¿Qué pasa, chicos? ¿Qué tal estáis? ¿Cómo fue la semana? Se nota un ambiente muy cargadito, ¿no? Intenso. Emocional. Con grandes revelaciones. Y de agarrarse fuerte para aguantar las curvas y los empujones vitales. Tiene bastante sentido si se analizan las configuraciones planetarias en el cielo: Escorpio, Escorpio y más Escorpio. Marte en caída en Libra. Y la próxima cuadratura a Plutón en Capricornio.

Conversaciones profundas. Pactos. Chantajes y fidelidad. Todo esto flota en el ambiente. Y la oportunidad de escarbar dentro de uno mismo, sacar la basurilla de paseo y reciclarla.

Así, tenemos por delante una semana muy colorida. Repleta de matices. Si en el Boletín pasado apenas podíamos mencionar un par de detallitos -un cambio de signo y el trígono de Saturno y Urano-, en esta sucede todo lo contrario y casi cada día el cosmos nos sorprende con una figura relevante.

Sin ir más lejos, el mismo lunes 13 viviremos la conjunción anual entre Júpiter y Venus. Sólo una vez al año, sí señores, se juntan los buenazos de la Astrología: Doña Venus, planeta del amor, las relaciones, el disfrute y la estima y Papá Júpiter, el expansivo, optimista y filantrópico. Se producirá en el grado 7 y, como adelantábamos en el especial sobre Júpiter en Escorpio y también en este post de Instagram, la conjunción promete momentos muy afortunados, lujosos y exagerados para los que cumplen en la semana y para los que tengan planetas por la zona.

Por supuesto, conviene recordar que Escorpio es un tanto extremista. Un asustón. Y un manipulador. Se apega de lo lindo. Y siente fascinación por lo oscuro y doloroso. Podrán vivirse situaciones muy dramáticas de celos y confesiones. Relaciones muy obsesivas. Pactos de sangre. El te amaré hasta la muerte y más allá. Y también contactos paranormales. Recuerdos y vivencias de aquellos fallecidos. Apoyo de los otros. Dinero extraño. Suerte extraña. Sueños premonitorios. Comilonas y sexo tántrico. En fin, nada del otro mundo: son sólo los asuntos de Escorpio.

Luego al día siguiente, el martes 14, Mercurio desde Sagitario dibujará una cuadratura a Neptuno en Piscis. Ojito con esta cuadratura, que es muy puñetera (y lo digo con conocimiento de causa, pues la tengo en mi carta pero con los signos a la inversa).

Con Mercurio y Neptuno cuadrados uno tiende a vivir en las nubes, carece de sentido práctico y de pensamiento lógico. La mente se nubla. Se pierden cosas. Nos engañan, engañamos y firmamos el contrato sin leer la letra pequeña. Por tanto, durante este martes -y en general, durante toda la semana- convendría andarse con tiento respecto a lo que se dice, se escucha y, por supuesto, lo que se firma. También con cómo se conduce. Ojito multas. Además, Mercurio ya inicia su período de presombra y Neptuno está por estacionarse y despertar. No voy a explicaros todo lo que esto significa, vosotros simplemente limitaros a hacedme caso y moveos con precaución.

A partir del miércoles 15 la semana se va complicando. La Luna ya ingresa en Libra y, aunque sólo con aspectos lunares, va a unirse al guerrero de Marte y cuadrar al cabroncete de Plutón. Todo esto sirve de calentamiento para la configuración del domingo que no es moco de pavo. Por eso os decía en la introducción que se trata de una semana colorida e intensa. Con roces en el trabajo. Largas negociaciones. Debates a base de puñetazos y chillidos. Dolores de espalda. Cólicos nefríticos.

Y es curioso cómo la semana nos va dando una de cal y otra de arena. Así, por ejemplo, uno de pronto puede sentir que no aguanta más a un compañero de trabajo: lo odia, le repugna, casi desea asesinarlo. Pero también puede tener la valentía de sentarse a charlar con él, enfrentar el problema y descubrir una nueva relación más sincera. Lo digo porque el jueves 16 Venus desde Escorpio dibujará un trígono a Neptuno en Piscis, un aspecto místico, creativo, intuitivo y misericordioso. La intensidad emocional va a encontrar caminos pacíficos.

No sólo eso, Mercurio desde Sagi perfecciona un sextil a Marte en Libra el viernes 17, añadiendo más ganas de debatir cualquier asunto. Parece que la semana nos pide eso: que nos sentemos y hablemos del gobierno, que revelemos emociones oscuras de nuestra existencia y que, además, lleguemos a algún acuerdo con el otro.

¿Seguimos?

Bueno, el sábado 18 tendremos el novilunio. Sí señores, Sol y Luna se unirán en el grado 26 de Escorpio, marcando época de inicios en cualquiera de los asuntos relacionados con el signo del aguijón: Transformaciones, muertes, herencias, pagas, préstamos, seguros, cirugías, quirófanos, terapias, reciclajes, sexo, crisis, esoterismo… Fijaos si hay para escoger. Con todo, y como bien no me canso de repetir, cada carta es un mundo. Y ni cada eclipse ni cada Luna Llena ni cada Luna Nueva supone el megacambio de nuestras vidas. Hay que analizar toda la carta y ver qué aspectos refuerza sobre los que ya se tienen presentes.

¿Y qué más? Bueno, el domingo 19 viviremos otra cuadratura más, esta un poco jodida, pues involucra a los malotes de la Astrología: Marte y Plutón. Ya hemos pasado otras similares a lo largo del año, con mucha lucha de egos, sexualidad soterrada y abuso de poder. Es verdad que, por otro lado, el aspecto confiere una voluntad de la hostia y muchísimo aguante en situaciones terribles. Pero claro, como tenemos tanta carga escorpiana y Marte y Plutón, además, son los regentes de Escorpio, pues el asunto se complica un pelín. Y el jefe no nos deja irnos de vacaciones o el policía nos multa porque le sale de las narices o creo que mi pareja le tira los trastos a mi mejor amiga y así, de oca en oca, a ver quién tiene más mala leche o el que se inventa la más terrible paranoia. Se dará en el grado 17, implicando a nivel personal a los signos cardinales y, en un plano más general, asuntos de justicia, economía, profesión y escándalos. Ya me contaréis porque será parte de la energía reinante durante esta semana y la que viene.

Os dejo. Que tengáis muy feliz semana. Compartidme. Comentadme. Participad.

Un millón de gracias.

Emilio P. Millán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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