Yuhu. Ahora sí. Ahora ya podemos despedirnos de este noviembre agitadito. Un par de días más y directos a diciembre. Justo explicaba anoche en un akelarre brujeril que todavía queda una última tensión entre Saturno y Urano: se da, nada más y nada menos, el 24 de diciembre así que las misas del gallo van a quiquiriquear un buen rato. Pero nadie es perfecto.

Al final lo que vamos a vivir en los próximos meses son los efectos colaterales, o una especie de olas reincidentes, de la curva que sube, cada vez que algo se pone sobre esos grados calentitos del zodiaco —que a estas alturas imagino que todos y todas, y todes, sabéis cuáles son. El grado 11 más o menos de signo fijo y en planetas personales o en el Ascendente.

Pero basta ya de repetirnos que si estamos aquí no es poco —y vamos a seguir acopio de serenidad y de agradecimiento por lo que esté por venir (en esto de la esperanza, solidaridad y borrachera juega un bellísimo papel el ingreso de Júpiter en Piscis a final de año) y pongamos el ojo en esta nueva semana que, curiosamente, viene con otro eclipse (eclipse a tomar con pinzas, nada de flipadas, plís) y un montón de agüita y mutabilidad (que se traduce en duda, multitasking, sensibilidad, esoterismo y toda esa mandanga).

Comencemos. Lo hacemos el mismo lunes, o sea, mañana, 29 de noviembre y con el siempre bienvenido trígono entre Marte —en Escorpio, fuerte, aprovechadlo, sobre todo ahora que superó todos los baches y zancadillas— y Neptuno en Piscis —en modo estacionario, a punto de despertar, con las mayores o menores connotaciones que pueda ofrecernos— y en el grado 20.

Más que el trígono en sí —que está guay, que da voluntad, pasión y erotismo a la par que mediumnidad, contactos con las musas, delirios terapéuticos y un amor transcendental y guerrero— creo que convendría seguir apurando el último tirón de este Marte —podemos usar este trígono además como palanca o trampolín— para arrancar proyectos, despertar de la modorra, sacudirnos el polvo, levantarnos tras la caída, tirar por fin de las cisterna —Escorpio y la mierda van muy a la par— y continuar sin perder de vista ese deseo, fijación, emprendimiento.

Marte todavía continúa por Escorpio hasta el 13 de diciembre. Luego ingresa en Sagitario —que es posición chula también pero más despistada, más guasona, con dudas de por medio. Así que el momento para sostener algo otro rato y conseguir lo que nos proponemos realmente vale doble hasta entonces y jugamos muy sobre seguro.

Luego la semana baja un poco las revoluciones con un par de sextiles —recordad que los sextiles son aspectos armoniosos pero más sutiles, empujoncitos, nada de triple salto mortal— y justo ambos se concentran en el martes 30 de noviembre.

Son estos. Tomad nota, querides.

  1. Nuestro Mercurio brutote en Sagi que se conecta con un guiño a Saturno en Acuario y en el grado 9. A mi me encantan ambos planetas de buen rollo, sobre todo porque le brindan a Mercurio lo que son sus características innatas: esto es, cierto distanciamiento, pensamiento objetivo y capacidad de estudio. Tened en cuenta que Mercurio en el Centauro es de mucho lirili, pero poco lerele —se queda todo en los aires, en el buenismo y en el “me olvidé qué te estaba contando” y unas risas. Y está genial ese cachondeíto. Pero si te quieres preparar unas oposiciones o quieres hacer una investigación científica o simplemente materializar algo que propones o que tienes en la cabeza —esta intuición sagitariana, esa flecha— entonces necesitas un poquito de estructura y de bajarlo a tierra. Aquí hace falta tierra o Saturno. Así que bravo por el contacto entre ambos planetas aunque sea con un tiernito sextil.
  2. Y luego tenemos también un sextil encantador entre Venus en Capricornio y, de nuevo activo, Neptuno en Piscis. Quedaos con la copla de cómo este Neptuno va, por cierto, agarrando relevancia en la semana y de hecho es protagonista porque acabará de despertar un día después. En cualquier caso, Venus y Neptuno en Piscis se llevan muy chachi piruli, así que tenemos una vez más una oportunidad de conectar con lo romántico, lo trascendental, el placer místico, las drogas, el rocanrról, el cine, la danza, el peyote, la ayahuasca, la mescalina y el MDMA, que en Berlín de eso sabemos mucho. Y además todo este surrealismo y fusión con un puntito práctico, que Venus anda en Capricornio: o sea, que te pegas el fiestón en la oficina para subir las ventas o la misma jefa es la que te propone un revolcón en la pausa del café.

Yeahhhhh.

Sigamos. Lo hacemos el miércoles 1 de diciembre, nuevo mes —nueva lunación pronto, con nuevos colores— y este es el día en que Neptuno despierta en Piscis y en el ya nombrado grado 20.

Neptuno es planeta trasn-per-so-nal. O sea: que si por aquí atravesáis eclipses y trígonos sin despeinaros, menos se os va mover el pelo porque este planeta despierte.

Otra cosa es que el planeta ande activo por aspectos durante la semana y alguno o alguna quiera hacer una meditación, un ritual en con rapé o colaborar voluntariamente en una asociación de animales. Genial. A fin de cuentas, de eso va Neptuno: de musas, amor a todos los seres —troles, gurripatos, gallofas incluidos—, de socialismo y de colocarse aunque sea con respiración holotrópica.

En cualquier caso el planeta despierta. Y se sigue moviendo despacito, sin prisa, repartiendo maremotos, desapariciones y retiros budistas. Va a tener importancia el año que viene. Mucha. Claro, Júpiter andará por allá y habrá conjunción, y estará Venus, y tendremos novilunio y plenilunio pisciano. Lo iremos viendo. Habrá orgía y mucho toqueteo, abracitos y bailes en pelotas.

Nos despediremos de la semana con el novilunio, novilunio en Sagitario del domingo 4: ¡Luna Nueva! O sea, que reseteamos un poco el bloqueo y la falta de grasa del mes pasado.

Claro, encima se supone que el novilunio viene con eclipse, que sería como el último del eje Géminis/Sagitario hasta dentro de un porrón de años y pareciera que todavía viene más cargado con este aura de punto y aparte, ahí os quedáis, ciao pescao, que dios te lo pague con muchos hijos pero tira por la otra acera.

En resumen. Otra Luna Nueva. Con Luna y Sol en el grado 12 y Mercurio cerquita por el grado 15: papeles, documentos, noticias, viajes, transacciones, estudios, comunicación, premios, talleres, universidades, el Papa, la iglesia, cardenales, maestras, universitarios, yoguis, azafates, pluralidad de proyectos, dudas, esperanzas, aprobación, respuestas positivas por correo y la encrucijada o el nuevo mundo que esta respuesta abre.

No está nada mal, ¿no? Claro, la lunación se supone que por ser eclipse debiera acelerar un poco más o implicar pérdidas o limpieza con el Nodo Sur de por medio. Podéis añadirlo al carro de las interpretaciones pero yo como que no le daría tanta coba al asunto.

El único aspecto a la lunación es el sextil ya mencionado con Saturno —el que ayuda a estudiar y poner un poco de orden a la mente glotona de Sagi— y luego sí conviene andar pendiente de Júpiter en Acuario que tiene cuadratura de Marte. Jueces y juezas, obispos, maestros y maestras, mucho cardenal y mucho presidente o presidenta un poquito estresado o accidentado. Una persona de mando jupiteriana que sufre un revés. Una puñalada trapera. Una falta de crédito. Ataques a la iglesia. Desavenencias por creencias. Fanatismo religioso. Una úlcera péptica.

En fin, para que veáis lo rica que es la Astrología en matices y lo gusto que da jugar con las cartas y sus elementos. Siempre jugando. Siempre, siempre.

Y eso es todo, querides.

¡AHOI!

 

(Esto es una nota que estoy haciendo a posteriori porque acabo de leer la noticia de la muerte de Almudena Grandes, la escritora, por cierto del signo de Tauro. Y me hizo reflexionar un poco sobre un par de cosas:

  1. Por un lado, las tensiones que hemos tenido de Mercurio a lo largo de este mes: los jóvenes, la tecnología, los críos de mi escuela insoportable… Y por ahí os comentaba eventos, apagones, el sistema de número de emergencia de los bomberos en Berlín que se cayó por motivos no identificados  pero claro, también Mercurio incluía a los escritores y a la literatura.
  2. Si miráis el vídeo que colgué sobre noviembre, además menciono cómo a finales de mes se produce un combo de Sol, Mercurio y Nodo Sur que implica sumidero, desagüe, cosas que desaparecen o vienen a menos. Claro, no hilé tan fino y me podéis reprochar que a toro pasado, pues menuda mierda de astrólogo… Pero os lo dejo aquí como nota. Ni conozco la carta de la autora de Las edades de Lulú, más allá de que era Tauro, ni me creo que capaz de ponereme a hablar de muertes por unos simples tránsitos o lo que sea. Pero es cierto que estas configuraciones bien podían referirse a la desparición o conflicto de algún premio literario o de alguna estrella —Sol— del periodismo o la escritura. Desde aquí a Almudena que le vaya muy bonito. Felicísimo viaje).

***

El resto lo sabéis. Que podéis seguirme por un montón de portales no energéticos: facebook, twitter, instagram, ese Youtube fullero —pronto vídeo de diciembre— y hasta por telepatía. Aprovecho para dar las gracias porque ya estoy con la agenda de enero y me da mucho gusto esto de que un mes antes, ya se me complete todo hasta arriba. Millones de gracias, de dankes y todo eso.

Y como siempre sabéis además que podéis suscribiros colocando vuestro correo —somos más de 2000 suscriptores y suscriptoras— y así os llegan directamente a la bandeja, cada dominguito, recién salido del horno. 

Se os quiere, se os abraza.

Con mucho, mucho, pero que mucho love y arriquitín,

Emilio

 

 

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