Nuevo año, no astrológico, pero nuevo año.

Boletín Astrológico: del 27 de dic al 2 de ene 2022


En fin, parece que ya sí, que con este Boletín nos despedimos del 2021. Mi madre a menudo me repite en las videollamadas que qué ganitas tiene de que el año se acabe y que a ver si si es verdad y se cumplen todas esas bondades que prometo para el 2022 (las que yo proclamo y justifico con el ingreso de Júpiter en Piscis).

Pues nada: se termina diciembre y se termina el año. Ojo que no se acaba el año astrológico —ese acaba con el último día de Piscis y se estrena con el ingreso del Sol en Aries, que es una puerta que se estudia, se analiza, para ver cómo se desplegará el año y a más tensiones, año más jodido, y a más buenos aspectos y planetas dignificados, pues doce meses más felices.

Con esto no quiero desanimar al personal y obligarles a esperar hasta para las buenas noticias; al contrario, Júpiter ya ingresa en Piscis esta semana y de hecho serán sus primeros meses cuando funcione a todo gas. Así que a ponerse las pilas y a aprovechar sus lunaciones y esa magia húmeda y fructífera que desprende, que como dice el refrán A la fortuna la pintan calva.

Por cierto que en enero estará disponible un monográfico sobre Júpiter en Piscis —será una clase grabada— para todos y todas que no pudieron asistir a esa super taller que tuvimos hace un par de sábados y del que ya me dejaron un par de opiniones mega chachi pirulescas acá. Al resto de participantes que no fuisteis pocos: haced uso de vuestra casa III y de vuestro Mercurio y también de vuestra casa X, lo que se hace público, y contadme a mi y al grupo, lo guay que lo pasamos, que me ayudáis un montón con estas estrellitas y así continúan las ganas de hincarle más el diente a la Astrología.

Además, con respecto a la semana, tendremos a un Mercurio raudo liadito de aspectos y cambiando de Capri a Acuario, a un Marte filántropo y filósofo y al trígono entre el Sol y Urano que seguro que agrada a los Capris que cumplan por la fecha. Terminaremos, guindilla del Boletín, con la primera Luna Llena del año, novilunio, novilunio.

Are you ready????? Yeaaaaaaaah….

Pues todos y todas directos para el miércoles 29 de diciembre  —aunque en algunas partes del mundo pues será unas horas antes— que es la famosa fecha en que Júpiter ingresará en los pececitos. No me voy a explayar porque ya hay material de sobra en mis redes pero también en la web. Os dejo dos imperdibles: uno que conviene leer para echar un vistazo a por dónde andabais en mayo y junio y otro sobre las casas que es megamágico para hacer predicciones y que viene con info que seguro te os resulta nueva, certera y muy original.

Recordadlo: este primer tránsito de Júpiter es el más potente. Tenéis hasta el 10 de mayo y si queréis aprovecharlo aún más yo que vosotros y vosotras me hacía con la clase magistral. Primera semana de enero la tendréis disponible.

Sigamos aún en el miércoles. Atentos, ¡atentas! Mercurio se une a Venus retro, ambos en Capricornio y en el grado 24. Recordemos —seguro que lo sabéis— que Venus ya lleva unos días retro y que no es para tanto drama aunque conviene estar pendiente de sus aspectos, combinaciones, ires y venires. En este caso se une con el signo de la comunicación y de los jóvenes, de los escritos y de la tecnología. Puede ser un buen momento para discutir sobre arte, para regresar a un lugar vacacional que nos hiciera tilín, volver a ver esa película o escuchar esa temazo. Venus son las mujeres y también la seducción: así que con este rollo retro que trae lo mismo uno vuelve a viejos asuntos, viejos corazones, viejas amigas, viejas cremas y cosméticos. Como Venus otorga placer, pues placer en el habla y placer en las manos y en los deditos. Así que cada uno y una que se aplique el cuento y que disfrute: ¡que disfrute!

Además, y ya prácticamente en el jueves 30 Marte, desde Sagi, tan viajero, explorador, futbolero, cabalgador, explorador y hasta un poquito invasivo, le dibujará un sextil a Saturno en Acuario —domiciliado, mental, frío, objetivo y dispuesto a acatar la ley. Como Sagi a veces va de bandolero y le vale madres, pues con este Saturno se aprieta un poco el cinturón y lo que está claro es que se vuelve muy buen maestro y maestra. Inspira y además tiene ciertas dosis de disciplina y de constancia, que si no fuera por Saturno y Acuario —recordemos que el Aguador es fijo— pues se le iría de las manos y unas veces te digo Trigo y otras veces pues Rodrigo.

A esto hay que sumarle otro aspecto más del jueves: que Mercurio, que viene de juntarse con Venus, recordémoslo —y haría lo que se llama en Astrología horaria una traslación de luz o de información— se une a Plutón más o menos también por el mismo grado, el 25. Vamos, que están todos ahí bailando bachata y haciendo el trenecito con las manos, piernas, dedos, con lo que haga falta.

Se supone que Plutón da luchas de poder, que si envidias, que si celos, que si poder oculto, que si transformación. Vale, de acuerdo, está bien para hacer terapia y destapar monstruos —sobre todo en temas relacionales o incluso que tengan que ver con la forma de comunicarnos, de pensar, descifrar paranoias, reconocerlas y todo eso. Yeah. Y me parece bien.

Sin embargo, el otro día leía a varios astrólogos que mencionaba cómo la Astrología Moderna pareciera no poder pasar sin este Plutón —de hecho, me encuentro a gente que no tiene ni idea del cosmos y me dice que han tenido un plutonazo muy fuerte y cosas por el estilo. O sea: está como muy aceptado el momentito sombra, ave fénix, demonios, el niño interior dolido y vengativo… y hasta hay un regodeo en ello y venga a mirarnos el ombligo. Pero en cuanto se dice que Saturno es muerte, dolor y frío la gente se lleva las manos a la cabeza o directamente niegan estos significados. Como si la gente no se muriese ni nos doliera las espalda ni se nos cayeran las muelas o hubiera que hacer un implante.

En fin: menos traumita y más a al pan, pan y a Saturno, Saturno, querides. No todo el mundo puede permitirse una consulta con el psicólogo y no por eso está menos evolucionado.

Ya con el año estrenadito, el sábado 1 de enero, tendremos un trígono entre el Sol y Urano, de Capri a Tauro y en el grado 10. Quedaos con este aspecto tan novedoso, que refresca la empresa, las ganas de vivir, el padre con una cuenta de Tik Tok o el abuelo que estrena iMac, porque matiza la Luna Nueva del domingo o novilunio, novilunio.

Por partes. Vayamos al domingo 2. Ese día cambia Mercurio de signo: sale de Capri, donde andaba peregrino, e ingresa en Acuario, donde sigue igual de neutro. Lo interesante, tanto en un tránsito como en el otro es que ambos están regidos por Saturno —que ya sabemos que sigue por Acuario y que además ya se aleja, por fin, de las tensiones con Urano. ¿Y eso qué significa? Pues significa, además de que los Acuario y de que la casa que nos ocupa Acuario tendrá mucho movimiento intelectual, desplazamiento y ajetreo, que habrá una gran capacidad de estudio y de lucidez y además cierta necesidad social —exquisita, ya que Acuario es parco— pero necesidad a fin de cuentas. Mercurio por supuesto tendrá que enfrentarse a Urano y también juntarse a Saturno, pero ya lo comentaremos cuando toque. En cualquier caso: Feliz Mercurio en Acuario. Tránsito cortito, como de costumbre. Hasta el 26 de enero.

Además, y como os adelantaba en la intro, culminaremos la semana con la Luna Nueva en Capricornio, yeah, la primera Luna Nueva del año —es normalmente en este signo o en Acuario, o sea, que tampoco tiene tanto chiste ni misterio.

La Luna tiene una fuerte impronta capricorniana —conviene vigilar qué casa os ocupa el signo— porque además de la Luna y el Sol habituales, por allá también andan Venus retro y Plutón. Además, la sicigia —que es ese nombre raruno con el que se conoce esta unión— trae el matiz del trígono de Urano, también raruno, diferente, utópico, novedoso, tecnológico, radical, alocado, eléctrico, aeronáutico, criptonito, independentista, caprichoso y eurakiano. Vamos, que podría ser una lunación muy interesante para plantar —novilunio— algo de corte capricorniano —ambicioso, prudente, que implique trabajo duro, resistencia, otorgue sabiduría y resultados materiales— con un toque de Urano —véase todas las connotaciones de este planeta transpersonal.

Por supuesto que habrá que plantar en la casa que nos ocupe Capricornio y a ti te tocará en una casa y con unas connotaciones y a mí en otra y así como siempre. Y por cierto que este arrancar algún proyecto o dejar la semilla vendrá matizado por la frustración, la impaciencia, los bloqueos del 2021 y ese sentirse entre rejas que podamos haber sentido. Y es que Saturno —regente de la lunación, regente de todo el combo en Capri— si bien ha salido de la tensión con Urano —fueron tres en total, querides, el año pasado— todavía arrastra resaca y le cuesta medir los tiempos, controlar los impulsos o decidir cuándo desatarse y partirse la camisa, la camisita que tiene.

Por cierto, el grado de la lunación es el 12 —de Capri, joer, claro que es de Capri— que es el que tenéis que mirar. Y por fa no le busquéis los tres pies el gato. O tenéis algo en Capri por la zona o no valen ni cuadraturas ni sextiles ni nada. Listo. Y recordad también que las Lunas Nuevas valen por un mes y ya fue.

Ahoi.

***

El resto lo sabéis. Que podéis seguirme por un montón de portales no energéticos: facebook, twitter, instagram, ese Youtube fullero —ya mencioné el vídeo de diciembre— y hasta por telepatía.

Ando de vacaciones. De vacaciones isleñas inspiradas por una lectura de Tarot de una amiga y lo mismo también por las tensiones de Urano, de ahí el arrebato, la decisión en el último momento, los dolores en el cuerpo, la necesidad inminente de sol, mar y descanso.

Vamos que no hago una carta astral hasta el año que viene ni de coña —por cierto, la agenda de enero ya casi completa. Y si alguien anda por Gran Canaria y tiene ganas de bachata o me quiere dar tips para echarle unas risas a esta isla, que me cuente, que me escriba, por aquí, por telepatía, por allá.

Como siempre, podéis suscribiros colocando vuestro correo —somos más de 2000 suscriptores y suscriptoras— y así os llegan directamente a la bandeja, cada dominguito, recién salido del horno. 

Se os quiere, se os abraza; desde esta playa de Las Canteras, entre guiris, belenes de arena y tumbonas blanquiazuladas.

Con mucho, mucho, pero que mucho love y arriquitín,

Emilio

 

 

 

 

 

 

 

 

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