Estoy leyendo una novela llamada Las primas, de la argentina Aurora Venturini. La historia es una aberración y una delicia y un salto a las normas de la gramática: la narradora, una jovencita de diecinueve años, padece no sé qué minusvalía que casi le impide poner comas y puntos, se enreda en el lenguaje y acude de a continuo al diccionario para ampliar su vocabulario.

Entre tanto se nos cuenta la vida de su familia, donde, a quien no le falta un tornillo, va en silla de ruedas o es liliputiense. Puta y liliputiense, para ser más exacto. Y la protagonista pinta cuadros, la califican de extraña y medio loca y escribe que “en mi casa todo era diferente porque lo éramos nosotros cada uno en su extensión, dimensión y jerarquía”…

Toda esta disgresión que os acabo de meter sin saludaros —hola, mochileros y mochileras, ¿cómo andáis?— viene a cuento de la próxima Luna Nueva en Acuario de este lunes 4. Y es que Acuario, al igual que esta interesante novela, tiene muchísimo que ver con lo raro, con lo diferente, con lo que se sale de las normas y con lo que se adelanta a la sociedad o es rechazado por ella.

Los feos, los bufones, los jorobados o el mendigo raro de la esquina de tu barrio tienen su poquito de Acuario, así como de Piscis. Estos dos últimos signos de la rueda vienen a integrar al resto del horóscopo y por eso sus nativos pueden sufrir de malentendidos, de falta de aceptación, de soledad, de abusos, de victimización.

De hecho, la Luna Nueva de este lunes resulta bastante cojonuda. Sin embargo, me parecía interesante destacar esta particular faceta acuariana. Es muy probable que durante el mes os topéis con gente y situaciones que en principio se os escapen a vuestro entendimiento por raras u originales. Cosas de Acuario. Y de Piscis.

Pero sí, el novilunio de mañana es bien lindo: se da en el grado 15 de Acuario y ya recibe sextil de Júpiter en Sagitario, con Mercurio muy cerquita. Recordadlo: las propuestas, las ideas, los planes… van a la velocidad de la luz. Con todos los planetas todavía directos bien nos interesa ponernos las pilas, juntarnos con gente nueva, empaparnos de otros puntos de vista y abrirnos a lo desconocido.

Saturno, viejo regente de esta lunación, todavía disfruta del sextil espiritual con Neptuno; y Urano, por otro lado, como nuevo regente de Acuario, vivió trígono de Venus y pronto recibirá un buen contacto de Mercurio. Eso sí, la próxima semana Marte se juntará a Urano y habrá que andar con cuidadito pues lo mismo abundan el mal genio y los portazos.

Total. En resumen: Buena Luna. Si tenéis puntos sensibles por la zona —alrededor de ese grado 15 acuariano— pues ya sabéis que puede significar un inicio, un reseteo, un volver a empezar, una siembrita… Siempre en función de vuestra carta y de la casa que ocupe Acuario.

Luego el resto de aspectos de la semana no vienen sino a confirmar esta energía de reciclaje, locurilla, libertad y originalidad. Así, el jueves 7, el Sol le dibuja un sextil a Júpiter en Sagitario, aspecto lindo, confiado, de conexión, de sentirse capaz. ¿Y qué les pasa a los Acuario que cumplen este año? ¿Ya habéis pensado dónde vais a vivir los próximos seis meses…? O lo mismo os habéis mudado ya… ¡Andad atentos a las noticias!

El mismo jueves, Mercurio, por su parte, nos regala otro sextil, esta vez a Marte en Aries. Por el grado 24. Decisiones rápidas. Diálogos brillantes. Proposiciones alternativas. Una nueva manera de apreciar el mundo. Soluciones. Inventiva. Un mensajito en el móvil que nos abre la mente. 

Y claro, como Mercurio corre que se las pega, pues para el sábado 9 ya hay otro sextil a Urano en Aries. Quizá tanta creatividad y tanta interconexión nos ponga nerviosos y acelerados y de pronto el ordenador o el teléfono o algún aparato electrónico nos pegue un cortocircuito. Nos de un calambrazo. Diga: ¡Ya no puedo más!

En cualquier caso, una semana para inventores, para dibujar cometas y naves espaciales y para tirarse a la piscina de los códigos binarios. Y aunque suena todo muy de ciencia ficción, no nos durará mucho: el domingo 10, Mercurio sale de Acuario e ingresará en Piscis.

De Mercurio en Piscis os he hablado muy ha menudo, porque es mi Mercurio, porque lo tengo en venta por si alguien me lo compra, porque está en exilio y porque puedo contar mi vida conectando despistes, pérdidas de aviones y de DNIs. Supongo, con todo, que también le tendré cierto cariño: a mis consultantes les digo que no podemos echarle la culpa a la carta natal, que conviene ser un poco más responsables y disfrutar de la libertad y el libre albedrío.

De manera que Mercurio en Piscis no parece muy apto para el pensamiento desapegado y racional; tiende a la nebulosa, la fantasía y falta de pragmatismo. ¿Para qué recordar dónde he puesto las llaves del coche si me quedé embelesado conectando con la belleza del paisaje? Porque si algo sabe este Mercurio es conectar con realidades poco tangibles, véase música, espiritualidad o arte. De una u otra manera, este Mercurio viene a traerle noticias, novedades y creatividad a los piscianos y cierto desorden al resto de signos mutables, esto es, Géminis, Virgo y Sagi. Tendremos, de hecho, Mercurio en Piscis para rato cuando empiece su retrogradación en marzo. Ya hablaremos al respecto.

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Ahora sí. Ya me despido. Por supuesto, como en cada Boletín, un trillón de gracias por leer. ¡Por compartir! Por la guasa. Por preguntar. ¡Por opinar! Por vuestros Likes. Recordad que podéis seguirme en facebook, twitter, instagram y por mi ya-no-tan-super-recién-estrenado canal de youtube. Que me encanta leeros. Que aprendo mucho, mucho, mucho vuestros comentarios y experiencias. 

Un super abrazo,

Emilio P. Millán

 

(Foto. Fte: youtube.com)

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