación. Como Mercurio corre que se las pela, sólo andará por Escorpio unas tres semanas, antes de meterse en Sagi. Durante este periodo los Escorpio y el resto de signos de agua andarán más locuaces, intuitivos, repletos de ideas y un poquito más agitados. Tendrán más poder de convicción. Necesitarán intercambiar ideas. Y emociones. Recordemos que Mercurio en signos de agua decodifica la realidad a través de emociones. Hasta el 31 de noviembre.

La semana, de hecho, no deja de sorprenderme y —reincido— me encantaría que compartierais vuestras experiencias aquí abajo. Sería super interesante que mirarais qué casa os ocupa Escorpio en la carta natal, los planetas que tenéis por la zona y sus posibles sincronías. Lo digo porque esta semana, de miércoles a viernes, también tendremos a la Luna en Escorpio y, vale que es cierto que la Luna va a todo gas, sus aspectos son secundarios para el Boletín y no podemos pasárnosla pendiente de cada cuadratura o trígono que dibuja.

Sin embargo —y esto ya lo he comentado otras veces— la Luna actúa como disparador en muchas ocasiones de eventos que ya se hallan en el cielo: es como un el empujoncito final para que algo se manifieste; como una mano cósmica que con un rotulador nos subraya aquello que estaba, pero que hasta entonces no habíamos visto.

Y claro, ahora mismo tenemos en el cielo a Mercurio, Venus Retro y Júpiter en Escorpio recibiendo aspectos mejores y no tan mejores. El paso veloz, junto a estos, de la Luna reactivará las configuraciones. Emociones. Chantaje. Visceralidad. Cabezonería —muchísima, pues se trata de signo fijos. Venganza. El aguijón. Depuración. Transformación. El resto de la lista podéis completarla vosotros…

Fijaos, el miércoles 10 es Mercurio desde Escorpio el que se opone a Urano en Tauro en el grado 1. Excentricidad, repulsión, mente loca, excéntrica, vibrante, colapso nervioso y la cabeza como una bombilla a punto de estallar o que revienta. Ideas nuevas. Radicales. Y repito: cabezonería. Anarquismo. Mi libertad a toda costa.

Algo un tanto similar se produce el jueves 11, cuando sea Venus retro el que le plante cuadratura a Marte en Acuario. Si Venus son las relaciones, el amor, la diversión y la estima —en retrogradación, o sea, con asuntos del pasado pendientes— y Marte es el sexo, la energía, la guerra, la voluntad y los objetos afilados, podemos traducir este aspecto por el polvazo de nuestras vidas —sexo que mata o nos libera; sexo frío o demasiado caliente. También implica una manera de aproximarnos a la gente agresiva. Amar a base de hostias. Amar y desaparecer. Terror al compromiso. Bipolaridad. Libertad e independencia. Y al mismo tiempo una necesidad imperiosa de fusionarnos con el otro. Grado 10.

El mondongo continúa cuando el viernes 12 el Sol le dibuje cuadratura a Plutón en el grado 18. ¿Veis? Escorpio y Plutón por todos lados, haciendo limpieza, enganchados a drama y poniendo arriba lo que estaba abajo. Como siempre, los extremos no son muy saludables; todavía menos para Libra, que se la pasa a la búsqueda del eterno equilibrio. Si cumplís por la fecha, miraos cómo anda vuestra vida, queridos librianos: ¿andais de luto? ¿de crisis? ¿de autoanálisis? ¿de regeneración? Tanto el Sol como Plutón representan a figuras de poder: desde el padre a jefes, maridos y, nuestro propio poder. A veces, con un aspecto tenso entre el Sol y Plutón, uno destapa una faceta interna oculta que acojona un poco, que nos sana, que nos da mayor control sobre la vida pero que también duele de narices. Con todo, el Sol en Libra es bastante justo. Seguro que se las apaña para que las partes involucradas alcancen un acuerdo justo.

Lo bonito del viernes es el sextil de Mercurio a Saturno en Capri. No es el megaspectazo, pero serena, ajusta, aterriza toda la emocionalidad de la semana. Sigue siendo buen momento para empollar, preparar oposiciones así como hablar con personas sabias, especialistas y aquellas almas viejas que habitan el planeta.

 

***

¿Quedó claro? Como veis, este Boletín me quedó bastante más largo. Es lo que tiene el cielo: siempre cambiando.

Por supuesto, un  trillón de gracias por leer. ¡Por compartir! Por la guasa. Por preguntar. ¡Por opinar! Por vuestros Likes. Recordad que podéis seguirme en facebook, twitter, instagram y por mi super recién estrenado canal de youtube.

Y si no, por telepatía. 

Un super abrazo,

Emilio P. Millán

 

 

(Foto. Fte: https://www.st-andrews.ac.uk)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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