¡Hola, holitas! Ya estoy aquí de vuelta. ¿Qué tal fue la semana? ¿Cómo fue vuestro finde? ¿Hubo bonitos encuentros con los colegas? Justo el sábado el cielo nos regalaba un hermosísimo trígono desde Mercurio en Sagi a Urano en Aries, con el doble sextil a la Luna en Acuario. Mi amigo Dominik, el más acuariano de todos, me llamó de improviso y así pasamos la tarde y parte de la noche bebiendo, charlando y fantaseando sobre viajes futuristas.

Esta semana ya cambiamos de mes, entramos en Diciembre y lo hacemos con un puñadito de aspectos y pasos de signo muy variopintos e ideales para aprender Astrología. A fin de cuentas, como bien sabéis, cada carta astral es un mundo y estos boletines son apenas orientativos, aunque sí una buena excusa para que os familiaricéis con vuestra carta, con los astros y sus posibles interpretaciones, de manera práctica y divertida. Vamos a vivir unos días de trígonos, cuadraturas, Mercurio moviéndose hacia atrás y una Luna Llena, así que imaginaos cuánto por analizar. Lo bueno es que la carguita de Escorpio, tan intensa y oscura, va alivianándose. No olvidemos que ya estamos bien emplazados en el mes de Sagitario. Hay que ponerse en movimiento. Confiar. Salir de la zona de confort.

Entonces…

Bueno, el martes 28, Mercurio se conjunta a Saturno en Sagitario, ahí por el grado 27. Resulta muy interesante este aspecto pues volverá a repetirse justo la semana que viene, el jueves 7, cuando Mercurio ya se mueva hacia atrás. Como muchos ya sabéis, el planeta de las comunicaciones se pegará sus típicas tres semanas retrogradando, lo cual implica la repetición de aspectos que se vivieron hace poco.

De una u otra manera, las tensiones entre Mercurio y Saturno son un poco coñazo. Es un aspecto que en las cartas natales puede apuntar a la depresión, pesimismo, bloqueo. Lo he visto en personas que tartamudeaban de críos o sufrían algún problema de dicción. A veces son personas de pensamiento grave, profundo, que necesitan rumiar bien sus pensamientos antes de verbalizarlos. Una vez superado el miedo saturnino, pueden convertirse en grandes maestros. Además, como Mercurio en Sagi se va por los cerros de Úbeda y nunca se aclara -es el típico que mucho abarca y poco aprieta- sí es verdad que la limitación de Saturno puede venirle incluso bien. Así se centra. Así, obligado, decide. Día de estudios, de paralización, de ascetismo, doloroso realismo y esfuerzo mental. Como un atleta que, con la pierna escayolada, no puede salir de casa y, encima, debe empollar de memoria las azoras del Corán.

Luego ya nos saltamos al viernes 1 de diciembre. Cambio de mes y cambio de signo y es que Venus, el planeta del amor, las relaciones y los gustos, sale de Escorpio -donde estaba en detrimento- y se pasa a Sagitario. Con este emplazamiento, el nativo se vuelve romántico, idealista y sin ataduras. A pesar de sus ganas de amor, le cuesta el compromiso y tiende a sentirse insatisfecho; siempre hay un otro, un más allá, una posibilidad de que por fin llegue ese jinete especial. Además, este Venus da gusto por los viajes, interés hacia otras culturas, disfrute con lo foráneo. Será un tránsito que nos aligerará la vida a todos pero en especial a los Centauros y a los otros dos signos de fuego, Aries y Leo.

Justo el mismo viernes se produce además una oposición entre Marte en Libra y Urano en Aries, que tiene un puntito un tanto destructivo. Los aspectos tensos entre ambos planetas se relacionan, por ejemplo, con accidentes de aviación y colapsos técnicos. Digamos que es un aspecto que revoluciona y acelera en exceso, por eso se recomienda -siempre en función de la carta, claro- circular con cuidado, no pasarse con la velocidad. Día de sorpresas. De discusiones de pareja. De cortar por lo sano con el otro y pegar el portazo.

¿Más cosas? Bueno, el sábado 2 se dibuja el primerísimo de los geniales trígonos entre Júpiter en Escorpio y Neptuno en Piscis. Todos los aspectos de Júpiter ya estaban mencionados en este especial, pero nunca viene de más repasarlos. Se produce en el grado 11 y viene a favorecer con muchísimo cariño a los signos de agua. Recordemos además, que Neptuno recién despertó la semana pasada. Magia, creatividad, optimismo, sanación y un buenrollismo casi místico serán algunos de los efectos de este estupendo tránsito. Yo no lo veo de otra manera: el yoga, las terapias alternativas, las filosofías orientales seguirán pegando fuerte durante todo el año, pues sirven como herramienta, refugio y goce para nuestras inquietudes íntimas.

Finalmente el domingo 3 Mercurio mete la marcha atrás y comienza su retrogradación. Yo no soy muy partidario de los catastrofismos mercuriales -quizá porque mi vida, ya de por sí, es un continuo despiste y retrogradación. De hecho, creo que en ocasiones se exageran demasiado sus hipotéticos efectos negativos. Con todo, sí es verdad que intento extremar las precauciones sobre todo los días alrededor del inicio de la retrogradación y los cercanos a cuando Mercurio despierta. Las normas ya las conocéis: leed la letra pequeña, no meteros en grandes berenjenales, cuidado al firmar documentos, paciencia con los atascos, ojito con la manera en que interpretáis lo que se os dice, tendencia a revisar el pasado y al reencuentro con gente que hace tiempo que no veis. Tendremos Mercurio para rato por tres semanas, pues despertará el sábado 23 de Diciembre y no saldrá de su sombra hasta el sábado 11 de Enero. Siempre conviene mirar la carta para ver dónde se produce la retrogradación y qué aspectos forma. Si sois muy mercuriales -bien porque tenéis a Mercurio en el Ascendente o mucho Géminis o Virgo en vuestra carta- entonces quizá sí percibáis más las travesuras del dios alado. Como siempre, os animo a compartir vuestras experiencia en los comentario.

Sí es verdad, y con esto ya terminamos, que también el domingo viviremos la Luna Llena en Géminis, ahí por el grado 11, lo que puede reforzar los efectos de este Mercurio Retro. De por sí, esta Luna quizá os traiga noticias de hermanos, vecinos, cursos, aprendizaje. Es una luna buena para abordar asuntos emocionales con frivolidad y un poquito de desapego. Para juguetear. Cotillear. Retomar el contacto con amigos. Día también de dudas y dualidades. ¿Carne o pescado? ¿Campo o playa? ¿Pepsi o Cola? Neptuno andará por ahí cuadrando al Sol y a la Luna, así que quizá la indecisión nos paralice. O nos pegue fuerte el resfriado. Ya me contaréis.

Ahora sí que me despido. Muchísimas gracias por leer. Por comentar. Por compartir.

Nos leemos muy pronto.

Emilio P. Millán

 

 

(Foto. Fte: vice.com)

 

 

 

 

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