Ayer quedé con unos amigos en un sitio muy chulo que por el antiguo aeropuerto (Tempelhof Flughafen —colgué incluso varias stories en IG) y me pasó que el grupo se amplió y de pronto tenía a tres personas, no sólo interesadas en la Astrología, sino que además sabían de la conjunción entre Marte y Urano que se da este lunes y de los posibles efectos nefastos.

Dos de estos chavales además andaban muy preocupados porque la conjunción se producía en oposición a su Urano en Escorpio —éramos todos de la misma edad aproximada, de la misma generación.

Te cuento todo esto porque, por un lado, me parece megacojonudo que la Astrología se encuentre en una especie de eclosión, de boom, de pelotazo, de crecimiento loco y más que justificado ya que la gente no aguanta más esta rueda del hámster y necesita respuestas, consuelos, campo, tribu y meditación.

Hasta aquí, fabuloso.

Pero por otro lado no estaría de más andarnos siempre con un poquito de cuidado con respecto a esos mensajes astrológicos que leemos o que nos llegan y sobre todo ser precavidos y precavidas respecto a sus interpretaciones.

Lo digo porque sí, de acuerdo, mañana lunes hay una conjunción entre Marte y Urano que es complicada. Pero…

  1. Que se produzca el lunes no implica que no se haya podido estar sintiendo antes —de hecho, lleva activa desde la lunación.
  2. Que esa configuración nos toque un planeta transpersonal: o sea Urano, Neptuno o Plutón a lo sumo podría dar un pelín de estrés por el eje de casas que transite, pero nada más.

Lo que quiero subrayar es que el miedo y el dramatismo de estos dos chavales —y casi de la tercera chica— estaba muy poco justificado. Podían mandar la conjunción a tomar viento y dedicarse a disfrutar de la puesta del sol —por cierto preciosa. Y es que —y esto también lo repito muchas veces— para que un tránsito realmente nos dé por saco o nos haga feliz, necesitamos tener a planetas personales, íntimos, únicos en nuestra carta involucrados.

No me sirven planetas que se mueven muy despacio —o sea, los transpersonales— y que comparto con miles, si no, millones de personas.

Así que de aquí esta aclaración. Deja de preocuparte tanto por el grado en el que tienes Urano, Neptuno y Plutón y échale más cuenta a tus planetas íntimos y por supuesto a los grados que marcan tus cuatro casas angulares: Ascendente, Medio Cielo, Descendente y Fondo del Cielo.

Y con respecto a esta semana, pues claro, es una semana con tensiones de parte de Marte —que es como el planeta más belicoso, el busca gresca, el camorrero del cosmos, el que tiene la navaja o el mechero guardados en el bolsillo y gusta de gritar, mandar, imponerse y dirigir al ejército, o sea, que puede ser de todo menos pacífico.

Así que tenemos no sólo una tensión de su parte, sino dos. Y esto ya nos da pistas de los problemas a lo largo de estos días.

De acuerdo.

Pero por otro lado tenemos a un Venus muy disfrutón y tierno —paseando por nuestra casa Cáncer— con el que disfrutar con ese grupo y tribu tan nuestro, esa familia sanguínea o no tan sanguínea. Y encima Mercurio pasa a domiciliarse en Virgo y las comunicaciones, los papeleos, los desplazamientos y hasta las mascotas se alegran con este tránsito.

Vamos, que la semana te da una de cal y otra de arena. O sea, lo de siempre.

Ahora sí, comencemos. Claro, lo hacemos el mismo lunes 1 con la conjunción entre Marte y Urano en Tauro y en el grado 18, casi 19. Esta conjunción es sobre todo divorcista o rupturista: o sea, borrón y cuenta nueva; portazo; se acabó lo que se daba; por eso vete, olvida mi nombre, mi cara mi casa y pega la vuelta…

También tiene su punto muy de incendio, de chispa que cortocircuita y de accidente y violencia. O sea, que como ves no es que parezca de entra muy alentadora.

Otra cosa es que nos ayude a cortar con aquello que ya no funciona, con ataduras —sobre todo con ataduras, pues Tauro es posesivo y cabezón de cojones— y además que nos anime a actuar —Marte— de una manera totalmente alternativa, original, fuera de norma, arriesgada e independiente —Urano.

Te comento todas estas facetas para que veas que la conjunción no sólo tiene que fastidiarte. Repito: te puede ayudar a deshacerte de algo —o que se deshagan de ti— y esto a la larga puede ser más bueno que malo. Eso sí, este cortar y rebanar no va a ser precisamente con mucho tacto. Va a ser brusco y fruto de un montón de energía ahí acumulada, reprimida, como una olla exprés.

Recuerda que para que la conjunción materialice, debe tocar planetas personales alrededor del grado: Tauro, Leo, Escorpio y Acuario. Pero quizá de pronto te lo puedes encontrar en trígono o sextil: a Capricornio, a Piscis, a Cáncer, a Virgo… y sea una energía original y transgresora pero más suavizada, de contornos más redondos.

Vas a tener de todas formas tiempo de familiarizarte con este aspecto, porque Marte sigue caminando en la semana y luego cuadra a Saturno. Es más: te adelanto que el jaleo no se desarma, que octubre promete cachondeo porque se cierra la cuadratura entre Saturno y Urano y porque además coincide con los eclipses.

O sea: que si tienes algo por la zona, se te moverá por narices con mayor o menor dinamismo.

El martes 2 es Venus la protagonista. La Venus cangrejera, la que disfruta haciendo piña, la tribal, la que cuida de los suyos, los protege, los nutre, los defiende y gusta de intimidad, de exclusividad —ese nosotros versus el resto— y prefiere una conversación emocional a los intercambios meramente intelectuales o materialistas.

Bueno, pues este Venus —que lo tienes por alguna casa seguro / Casa cangrejera, recuerda— justo le dibuja un sextil a Marte y a Urano en Tauro que apenas se han movido del grado casi 19.

Quiero que te quedes con esto porque ese grado cangrejero ofrece mucha acción interesante esta semana: acción buena /algo así como los cambios, acción y originalidades divertidas. Y porque además de alguna manera suaviza un pelín los efectos de la “malvada” conjunción. Piensa que Venus suaviza lo que toca, acolcha, agrada, armoniza: y que Venus, por cuestión de regencias, a pesar de sólo dibujarle un sextil a los otros, les tiende un mano amiga, les permite un relax, los humedece, les aporta empatía.

¿Ves? No está tan mala la cosa.

¿El jueves 4? Ay, el jueves qué bien que Mercurio ingresa en Virgo. No es que Mercurio en Leo estuviese mal: de hecho, tuvo un par de aspectos muy chachi pirulis; pero luego se fastidió con Urano y Saturno.

Si no te acuerdas, comenté esta última semana que yo no animaba a la gente a comprarse aparatos electrónicos y que contasen con ciertos problemitas a nivel tecnología: desde un ratón que falla a una pantalla que se funde a un móvil que no envía mensajes.

Bueno. Esto ya se acaba y ahora estrenamos de hecho en periodo donde las comunicaciones, los asuntos mercuriales, papeleos, firmas, acuerdos, transacciones, desplazamientos, escritura y toda la mandanga se potencian para bien. Se ordenan. Se estructuran. Se agilizan y… sobre todo: se optimizan, que es un concepto que me encanta aplicar a mi queridísimo Virgo.

Yo no sé tú, pero yo me amparo, me aplico y me pongo las pilas cuando Mercurio se domicilia y exalta: o sea, cuando pasa por Virgo. ¿Por qué? Pues porque tengo tendencia al despiste y al nubarrón esotérico crónico, este tránsito me permite filtrar un poco y mitigar aunque sea temporalmente el desastre planificador en el que continuamente vivo.

Claro que ese es mi caso. El tuyo será diferente. Pero de lo que no me queda duda es que el tránsito durará para todos y todas lo mismo: o sea, hasta el 26 de agosto. Yo ya te avisé.

Vamos a acabar con el domingo 7. Aquí tenemos un aspecto chachi. Y otro menos chachi.

Empezamos con el chachi, porque de hecho se produce antes: un trígono maravilloso —pero maravilloso— entre Venus y Neptuno, de Cáncer a Piscis y el grado es el 25.

Fíjate que he dicho maravilloso: de hecho, toda la zona de Piscis que va del grado 25 al 29 está cargada de magia. Y tú me dirás: ¿y eso? Pues porque por ahí se produjeron las dos conjunciones más bonitas y benéficas del año e igual que el cielo se marca para las cosas menos agradables, también lo hace para las alegres, bellas y armoniosas.

Esto quiere decir que todo lo lindo que reactive esa zona traerá bondades para los nativos y nativas correspondientes. Y no es tontería: sobre todo en noviembre y diciembre cuando Júpiter regrese a Piscis.

Recuerda que también te avisé. Y recuerda que Júpiter por los Peces todavía no acabó de repartir los regalos para ese último decanato.

Y luego, el mismo domingo, tenemos la cuadratura entre Marte y Saturno, de Tauro a Acuario. No good. No like. No, no y no. Pero es lo que toca. Grado 22: por eso la zona fija anda tan cargada, desde el grado 18 hasta el 25.

A ver: que me digas que la tensión permite trabajar duro y resistir y aprender de la voluntad y el esfuerzo, pues vale, te lo compro. Pero no te compro esos de que es un aspecto agradable. ¿Cómo va a ser lo mismos subir al pico de una montaña ligero de equipaje o con lo que realmente necesitamos, que hacerlo con 30 kilos de más, obligaciones, preocupaciones y miedos a la espalda? De acuerdo. Llegamos arriba. Lo conseguimos. ¿Pero cuál es el coste a pagar?

Quédate con esta idea porque es cierto que los planetas involucrados están en signos muy cabezones, de estos que no se rinden hasta llegar a donde quieren. Pero claro: Marte corta y quita; Saturno también resta, obliga, entristece, enfría. Así que no me parece la mejor combinación para encabezonarnos.

Por eso creo que cierta flexibilidad y suavidad —como Venus a principio de semana—, menos egocentrismo, menos dogmatismo y más empatía y aceptación de las circunstancias con una sonrisa puede ser mejor solución que llegar a la cima de esa montaña personal.

***

Ya vamos acabando. Pero quería compartir un mensaje que me llegó el otro día y que me alegró tanto que —con la cortesía de la persona que me lo escribió— me apetecía compartírtelo.

Ya sabes que tienes ese Manual Astrológico de rechupete para descargártelo y que la tribu mochilera ya lo tiene para seguir aprendiendo, hubo quien lo imprimió, hubo quien lo compartió por aquí y por allá. En fin. Si todavía no te lo descargaste, si todavía no eres parte de la tribu, no sé a qué narices espera. Es muy fácil y sólo tienes que hacer clic acá.

Ah, y aquí el bellísimo mensaje:

Hola, Emilio. Te conocí a través de una amiga y hace ya un tiempo que te sigo. No tengo ni idea de astrología, sin embargo, entiendo todo lo que explicas ( o casi). Me encanta tu forma de expresarte, tu simplicidad y buen humor, tu falta de infulas cosmicoespiritualeschamanicas., por decirlo de alguna manera. Haces un trabajo muy bonito, lo aprecio realmente. Me sabe mal no poder colaborar económicamente para que no pares de ilustrarnos, cualquier otre estaría pidiendo pasta por todo y sobrevalorándose. Me encanta tu humildad y simplicidad. En fin, que me lo paso muy bien contigo, que sigas así. Que todo te vaya bonito Ahoi Ahoi.

***

Hay más mensajes por ahí. De hecho, un super alumno me mandó un testimonio de los talleres cojonudísimo (en plan vídeo, pasada). Pronto también te lo comparto.

Ahora ya te dejo. Me voy de lagos, que este domingo brilla el Sol en Berlín —ese Sol domiciliado en Leo ¡y con trígono maravilloso de Júpiter!

El resto ya te lo sabes. Que puedes seguirme por un montón de portales no energéticos: facebook, twitter, instagram, ese Youtube del que ya toca vídeo para agosto, que para eso estrenamos mes (por fa, no me da tiempo a responderos a todos los privados por FB y IG. Si son dudas, hazlas en abierto, ¡que así aprendemos todos y todas!). Repito: dudas en abierto y el resto de consultas por email. REPITO: consultas importantes y demás a info@mochilastrologica.com. ¡No me pidas cita a través de FB o IG porque no doy con el aluvión de mensajes, comentarios y demás!

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Y ahora sí. Gracias. Dankeschön. Grazi. Merci. Спасибо большое!

Y por supuesto Ahoi, ahoi.

Emilio

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Venga, brujis, dime dónde quieres 

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