Pues sí, oficialmente de vacaciones en la escuela y super contento de tener una semana —a tope de consultas, cierto— en casita, limpiando, ordenando, tirando cosas —todo muy retro, cierto también—, leyendo, preparando nuevos cursos, atiborrándome de azúcar y café y disfrutando de este deprimente clima.

Pienso hacerlo todo a la vez, faltaría más, y sin terminar absolutamente nada, como bien le corresponde a la mutabilidad predominante de mi carta y a la casi ausente fijeza (vale, ok, sí, tengo a la Luna y en casa fuerte y la Luna es importante: pero esa sólo se agarra a las emociones, al resto ni caso).

De hecho, estrenamos mes en el calendario y también zodiacal. Lo digo porque los meses en el zodiaco se pueden medir por los ingresos solares, de acuerdo —o sea, el cambio de signo— pero también por las Lunas Nuevas o novilunios, novilunios. Y justo esta semana, el 1 de febrero se da este.

No es una Luna Nueva muy bonita, ¿qué queréis que os diga? Si Saturno le espera a la vuelta de la esquina y, de hecho, Urano tampoco anda tan lejos. Vale que puede mover cosas amorosas, dar saltos espectaculares en asuntos de emprendimiento, pero vigilemos a los viejitos y viejitas y preparémonos aún para cierta zozobra, melancolía y bloqueíllo. Aquí me refiero en especial a esos y esas Acuario que además cumplan por la fecha.

Además, la semana incluye también el despertar de Mercurio. Otro planeta directo y eso va ir activándole las pilas al mes de una manera apoteósica. Ya veréis qué rico se va reordenando todo y va preparando el terreno para un marzo bien lindo y co un novilunio, novilunio precioso.

Empecemos.

Lo hacemos, de hecho, con el novilunio, novilunio del martes 1. Lunita Nueva al canto: Luna y Sol juntitos en el grado 12 y con Urano por allí cuadrándoles y Saturno vigilándoles con un rictus severo.

Vamos, que el novilunio es un poema: aquellos y aquellas que cumplan por la fecha, que se pregunten qué restricciones y responsabilidades se les caen encima. Y lo mismo para aquellos y aquellas que tengan algo por el grado 14 de Acuario —planetas personales, porfis—.

Los desafíos pueden tener que ver con figuras de autoridad, conflictos familiares, de nuevo viejos y viejas, desplazamientos, y hasta lo aeronáutico.

Ojo también quienes tengan las casas angulares —I, X, VII y IV— con signos fijos porque me parece una lunación potente para ellos y ellas, en especial para Ascendentes Leo o Acuario y los posibles conflictos, bajones de ánimo, corazones apagados, dolencias, animales pachuchos y mini problemitas parejiles.

Me encantará leeros y ver qué me contais. (Por cierto que esta Luna Nueva además implica un estreno más: el del Año Nuevo Chino, por si queréis meterle mano a más filosofías. Yo no tengo ni idea al respecto, querides, excepto que toca un Tigre. Un Tigre de Agua).

Sigo.

Lo hago ya el viernes 4 cuando Mercurio despierta. ¡Yeah! A ver: Venus apenas despertó y ahora lo hace Mercurio y ambos son planetas personales, o sea, los que notamos en nuestro ajetreo diario.

Si Venus es el sobeteo y las vacaciones, Mercurio son los viajes, los vecinos y los aparatitos de comunicación. Todo se reactiva y ya se puede firmar el contrato, comprarte otro ordenador o controlar un poquito más a los adolescentes en la clase (aquí me aplico el parche).

Mercurio despierta en el grado 24 y en seguida volverá a juntarse a Plutón. Como siempre se dice: conviene quizá dejarle unos días de adaptación y de volver a la velocidad habitual a Mercurio, o sea, que no compréis todavía el teléfono ni la bici nueva. Aguantad a la semana que viene. De hecho, alguno me puede discutir si no es mejor comprar un aparato electrónico ya con Mercurio en Acuario… Pues también. Pero entonces tenéis que esperar otro par de días más. A vuestro gusto.

Nos quedan además dos aspectos bien interesantes a tratar y para despedir la semana. Tomad nota porque son muy, muy importantes. Y además suceden el mismo día: el viernes 4.

En primer lugar, el sextil entre Marte —fuerte, muy fuerte, ex-al-ta-do— en Capricornio y Júpiter —do-mi-ci-lia-do, o sea, también poderoso— en Piscis y en el grado 7.

Se trata de un diálogo entre planetas que están muy contentos con su papel en el cosmos y por tanto mueven energías bien chachis: pueden traernos fuerza, emprendimiento para hacer dinero, entusiasmo, ganas de riesgo, capacidad de convencer e inspirar a los demás, un montón de optimismo e incluso buena organización del tiempo (a fin de cuenta, Capri sabe mucho de eso). Chutazo energético para asuntos en nuestra casa con Piscis, y en menor medida para nuestra casa Capri (y si me apuráis, también la que tenga a Aries y Escorpio, ¡ou yeah!).

Sigo. Y este aspecto ya no mola tanto. Me refiero a la conjunción del Sol y Saturno en Acuario, grado 15, y que ya está activa desde la Luna Nueva.

Como el Sol en Acuario ya brilla poco y encima se junta con Saturno es que mega sieso y corta rollo pues el aspecto habla de bajón de ánimo, de trabajo que se nos echa encima, de honores científicos o de medallas que nos arrebatan. También puede ser un sentirnos que estar en los focos nos acobarda; ataques de timidez, bloques de espontaneidad.

Con Saturno de por medio ya sabéis que toca hacer un acto de paciencia y acatar las normas. Acuario tiene cierta tendencia a llevar la contraria —si la norma viene de arriba o no cuaja con sus ideales— pero que se atenga luego a la multa o las posibles consecuencias y somatizaciones a nivel físico.

De nuevo, quienes cumplan por esta fecha van a tener una revolución solar donde estos temas se harán muy palpables y tendrán que lidiar con papás en problemas, asuntos de paternidad, responsabilidad y el dilema de hacer lo que te da la gana a la acuariana o ajustarte a ciertas normas sociales.

Contadme (de hecho, ya lo hacéis en las consultas).

Y hasta aquí puedo leer…

***

El resto lo sabéis, de tanto que me repito. Que podéis seguirme por un montón de portales no energéticos: facebook, twitter, instagram, ese Youtube.

Por cierto que id preparando ya un huequito los martes de febrero porque regresamos con los talleres. Regresamos con un taller muy, muy, muy, muy básico— de esos que ya he dado unas pocas de veces— y todavía aún más básico. Me lo estáis pidiendo muchos y muchas —algo así como un Astrología para dummies— y me hace mucha ilusión desmenuzar aún más este lenguaje para que os llegue de la manera más fácil, práctica y por supuesto divertida. Pronto os informo.

Cualquier cosa, por supuesto, me escribís a info@mochilastrologica.com (voy a dejar ya de atender tantos mensajes por FB e IG, no doy a basto, porfi).

Además, y también como siempre, podéis suscribiros colocando vuestro correo —somos más de 2000 suscriptores y suscriptoras— y así os llegan directamente a la bandeja, cada dominguito, recién salido del horno como este que estáis leyendo y que quedó de rechupete. 

Gracias, gracias. Ahora a continuar con mi sobredosis de café y dulces, a ver si así mantengo a raya esta saudade de sol que sólo salió un mini ratín y creo que me voy a volver turuleta.

Con amor, con borrasca, con Böen —que es la palabra alemana para describir fuertes vientos— os mando una abrazo neuköllnero y un tremebundo Ahoi.

Emilio

 

 

 

 

 

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