Oye, oye: aquí sin mi cara bonita 🙂 pero que vengo emocionadísimo con poder traerte un nuevo especial sobre esta serie sobre la Simbología del Zodiaco y cuentos de hadas (y mitos, si quieres).
Ya sabes que esta serie me la inspiró mi querida amiga y tarotista Vero, y se inició en Cáncer, seguida —obvio— de Leo, Virgo y por supuesto Libra (signo de mi amiguísima; ese fue muy por ella).
Pero con hoy vengo con más fuerza todavía, si cabe, y es que, claro: vamos a trabajar con el signo de mi Luna, el signo solar de mi hermano, el lunar de mi hermana; el del regente del ascendente de mi madre, el de mi abuela —en conjunción con mi las posiciones mías y de mi hermano… Total: que es un signo que nos sabemos en la familia bastante de memoria, con quien coqueteo de buena gana… y que por cierto ha vuelto a replicarse en el último nacimiento en la familia, la hija de mi primo Antonio.
No sólo eso, este signo coincide con el primer especial del zodiaco que publiqué hace ya unos pocos de años —y es el que más se me sigue repitiendo por Ascendente (este año otra vez) en Revolución Solar, ejem, ejem.
Así que nada, vamos a darle duro a Escorpio y a sus mitos, cuentos, fábulas, cariños y delirios.
Además, me voy a tirar un poquito al barro. Te cuento por qué. Y tú ya, con gusto, abajo, por supuesto, me opinas:
Verás…
… Hice una pequeña encuesta sobre qué cuentos podrían hablarnos sobre este signo del zodiaco y me encontré con un número considerable de respuestas apuntando al Mito de Hades y Perséfone; hay quien me habló de La Bella y la Bestia; quien mencionó un cuento muy bonito de mi querido Hans Christian Andersen llamado El Emperador y el Ruiseñor —aunque reconozco que no le encontré demasiado correlato—; y quien me rescató, o me puso en la punta de la lengua, otra de las parábolas maravillosas de Khalil Gibran.
Total, que yo venga a darle vueltas —y por un lado, vale, podía encontrarles cierta velidez— pero por otra…
Por otra, he llegado a la conclusión de que hacemos demasiadas asociaciones entre Escorpio y Plutón. Y creo que ahí, un poco, la cagamos.
Tú sabes que yo prefiero trabajar con regentes antiguos —antes de tirar de regentes modernos—: es decir, para mí Escorpio está regido por Marte antes de que por Plutón. Pero independientemente de esto, hay que tener en cuenta que signo y planeta no son lo mismo. Y que toda esta identificación de Escorpio con transformación, renacer de las cenizas, la belleza interior tras las apariencias del monstruo y todo ese discurso plutoniano me cansan un poquito, pareciera una mezcla de remedio autoayuda para todo y de revista adolescente de páginas satinadas.
¡Pienso que todo es mucho más sencillo!
O lo que es lo mismo y muy a lo bruto: Escorpio, para mí, es trabajo (es un signo de workaholics de la hostia). Y su toque de tormento emocional. Punto.
¿Y por qué pienso esto? Pues por lo mismo de siempre. Para definir al arquetipo estamos recurriendo a su elemento, su modalidad y su planeta regente.
O lo que es lo mismo: Escorpio es signo de agua (húmedo y frío), fijo (¿qué es eso de transformarse si lo que hace es clavarse en emociones y tareas?) y regido por Marte (trabajo y más trabajo, sexo, of course, deporte y guerrerismo).
No te voy a contar mucho más porque esto ya tienes que hacer tú tus deberes o te puedes, por ejemplo, apuntar a mi curso sobre los 12 signos del zodiaco.
Pero bueno, en cualquier caso, y siguiendo con esta línea de discurso me te traigo un cuento sobre Escorpio que se sale un poco del habitual que normalmente nos mencionan. Es un cuento que adoro. Muy cortito —a Escorpio, su regente Marte le permite ir al grano afilado y preciso— y que además presenta a un Escorpión, en un escenario acuático —un rio, viva el elemento agua: — y hasta a una rana.
O lo que es lo mismo, quiero que revisemos la fábula de El Escorpión y la Rana. Empecemos:
Un escorpión quería cruzar un río pero no sabía nadar, así que le preguntó a una rana si podía llevarlo a la otra orilla. La rana tenía cierto recelo: a ver si este va a picarme; pero el escorpión le prometió que no, que qué punto tenía picarlo para que ambos se ahogasen, menudo plan.
Así que el sapo aceptó. Le parecía un argumento razonable y se echó al escorpión encima.
Pues nada, a mitad del río, el escorpión, le arreó un aguijonazo a la rana.
— ¿Por qué me picaste, pinche culero? —preguntó la rana, moribunda, mientras se hundían.
— Lo siento, no pude controlarme. Esa es mi naturaleza.
***
Genialísimo, ¿no?
Este cuento parece que tiene orígenes orientales. Existe, de hecho, una versión persa que se remonta a finales del siglo XV, con un final más benévolo y otra protagonista: una Tortuga.
En el relato persa, el Escorpión le pide ayuda a una Tortuga —curioso que tanto la rana como la tortuga sean animales saturninos— y esta, gracias a su caparazón, sobrevive a la picadura y alcanza la otra orilla.
Eso sí: aquí, además, se despliegan los finales. En uno, la Tortuga ahoga al Escorpión para que no fastidie más. En otro, se autojuzga por haberse tragado la milonga, sabiendo de entrada cómo era la naturaleza venenosa del animal.
Entonces, ¿de qué va el juicio o la moraleja o las conexiones o los arquetipos de esta historia con el signo de Escorpio? ¿Que los Escorpio siempre matan? ¿Que son unos mamones? ¿Que no conviene juntar a una rana y a un escorpión en el mismo terrario? ¿Pero lo mismo con una tortuga la cosa se pone telenovelera?
No vamos a negar cierta naturaleza ponzoñosa de los Escorpio. Esto hay que aceptarlo: hasta el punto incluso de que pueden llegar a clavarse su propio aguijón con tal de no soltar prenda (así son de testarudos).
Por otro lado, recuerda que la dosis hace el veneno —y que, como signo de agua, además de memorioso, es un signo terapéutico —un gran médico y cirujano— y un gran conocedor de las emociones, instintos y deseos y la naturaleza humana.
Y es aquí a dónde quiero llegar.
No a apuntar que los Escorpio son como el Escorpión de la historia, sino que los Escorpio son los primeros en entender de qué va el cotarro, de qué pie cojea el personal y lo que el protagonista de la fábula justifica con un: no pude controlarme. Esa es mi naturaleza.
O sea: sería un cuento que ellos enseñarían en el Máster sobre cómo convertirte en Escorpio, suponiendo que hubiese una universidad que impartiera esa formación. Clarito, un poco cáustico, engreído, preciso y profundo. Ea.
***
Por cierto, ya que estamos, ya que me vine arriba; otra apreciación con respecto a la mala reputación de Escorpio que no siempre es tan acertada —y que insisto en que puede derivar y mucho de la identificación de Escorpio con Plutón y con la casa 8, WRONG, FAILED, MU MAL.
Me encuentro por ejemplo con muchos y muchas tarotistas que colocan al Arcano XIII (la muerte, vamos) y a Escorpio como equivalentes.
Plutón y el Arcano XIII te lo super compro —de hecho, es algo que tratamos y mucho en mi taller de Los Planetas.
¿Pero Escorpio y la muerte? Ahí yo tengo muchas dudas.
Prefiero, y con diferencia, colocarlo junto a El Diablo.
Me encanta El Diablo.
Pensemos, por ejemplo, en la representación de Rider Waite, con los protagonistas desnudos —los genitales son de Escorpio—, los rabos cual aguijones encendidos y el mismo pentáculo invertido sobre el demonio hasta podría interpretarse como un falo.
Marte como regente de este planeta calienta pero también afila las formas, las vuelve picudas, angulosas, como el bisturí del cirujano, la palabra hiriente del orador, el pico del arqueólogo, las llamas alargadas dibujadas en el arcano.
Pero sobre todo, o muy a menudo, El Diablo nos habla de trabajo. Es una carta muy sexy, super kundalini, requete mágica y energética. Y además, y por supuesto, es una carta que te encadena a algo: no olvidemos que Escorpio no es movimiento, no es transformación, es fijo, terco, obstinado, rutinario y firme.
Y hasta aquí puedo leer.
***
Brujis, lo mismo, el resto ya te lo sabes. O no. Si te interesa profundizar en tu carta natal, siempre puedes anotarte a alguno de mis cursos de Astrología de La Escuela Cósmica.
Aquí te dejo la página de la Escuela Cósmica.
Van por cierto por aquí algunos comentarios de esa nueva tropa de astroloquitos y astroloquitas.
Está super currado… Alicia.
Ahora entiendo cuando dices que la cabeza te hace palomitas… Paola.
Tengo que verme los vídeos varias veces de toda la información… Miriam.
Me alegro mucho. Y eso que sólo acaban de empezar… y yo feliz de convertirlas en monstruas XXXDDD.
Además, me he estrenado en la plataforma hotmart con un curso muy chiquito —pero no por ello menos válido— resultante de una compilación de tres Máster Clases que impartí el año pasado: el temario es El Ascendente, Los 4 elementos y cómo equilibrarlos con Espagiria y Cómo predecir a través de las 12 casas. El curso tiene un precio de promoción de sólo 3.99 Euros. Así que anímate si quieres —y así me apoyas en este proyecto: Aquí lo tienes.
Si te gusta, además, lo que hago, cómo escribo, cómo te cuento todo este mundo cósmico, también puedes ayudar y cooperar comprando mi primer libro de ficción, Un 24, de Ediciones Franz: una colección de 8 cuentos que, de momento, está —estamos, porque meto aquí a mi preciosa editorial— entre los 10 mejores libros de relatos publicados en España en este pasado año. Prometo dedicártelo cuando nos conozcamos en persona. Por cierto, que llegaron nuevos ejemplares en Andenbuch, aquí en Berlín.
Además, quieres, me ayudas mucho con tus cariños… por aquí (donde también respondo dudas). Y COMPÁRTIENDOME.
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Gracias miles, trillonescas, y ahoi, ahoi,
Emilio
Imagen by Mīrzā Raḥīm – https://www.flickr.com/photos/medmss/5887746629/, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18209647





Enhorabuena… me has dejado reflexiva con todo ese triángulo que explicas se ha creado hoy en día entre Escorpio-Marte-Plutón: lo veo ahora como profundidad en la acción o el trabajo.
Me ha gustado mucho la explicación del signo gracias a esta maravillosa fábula. Y les daré una nueva vuelta a mi Venus y Plutón en Escorpio casa X (workaholic no qué va…jaja) y a mi luna en casa 8 (¿trabajo como refugio emocional?).
Solo me sale decirte que, al final, Escorpio no será transformación, pero si estancamiento. Y el estancamiento al final es muerte; y la muerte, una transformación… no? Sin movimiento vale, pero un tipo de transformacíón… cómo lo ves?? 😉
¡GRACIAS!
Cristina, feliz de dejarte con ganas de reflexión y que le demos una vuelta a ese combo Escorpio y Plutón que pasa por alto la importancia de los regentes clásicos. Ojo también con igualar casas con signos: la casa 8 no es Escorpio ni Plutón. Las casas son otra nomenclatura más que hay que añadir al análisis. Y vale, lo de estancamiento de los signos fijo… veo tu analogía. Pero entonces ¿lo aplicarías a todos los signos fijos? ¿Son todos muerte? Para mi la fijeza de alguna manera es casi “productora” o “que manufactura”, como cuando Andy Warhol hacía sus series de cuadros que se replicaban y replicaban. Hay algo como de crear con constancia que a los cardinales y mutables les falta. Te dejo también con esa reflexión 🙂
Emilio querido y admirado!
me gusta tu historia con la que asocias a los escorpiones. Esa naturaleza incontrolable que con los años va cambiando y se va suavizando, por suerte! Me gusta porque la encuentro romántica, y auque todo apunte a que los escorpiones no lo somos, sí que lo somos!! somos los románticos más obstinados, más entregados. Podría morir por un amor!! y quisiera que él también muriera por mí si de verdad me quiere..
También me gusta tu asociación con el Arcano 15, El Diablo. Me encanta esa carta, porque además de todo lo que has dicho, es creativo!! El diablo es también la creatividad, la exageración y la locura..por eso las cadenas, para contener tanto!!!
Un abrazote y gracias ..
Vivi
Vivi, aún más querida, maga y estimada ;-)Bellas tus palabras. Claro que los escorpiones se suavizan, y los Libra matizan la duda, y los Piscis consiguen darle la vuelta a la zozobra… y así cada signo conforme envejece empieza a entender de qué pie cojea. Abrazote de vuelta, viva ese Diablo, ese Arcano tan genial. Estos días estoy trabajando con una baraja que usa cuentos y mitos como arcanos. Y para ese arcano usa el Boitatá, una serpiente mitológica brasileña.
Me ha gustado mucho tu artículo!! Gracias por tu sabiduría Emilio
Gracias a ti por leerme (y como siempre digo: si me compartes, estaré aún más agradecido!). Cariños!