La Luna en Aries. Acción, impaciencia, divinidad.


Hablar de la Luna en Aries — hablar de cualquier Luna— no es tarea fácil. Nuestro satélite tiene tantas posibilidades y simbolismo que, como explico en este otro artículo, harían falta páginas y páginas y aún así no completaríamos la faena.

La Luna es variabilidad pura, es magia, es un espejo que refleja la luz o nos remite a la completa ausencia de esta, es el arcano XVIII del Tarot, fuente de mitos y uno de los pilares básicos en el análisis de cualquier carta natal. Como siempre repito en los talleres, si tuviéramos que hacer una consulta o análisis astrológico exprés pues tendríamos que limitarnos a la tríada básica: Luna, Sol, Ascendente (y, si me apuráis, el regente del Ascendente).

Por supuesto, no falta material al respecto. Sobre las Lunas, quiero decir. Escribid «Luna en Aries» en el buscador y os lloverán las listas de adjetivos y definiciones. Además están los archiconocidos manuales:  que si los quizá un tanto manidos de Carutti, pasando por los estudios de Liz Greene y Stephen Arroyo y luego toda esa mandanga astropsicológica que seguro que habéis leído y que, no es que esté mal, pero a veces peca de demasiado abstracto o de envolver a las Lunas en una zona traumática, como si todas las experiencias del Sol fueran cojonudas y la Luna estuviera obligada a remitirnos a dolores y a miedos infantiles.

Pero no es así. Y vale que nunca tendremos a los papás perfectos. O —limitando a la Luna al papel de madre, por cierto algo muy obtuso— nunca tendremos la mamá perfecta. Pero de nuevo, dichas definiciones y connotaciones no me parecen tan acertadas.

Entonces ¿qué tengo yo para aportar con respecto a tooooodo lo que ya hay escrito con respecto a la Luna en Aries y al resto de Lunas?

Pues puede que poco. O puede que mucho.

Lo que sí me gustaría haceros entender es que ningún manual, por bien completo que sea, va a proporcionaros todas las posibles definiciones de ninguna configuración planetaria. Nunca.

Esto es —y también me lo oiréis repetir en vídeos, talleres y consultas—: la Astrología es un lenguaje simbólico y como tal os toca ser creativos y creativas y usar un poquito la cabeza. Hay que estudiar. Usar manuales, por supuesto y echar mano de esta o aquella lista de adjetivos.

Pero también hay que usar la imaginación, la intuición, el hemisferio derecho. Saber combinar elementos para deducir tal o cual manifestación que no aparece en las redes ni en los libros así como ser capaces de dibujar el recorrido contrario: reconocer en lo que nos rodea a los arquetipos, los planetas y sus infinitas combinaciones.

Además —y suponiendo que esto que os acabo de comentar no os resultase muy complejo—  dentro del especial de la Luna en cada signo incluiré, además, un aspecto muy básico y primordial sobre nuestro satélite.

Vamos, que os no os va tocar más otra que leeros los doce especiales pero esta es la única manera de que aprendamos juntos, juntas, juntes, juntxs —como os dé la gana— y sobre todo de entender la Astrología, entenderos mejor, así como a vuestra pareja, hijos, al mundo y a quienes os rodean…

¿Preparades, entonces? Comencemos…

La Luna en Aries. O el Sol y la Luna, la Luna y el Sol y el concepto de las luminarias. 

Ya sé que ya queréis saber de qué va la Luna en Aries, de que si es impetuosa, de que si no tiene paciencia, de que si le gusta hacer deporte o de que acostumbra a decir No por defecto ya que no soporta que le digan lo que tiene que hacer…

Tranquis, que en seguida le metemos mano a eso, pero antes os prometí un poquito de información fundamental —que todos, todas y todes debéis entender si queréis comprender mejor cómo funciona la Luna y que va muchísimo más allá de una lista de adjetivos: rápida, agresiva, intuitiva, mandona, iracunda… por poner el ejemplo de la Luna en Aries.

Entonces, hoy vamos a empezar con el concepto de las luminarias. Las luminarias —que es una palabra lindísima, probad a repetirla conmigo: luminarias, luminarias— es la forma con la que se conoce en Astrología Tradicional al Sol y la Luna. Vamos, que uno habla de las luminarias y ya tiene presente a ambos. Al Solete y a la Lunita. Son como un pack completo. Vienen juntos, de a dos y fijáos qué bonito y qué relevante porque nos señala no sólo su vital importancia —tanto el Sol como la Luna son de hecho indicadores de vida, salud, longevidad— sino también su sinergia, esto es, cómo ambos funcionan juntos y se necesitan y complementan.

Las luminarias o el Sol y la Luna; la Luna y el Sol. Inseparables, querides.

Y aquí hay como diferentes versiones: podemos pensar en unas fuerzas yin y yang, en la semilla y el receptáculo, en lo que la astróloga Pepa Sanchis denomina fuente de energía (Sol) y su transformador (Luna), o en lo que otros autores llaman el espejo o gafas (Luna) que nos permiten captar y graduar la luz (Sol) sin cegarnos.

Cualquiera de estas versiones nos valen, lo importante es que tengáis en cuenta como el pack Sol + Luna se nos presenta indivisible, esto es, en un continuo diálogo y con la misma fuerza y peso en la vida del individuo.

Claro, esto ya implica que para hacer un análisis bonito y atinado de una carta os va a tocar hablar de las luminarias, del Sol y de la Luna, dándoles igual importancia y deshaceros un poco de esa idea del Sol como objetivo / camino de vida y de una Luna acorralada a los fallos de la madre y los problemas no resueltos de la infancia. De hecho, conozco a unos pocos de astrólogos y astrólogas que le dan aún más importancia a la Luna que al Sol, así que imaginaos cuánta potencia tiene nuestro satélite.

Y vale que el Sol es indicador de brillos y premios pero la Luna también puede hablarnos de éxitos —quizá más pasajeros o livianos— y de la gracia del público. O incluso si queremos verlo desde una visión astropsicológica, lo mismo interesa pensar en el Sol como una suerte de anhelo, visión o genuinidad que resultaría imposible sin el reposo, la nutrición y el recogimiento de la Luna (que por cierto, implica también un anhelo o deseo).

Siguiendo esta lógica, seguro que podréis entender la importancia de que las luminarias estén en buen estado cósmico, en casas favorables y con aspectos armónicos, así como la interacción entre ambas.

Por ejemplo: no será lo mismo una persona con un Sol en Aries y una Luna en Leo —Sol y Luna en trígono, en elemento fuego, y encima con buena recepción— que una alguien con un Sol en Escorpio y una Luna en Géminis —en este caso no existe aspecto mayor entre el Sol y la Luna y además se encuentran en elementos disociados, Sol en Agua fija y Luna en Aire mutable, lo cual implica cierto dilema o reajuste continuo en las experiencias del individuo.

Las combinaciones son múltiples: imaginad un Sol en Tauro y una Luna en Cáncer —aspecto de sextil y con buena recepción—; un Sol en Sagitario y una Luna en Virgo —aquí el aspecto es de cuadratura entre el Sol y la Luna, entre signos de fuego y tierra y de elemento mutable, aumentando la flexibilidad y el multitasking pero también la duda… y así, de oca en oca, Lunita por un lado y Sol por el otro.

La luna en Aries. Domicilio de Marte. Fuego. Cardinal.

Pasemos por fin a explicar la Luna en Aries. O la Luna en domicilio de Marte.

A ver. En realidad para la Astrología necesitamos hacer esto que os digo: juntar las diferentes piecitas y de ahí destilar su esencia. En el caso de la Luna en Aries, las piezas que necesitamos son las siguientes:

— Luna + Aries. 

Y este Aries a su vez lo dividimos de la siguiente manera:

Marte, porque es el signo que rige a Aries.

Cardinal (porque Aries es cardinal).

Fuego (porque Aries es del elemento fuego).

Evidentemente conviene saber qué significa cada cosa para luego destilar sus infinitas variantes, lo que pasa que en este mundo de gratificación instantánea —por cierto, un concepto muy de Luna en Aries— lo queremos todo para ayer. Y claro, la reflexión como que se hace cuesta arriba…

Pero bueno. Si habéis llegado hasta aquí seguro que podéis queréis continuar leyendo. La definición de la Luna en Aries se montaría de la siguiente manera:

Luna: zona de confort, reacciones automáticas, impulso de supervivencia, nutrición emocional, refugio, forma de cargar las pilas [iremos completando su simbolismo en los siguientes especiales].

Marte: agresividad, deporte, mando, lucha, sexo, emprendimiento, genio, temperamento, acción, independencia, valentía, supervivencia.

Cardinal: acción, emprendimiento, cambios, giros, inicios, necesidad de mandar, pionero.

Fuego: acción, egocentrismo, vitalidad, infantilidad, inspiración, visión, el futuro, las posibilidades, entusiasmo, insensibilidad, franqueza, optimismo, generosidad, expansión, divinidad, búsqueda, subjetividad, irreflexión.

Aries: la cabeza, por citar la parte del cuerpo que rige.

Y a partir de ahí todo es un mezclar en la coctelera y agitar suavito.

— Así podemos inferir que el nativo o nativa con Luna en Aries tendrá tendencia a reaccionar de manera rápida, sin reflexionar y con cierto genio o temperamento. Sería una posibilidad.

— O que para cargar las pilas en lugar de buscarse un sitio frente al mar tranquilo, prefiere irse a jugar un partido de fútbol, un combate de taekwondo o practicar deporte a solas, porque es signo de naturaleza muy independiente.

— O que si se siente atacadx, ataque de vuelta sin pensárselo, con mucha bestialidad  pero también falta de estrategia y cierto infantilismo.

— O que siendo la Luna parte del ambiente familiar en el que nos hemos criado —fijáos que digo parte, ya que es conveniente mirar el Ascendente y casa IV y también el Sol— pues podríamos inducir que una Luna en Aries hablaría de un nativo o nativa que se crió en un ambiente donde se competía o había violencia o los padres emprendían o alguno era del signo de Aries o regido por Marte o se jugaba algún deporte o quién sabe si se dio un golpe en la cabeza o hasta tiene una cicatriz (Marte) en la cara (Aries, Ascendente).

Vemos entonces que el abanico se amplía de manera requeteinfinita, super creativa y que no hay manual que valga para contenerlo todo.

La Luna en Aries. Listado de cualidades, virtudes y defectillos.

¿Queríais adjetivos y listas a tutiplén? Pues aquí van unos pocos…

La Luna ariana puede hacer a la persona pionera, optimista, orgullosa, entusiasta, mega egoica, impaciente y mega insensible. Yo, yo, yo. Y como Marte rige el deseo pues aquí se hace lo que yo quiero, ahora mismito y de diplomacias ni me hables (por eso lo de la gratificación instantánea mencionado líneas arriba).

Combinando las piezas, jugando, de ahí salen las creaciones y los significados de la Luna en Aries.

Al mismo tiempo, como toda Luna en signo del elemento fuego, las ganas de vivir y de despertar las ganas de vivir en su entorno son muy poderosas, de manera que son nativos y nativas joviales, que animan el ambiente, dan chispa, acción, dinamizan, estimulan y esto, en el resto de mortales —que lo mismo andan de bajona— pues lo agradecen un montón.

La Luna en Aries sirve para arrancar una excursión, para mover a un grupo, para proponer ir al otro bar a por otra copa, para abrir paso en el concierto entre la gente y acercarse aún más a nuestro amado grupo de rock, para escaparse el finde en coche hasta la costa… Siempre de manera espontánea, juguetona, Luna del eterno o la eterna adolescente.

Hemos hablado de la necesidad de movimiento o de practicar deporte, que puede ser una manera de vincularse con los demás, pero también hay que tener en cuenta que esto implica la necesidad de competir, desafiar, de querer ser el primero.

Pensad que la Luna, junto con Mercurio —y el Ascendente— revelan mucho de nuestra forma de captar y aproximarnos al mundo, así que una Luna en Aries se acerca al entorno mandando, imponiéndose, de manera franca, directa, dominante y un poquito brutota. Peleo, te hago de rabiar, te desafío… y así te hago ver que te tengo presente, que formas parte de mi entorno, que te incluyo entre mi clan o mi familia (Luna).

Como el fuego es un elemento muy rápido e irreflexivo (aunque también tiene unos pálpitos fortísimos, corazonadas mega acertadas) vamos a encontrarnos con nativxs de reacciones a veces desmedidas y que luego pueden lamentarse. Por no hablar de la agresividad —Marte, Marte y más Marte— desbordada y un cúmulo de accidentes, roturas, rabietas insoportables, cascarrabieo, quemaduras o episodios de violencia doméstica.

Al final esto no es más que una repetición de patrones que se han podido vivir durante los primeros años de vida y que van, por favor, recordadlo, muchísimo más allá de la figura materna.

Además, seguro que habréis leído u oído decir que, en cartas masculinas, la Luna —como arquetipo femenino— implica el tipo de mujeres o esencias femeninas que captamos en el entorno. Es una visión un tanto incompleta, pues podríamos también aplicarla a cartas femeninas; pero podemos añadirla a nuestro análisis.

Así podemos encontrar a hombres —y, repito, también a mujeres— que  atraigan o descubran a su alrededor a mujeres fuertes, enérgicas, amantes del deporte, mandonas, necesitadas de aventura.

Os cuento además que por consulta he visto a mujeres con la Luna en Aries a las que se le acusaban de independientes o de muy guerreras o masculinizadas —como si la sociedad no terminase de aceptar tanta vitalidad y sexualidad y mandoneo. También cartas de chicas criadas entre un montón de hermanos. O que, justo cuando el papá y la mamá andaban buscando un niño, les nacía una niña y en ocasiones incluso se trataba del primer hijo de la pareja (primero, primerizo, pionero = Aries).

Finalmente, y no tanto a favor de la Luna en Aries, entended que tantas ganas de empezar, de ser el primero o la primera, tanta llamita prendida pero de poca duración, hace que esta Luna sea de intereses y pasiones rápidas y de corto aguante: Lo mismo hoy me apunto a kick boxing que mañana quiero aprender pole dance; claro que luego me canso y se me antoja estudiar un idioma pero me aburro, la impaciencia me puede y además ¿cómo sacar el tiempo si este finde me voy de acampada?

Tanto dinamismo —o incluso falta de compromiso— puede resultar muy estresante para el entorno o las posibles parejas, sobre todo si son de naturaleza más emocional, tranquila o reflexiva, además de dar motivo a discusiones y malentendidos si no se exponen las necesidades de manera franca. Pensad que el nativo o la nativa en con Luna en Aries ni capta sutilezas ni es de los que se siente aludido o aludida porque le pongas mala cara.

La Luna en Aries. El NO por defecto.

Como sé que os gusta la Astropsicología y yo tampoco reniego de ella, vamos a analizar un mecanismo psicológico clásico de la Luna en Aries que espero que, junto con el resto de cosas mencionadas, os ayuden a lidiar con esta configuración o sacarle el mejor partido.

Vamos a llamarla «El No por defecto». El No por defecto quiere decir que esta Luna ariana, al estar regida por Marte, tiene cierta necesidad de mando, de controlar, de sentir que lleva el poder (a la Luna en Escorpio le pasa algo similar sólo que el mecanismo es mucho más hermético, reacciona hacia adentro y acumula).

A lo que voy es que os vais a encontrar que las personas con esta Luna —y se ve mucho en los críos— si se le propone algo o se les pide algo, pareciera que lo primero que hacen es decir No. Da igual si les interesa o si el plan es bueno, esta Luna te suelta un No automático.

Y esto tiene mucho que ver con la necesidad de libertad. Existe en el nativo esta tendencia a sentir que pierden su poder y su genuinidad en el momento que reciben órdenes o proposiciones y delegan o dejan que el otro o la otra les decida.

El mecanismo se suaviza con los años, la madurez y con la sociabilización del individuo pero os puede pasar, si queréis que una Luna en Aries colabore a vuestro favor, que os convenga decorar las propuestas y sugerencias como si no salieran de vuestra boca sino del ingenio absoluto del nativo o nativa con Luna en Aries. Al final, esto no es más que un buen uso del mecanismo de su signo opuesto, Libra, que si bien manda —para eso es signo cardinal—, lo consigue a través del diálogo y la empatía.

Además, y al igual que el NO —esta negación automática—, en su intento porque no la dominen, y ante bloqueos e incluso asuntos que requieran paciencia o profundidad emocional, la Luna en Aries puede salirse por peteneras, mandarlo todo a freír espárragos, pegar el portazo o irse a la calle a pegar chillidos o a rumiar en ostracismo solitario, ya que ni es dadora ni cuenta con los recursos para meditar ni verbalizar lo que atraviesa sus entrañas.

Y como siempre, recordadlo, como cualquier Luna, lo hace lo mejor que puede.

Consejos para la Luna en Aries. O para cuando la Luna transita en Aries.

A ver, querides, vamos a partir de una cosa que para mi es mega básica para entender la Astrología: las formulitas estas de que si naciste con la Luna en Aries pues te toca ser así o si pasa la Luna por allá te toca lo otro, son muy ortopédicas, demasiado postizas.

Quiero decir, los seres humanos somos demasiado jodidos y complicados y no se nos puede encasillar con una frase o un eslogan positivo. Sin ir más lejos, yo pasé mucho tiempo reprochándome el no ser lo suficientemente Aries, como si existiera una obligación de ser algo o de cumplir unos estereotipos y cualquier lista de adjetivos.

¿Conectando con la energía de Luna en Aries? Usa los bastos, la Reina, el Rey, el As. O El Carro o El Emperador.

Y por supuesto que no es así. No existe obligación. Mirad. Por mi consulta han pasado gente con mucho Virgo que son auténticos desastres en la organización o un ejemplo terrible para los buenos hábitos; nativxs de fuego que se avergonzaba de su hipersensibilidad, Escorpios sin una pizca de afán de venganza o Capricornios a quienes les chupa un huevo el dinero guardado en el banco.

Así que si tienes la Luna en Aries y muchas de las cosas que aquí se mencionan no te terminan de vibrar o se sienten atascadas, pues no te preocupes: eres una Luna, pero también un Sol, un Ascendente, un Mercurio… ¡eres un montón de planetas hablándose entre sí y, encima, recibiendo tooooda la influencia de los planetas allá arriba!

Por no hablar de que tu Luna, si es que está en Aries, o donde toque, se encontrará en un grado concreto del Carnero, en una casa específica y con una suerte de aspectos o interacciones con el resto de planetas de tu carta y esto determina muchísimo la expresión de tu Luna.

Así que no tienes obligación ni de hacer deporte, ni de ser insensible, ni de competir, ni de pegar portazos. Repito: No hay obligaciones de nada.

Por otro lado, siempre se puede conectar con la energía —y se puede hacer, por supuesto, cuando la Luna transite allá arriba por Aries. O mejor aún en una luna Nueva, novilunio, novilunio; o si no, en un plenilunio, plenilunio, Luna Llena, Luna Llena.

¿Cómo? Pues de mil maneras: prendiendo una fogata (o una vela), saliendo a correr, entrenando en el gimnasio, escalando, de senderismo, arriesgándonos en los Sanfermines o toreando en Las Ventas (aunque aquí en la Mochila somos más bien antitaurinos).

El picante, la masturbación, un polvo bruto y rápido o un practicar puenting o la Fórmula 1 o (aunque sea en videojuegos) puede ayudarte a conectar con esta fuerza ariana. Fútbol, gritos, una propuesta en la reunión de trabajo o un enfrentamiento postergado con una jefe o un director también nos vale.

Puedes plantearte un día donde te la pases dándote gusto y actuando con menos miedos y espontaneidad, expresando con fidelidad todo aquello que te cruza el instinto. ¿Te atreves o qué?

O meditar con cartas del Tarot como la Reina, el Rey o el As de Bastos. O el Carro, el arcano VII. O vestirte de rojo, o colgarte un jaspe coloradito o escuchar un flamenco seco, música tribal, tambores, ritmos primitivos. Hasta marchas militares sirven con tal de despertar el guerrerismo ariano.

Si al contrario, si sabes por experiencia, o porque ya te lo han comentado tus seres queridos, que el mal genio te puede y que se te va la pinza con esa Luna en Aries tuya, lo mismo te conviene canalizar esa mala hostia y desborde de energía con más deporte, un saco de boxeo, unas gotitas de flores de Bach Impatiens o subirte a un peñasco en las alturas a pegar gritos. Así, sin que nadie te escuche. Para que no te azote esa vergüenza infantil que a veces te empequeñece…

Piensa que en la Cábala, según su zodiaco constituyente, se dice que Aries es el signo más cercano a la divinidad.

Así que entre gritos, peñascos, deporte y desafíos, espero que consigas usar toda esa mandanga de energía que te circula por las venas y sobre todo que este artículo te ayude a a descubrir aún un poquito mejor a esa diosa o dios que atesoras dentro.

¡Ahoi!

***

Ahora normalmente os cuento lo de siempre: que podéis seguirme en las redes y toda esa movida. Pero antes necesito vuestra opinión: ¿qué os pareció el artículo? ¿Pareció muy largo? ¿Os quedásteis a medias leyéndolo? ¿Será que seguimos aprendiendo juntxs en los próximos especiales?…

Sí, ya sé que la Astrología puede ser un poco pesada. O no. Es como una fábula que, sabiéndola narrar, se despliega por sí sola… ¡y es tan rica y profunda!

A aquellos y aquellas con la Luna en Aries, ya podéis ir comentando ahí abajo cuánto os habéis identificado con el artículo, qué aspectos reciben esa Luna, cómo se combinan con vuestro Sol —o incluso con el Ascendente— y, por supuesto, en qué casa os cae.

Me va a encantar leeros y resolver vuestras dudas…

***

Y ahora sí, lo de siempre: ando por facebook, instagram , youtube y twitter y que me ayuda un porrón que compartáis por aquí y por allá mis artículos.

Además, como siempre, las gracias. Las gracias, gracias, gracias. Danke schön. A quien me lee, me comparte, se atreve con mis mega coachings/consultas, me escribe por privado, por telepatía, se apunta a mis talleres, me hace cosquillas virtuales y toooooda la demás mandanga.

Nos leemos pronto. Nos hablamos. Nos vemos.

Emilio

 

Imagen de Mona El Falaky, Devanath en Pixabay. Y también mías.

 


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8 ideas sobre “La Luna en Aries. Acción, impaciencia, divinidad.

  • Pablo

    Que tal Emilio, soy Pablo desde Buenos Aires. Leí tu artículo y me gustó mucho. Me sentí muy identificado con muchas de las características de esa Luna en Aries que es también la mía, en casa 11. Soy Acuario y con ascendente en Tauro. Vistes? a veces cuando leemos hacemos un recorte de algo que luego recordamos mucho tiempo, bueno, me encantó y me divirtió cuando aclaras aquello de que por ej…capricornios que le chupa un huevo el dinero en el banco. Recordaba algo que leí como hace 20 años de Liz Greene, en donde ella decía lo mismo, más british obvio, jaja, en cuanto a que somos, como decimos en argentina, un quilombo, no existe la pureza, todo es mezcla y …caos y de allí como dices tú con estudio e intuición revelamos algo no?
    aspectos.
    Muchas gracias por tus escritos, placer leerlos

    • Mochilastrológica Autor

      Qué maravilla, Pablo. ¡Gracias por pasarte por acá y desde esa Argentina que no sólo he de conocer, sino que quiero vivirla!

      Claro: somos todos y todas un jaleo, una mezcla de energías, aunque la Luna es de las más importantes pero variará y mucho según la casa que ocupe y los aspectos que haga y reciba.

      Te doy las gracias de vuelta y te mando un abrazo desde Neukölln, Berlín.

  • Edgar

    A mí me pareció muy adecuada la extensión por todo el contenido. No te cortes ni un pelo. Pon tú la comida en la mesa y que cada quien decida si se atiborra con todo o coge de a poquitos.

    • Mochilastrológica Autor

      Yuhu, gracias, gracias. Te voy a tomar el consejo porque siempre ando un poco dubitativo con que escribo textos muy extensos, esto y lo otro.

      Yeah, que cada quien se sirva lo que le plazca 😉

  • Auri

    ¡HOlis! He descubierto tu página (bueno, no de casualidad, por recomendación de una amiga) y tengo que decir que ya no puedo parar de leerla. Vaya crack. En especial me ha encantado este artículo sobre la luna en aries, a lo mejor porque es la que tiene mi novio y la que tiene mi mamá y yo la tengo en piscis y entiendo muy bien eso que dices de que para personas sensibles a veces puede ser un dilema lidiar con esta luna (mi sol está en cáncer). Menos mal que mi novio también tiene el ascendente en cáncer, casi en el mismo grado donde yo tengo mi sol y algo nos entendemos ;-P sobre todo cuando vamos de camping o de viaje y super rapido montasmo nuestra casa o nuestro hogarcito.

    Gracias por compartir todo ese conocimiento y fino sentido del humor y por darle a la astrología un toque abierto y con ese buen rollo y enseñando tanto. un abrazo desde la costa atlántica y andaluza ;-P

    • Mochilastrológica Autor

      Auri, mil gracias por tu mensaje querida (allá por esa costa Atlánticandaluza).

      Hablas de un dilema interesante que es un clásico de las sinastrías: esto es, que las Lunas entre las personas no se entiendan o no se hablen (es un quincucio en tu caso: Luna en Piscis vs. Luna en Aries).

      Evidentemente hay más puntos que pueden hablarnos de un entendimiento entre personas, por ejemplo Mercurio o los Soles o los Ascendentes. Fíjate que tu Sol sobre el Ascendente de tu chico lo ilumina, él lleva tu solariedad en su propio cuerpo y tú lo recibes por domicilio (de la misma manera que su Luna también recibe a tu Sol).

      Perdón si quedó un poco complejo pero es importante entender las dignidades para hacer análisis astrológicos y en tu caso matizan la carta para bien ya que, dentro de las tensiones o falta de armonía, hay también apoyo de los planetas entre ellos. Los planetas se quieren, se miran de buena manera.

      Ahoi.

  • Alejandra Acuña

    Hola me ha encantado tu articulo aunque debo confesar que la primera parte me la pase de largo porque me parecio muy enredado, igualmente te dejo mi comentario como mamà de un crio con Luna en Aries que es el tipico «No por defecto» en muchas ocasiones me dan ganas de ponerme a patalear, pero despues me asfixia con un exceso de cariño asi bien bruto, aunque su ascendente en pisicis lo hace mas sensible y apaga bastante el fuego, el Sol en Sagitario lo convierte en un soñador nato. Coincido en que hay muchas interpretaciones de como es esa luna, y como se manifiesta y si es buena o mala la madre (siempre no dan caño), tambien coincido en que cada uno es un mapa unico y que hay muchos factores que influyen a la hora de determinar un patron o modelo de lo que «se debe ser o no ser».
    Gracias por tu explicacion tan abierta, no encuadrada en el estereotipo. He vivido y vivo muchas experiencias con mi hijo y su luna en esta edad es muy intensa especialmente a la hora de expresar o no, sus emociones, y leer esto me ayuda a poder comprenderlo y a la vez a intentar hallar un punto medio para no terminar siempre a los gritos y dando portazos. Siempre te leo y me haces reir mucho algunas veces, me encanta tu humor y tambien esa forma en la que escribes.

    Saludos desde Argentina!!!

    • Mochilastrológica Autor

      Yuhu!!!

      Oye qué bien, mil gracias por tu mensaje. Sí, supongo que el inicio estaba largo pero tengo esta tendencia a querer sentar y repetir las bases cada vez que expongo un tema. Eso y que me voy por las ramas (Mercurio en Piscis).

      Lo del NO por defecto lo he visto en niñitos y niñitas muy cercanos y también en cartas que hecho para mamis y papis desesperados :). Luego se va acomodando esta Luna igual que se nos acomoda todo. Yo ya no busco venganza mortífera ni juro odio eterno como hacía de nano (mi Luna anda en Escorpio). Así que bueno, el proceso de sociabilización también tiene sus lindezas.

      Saludos de vuelta a Argentina. Tengo tantos amigos y amigas de allá y unas ganas terribles no sólo de visitar sino de vivir tu país. Emilio