Ay, perdón, entschuldigung, excuse-moi, que otra vez me columpié con el Boletín: es lo que tiene volver a la vida nocturna y las tentaciones berlinesas; el domingo uno no está para nada o está para otras cosas.

De hecho, no sé cómo llevas toda la temporada Piscis: pero si te pasa como a mi, seguro que andas inmerso o inmersa en un maremoto de emociones, alternativas, dudas, evasiones y posibilidades.

Bienvenida al club. Bienvenido, también. Sí es cierto que, en cuanto cambiemos de signo —y lo hacemos ya esta semana, justo a finales— y el Sol pase a Aries y mudemos estación, encontraremos un poquito de más cauce por donde enderezar tanta energía dispersa. Pero esto no se acaba: que lo sepas. Por lo menos hasta mayo.

De manera que esta es la última semana del Sol en Piscis y nos trae, entre otras noticias, un plenilunio en Virgo —plenilunio, plenilunio—, un par de aspectos a Urano —uno armonioso, otro de tensión— y, para acabar y antes de que ingrese el Sol en Aries, un sextil a Plutón para los pececitos y pececitas que andarán más on fire durante todo el año (sí, todo, todo, todo el año).

¿Empezamos?

Lo hacemos con aspectos lunares, quiero decir, la Luna que sale de Leo, donde anduvo todo el fin de semana, e ingresa en Virgo. Claro, Virgo es el opuesto de Piscis: el cosmos se está preparando para la oposición solilunar de turno, esto es, la Luna Llena del mes y las posibles revelaciones, nacimientos o alumbramientos de turno.

De hecho es un plenilunio muy particular ya que está ligado a las comunicaciones, a los despistes, a los viajes, a las mascotas, a la optimización, a la mejora, a la clasificación, a la depuración… O sea: hay un intento de poner orden que, por mucho que pretendemos cumplirlo a rajatabla, se escapará por alguna fisura caótica y extravagante. Y está bien: a fin de cuentas son tiempos de Piscis y hay que contar con cierto desvarío, misterio y falta de control.

De hecho, no sé si recuerdas cómo contaba la semana pasada que había perdido y recuperado mi anillo/talismás de una manera un poquito ilógica y que en un intento de recuperarlo me había metido hasta un contenedor de basura —la basura, el desperdicio, puede ser de Escorpio; pero también hay un deje de descomposición y de indulgencia y de vaganbudeo en Piscis y hasta en Neptuno.

Bien, ahora apenas acabé una lectura con un chico Piscis con Mercurio en Piscis y, para sorpresa de ambos, la grabación de la consulta no se subía a la nube ni aparecía por ningún lado. De hecho, sigue sin aparecer y es de lo más inexplicable: ambos habíamos visto el piloto rojo encendido, confirmando que todo funcionaba; habíamos escuchado la voz robótica al inicio, asegurando la grabación.

Misterio. Misterio pisciano.

Por supuesto, con un Mercurio como el mío y ya bien curado de espanto, yo había puesto a grabar la consulta también con otro dispositivo, así que el drama no acarreó pérdidas. Pero eso sí: el misterio pisciano continúa sin resolver.

Y creo que es importante que te quedes con esta anécdota porque habrá falta de lógica en esta semana —combinada con una tremenda sincronía absurda. Y con esto te tocará hacer malabares: claro, una Luna Llena es una oposición y una oposición es hacer malabares. Y si una oposición entre signos fijos habla de hacer malabares con dos pelotas muy pesadas; hacer malabares con signos mutables (eje Virgo y Piscis) nos habla de combinar no sólo dos ni cuatro sino ocho, dieciséis pelotas, algoritmos y ramificaciones.

(Me quedó muy circense la comparación… pero, puestos a pensarlo, Piscis también tiene este punto del espectáculo, del swing, de los sombreritos, de los festivales, los hippies y las ceremonias).

Pero sigo: el jueves 17 se produce un aspecto indispensable para entender la lunación. Mercurio en Piscis le dibuja un sextil a Urano en Tauro —en el grado12— y no es que esta figura sea algo que vaya a cambiarte la vida ni que te merezca la pena chequear en los —hipervalorados— tránsitos. Pero sí es verdad que dará un tono a la semana y a los días que prosiguen a la lunación.

Verás: Mercurio en Piscis ya hemos visto que no funciona tan guay para lo que le toca a Mercurio, o sea, para el trabajo de clasificación, de desapego, de cálculo, de razonamiento, de discernimiento. En Piscis, pues se pierde, se despista y todo eso.

Por supuesto, esto luego da otros talentos, quiero decir: este Mercurio puede captar el lenguaje simbólico, tener cierta inspiración en sus ideas, entender la vida desde una gran comprensión que a veces le impide poner barreras y no acabar de definir quién es, qué opina por sí mismo o qué es el resultado de una tremenda identificación con el ambiente.

Pues este Mercurio al dibujarle el sextil a Urano en Tauro (y al tener a Júpiter cerca) pareciera un poquito más despierto, un poquito más intuitivo, un poquito menos propenso al desastre o, en cualquier caso, con más salvavidas y colegas echándole una mano y rescatándole de la zozobra.

Por eso aviso: pérdidas y despistes, sí; milagros y bellos encuentros, también. Gente que desaparece: sí; gente que aparece sin que uno se lo explique: ¡claro que sí!

Y lo mismo con mensajes, propuestas, invitaciones, correos electrónicos y viajes y salidas que habían quedado un poco atascados por algún motivo. Eso se reformula y sale de nuevo a la superficie.

¿Y por qué? Pues porque el viernes 18 es la Luna Llena, plenilunio, plenilunio, con el Sol en Piscis —of course— y la Luna en Virgo —of course, y en el grado 27. Y la Luna en Virgo está regida por Mercurio —o sea, que tiene algo de movimiento, de dualidad, de multiplicación, de mensajería, incluso de chiquillería. Y ese es el Mercurio que anda en las nubes y a punto de caerse de la barca y de que lo rescate la sirena o el sireno de turno.

Ya he dicho también mil veces que una lunación no te cambia la vida —y una Luna Llena pues tampoco. Pero si quieres mirar en qué casas te cae la oposición, pues lo mismo te da una idea de qué asuntos cobran cierta relevancia, se agitan y todo eso. Serán, por supuesto, casas opuestas: y posiblemente con mucha carga en la de Piscis (ya que allí están el Sol, Mercurio, Júpiter y Neptuno).

Si tuvieras algo en alguna de estas casas —algo en Virgo o algo en Piscis— y si encima fuera un planeta personal: Luna, Sol, Mercurio, Venus y hasta Marte, pues creo que te merece la pena echarle un vistazo más profundo y atento a los sucesos en ti y a tu alrededor.

Podría ser el caso, por supuesto, que encima cumplas esta semana: joder, pues que sepas que tienes un año bastante interesante por delante y es que el mapa del momento en que cumples tendrá validez para todo tu año, o sea, que para muchos mortales, esto de ahora nos afecta por unas semanas; pero tú pillas cacho hasta el año que viene.

Y por qué mola el momento para cumplir años: pues porque tienes a tu Sol con un sextil de Plutón —regeneración, poder personal, interés por lo profundo, ambiciones y todas esta movidas astropsicológicas— pero es que Júpiter le pisa los talones y aquí ya te llega dinero, abundancia, fertilidad, protección… vamos, que te conviertes en chamán o en chamana especializado. Eso o tu proyecto literario, artístico o lo que sea irá viento en popa.

Y otras mil lecturas posibles, claro, según tu carta y todo eso.

Por supuesto, la semana también plantea sus desafíos —en el caso de que cumplas años, sería un desafío para los próximos doce meses— y es que el sábado 19 Venus, desde Acuario, le dibuja cuadratura a Urano en Tauro.

Una vez más, el aspecto no es nada del otro mundo —ni mucho menos algo nuevo de allá arriba y es que, para bien y para mal, los planetas llevan desde al año pasado dando un montón de guerra con Urano y los signos fijos y todo eso.

En este caso repetimos cuadratura de Venus —las mujeres, las fiestas, las alegrías, las relaciones, los órganos femeninos— en Acuario —sociable, fijo, intelectual, cientifista, altruista— y Urano en Tauro —más cabezón si cabe, divorcista, posesivo, radical, intolerante.

Como ambos signos tienen un puntito muy inflexible y radical, pues puede haber jaleo entre mujeres, agrupaciones, una fiesta donde la gente se enfada, una amiga de los nervios que te suelta la gran bordería, mucha sensibilidad política, un gasto absurdo, unas vacaciones o un evento al que vas por obligación y donde te sientes atado de brazos y manos.

Ojo que Venus va camino de juntarse a Saturno más adelante: una mujer se entristece, se enferma, o se enfada. Si no eres tú, puede ser alguien cerca. O lo mismo no: no me hagas caso. Al final todo dependerá de tu carta y de si esos planetas ya están, por ejemplo, en tensión en el natal.

De todas formas, si quieres anotarte el grado, es el 12 (Acuario y Tauro; pero casi aplicable a Escorpio y Leo).

Y nada, querido, querida. Acabamos el domingo 20 con el cambio de estación: primavera u invierno, depende de por dónde vivas, y con el ingreso del Sol en Aries.

Esto —también lo he contado mil veces— es un evento mega astrológico. Quiero decir: que los astrólogos y astrólogas iniciamos el Año Astrológico con este día, no con el 1 de enero, y que además, el mapa de ese cielo ya es sujeto a estudio y análisis para hacer predicciones de todo el año y que a su vez se subdivide con las cartas de los otros ingresos cardinales (el Sol en Cáncer, en Libra y en Capricornio).

Yo no hago Astromundial pero sigo reincidiendo en que el año pinta mucho mejor que el pasado —y que el anterior—: estrenamos año con Mercurio y Júpiter casi conjuntos en el grado 18 y si Mercurio es la chavalería y Júpiter la fortuna y la confianza, yo me conformo con que mis alumnos y alumnas no me den mucha guerra en todo el próximo curso escolar.

Por supuesto, y cómo no, toca también honrar y echarle unas risas, acción y energía a la casa que contenga Aries: que es de las que más se beneficia del tránsito del Sol. 

Felicidades a esos carneros y carneras. Año bueno para este signo, para los que cumplen entre el 20 de marzo y el 1 de abril. Pero eso ya es objeto de otro boletín y de hasta otro artículo.

De momento nos quedamos aquí y siempre puedes leer su especial, que es un caramelito.

***

 

Oye, y por cierto: que me está escribiendo mucha gente preguntado por los próximos talleres. En abril volvemos a la caña: lo que pasa que tengo que reordenar la agenda, planear unas minivacaciones en mi tierra y todo eso. Pero en seguida compartiré la info para que, si te animas, te apuntes. Porque lo pasamos en grande y aprendemos mogollón. Es otro caramelito, cada martes y cada jueves.

El resto lo sabes, de tanto que me repito. Que puedes seguirme por un montón de portales no energéticos: facebook, twitter, instagram, ese Youtube. (por fa, no me da tiempo a responderos a todos los privados por FB y IG. Si son dudas, hazlas en abierto, ¡que así aprendemos todos y todas!). Repito: dudas en abierto y el resto de consultas por email.

Además, y también como siempre, podéis suscribiros colocando vuestro correo —somos más de 2000 suscriptores y suscriptoras— y así os llegan directamente a la bandeja, cada dominguito (o cada lunes, o sábado), recién salido del horno como este que estáis leyendo y que quedó de rechupete. 

Gracias, gracias. Ahoi, ahoi (sigue muy doble todo, muy Piscis, que la temporada sigue). 

Emilio

 

 

 

 

 

 

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