¡Yes, yes, yes! ¡¡¡¡¡Domingo!!!!!  

Sí, así es, y por supuesto viene con su correspondiente Boletín. Lo que pasa es que, como no lo hinche a onomatopeyas y signos de exclamación, se me va a quedar pero que muy cortito.

Claro, esta semana no es la más rimbombante en cuestión de aspectos. Vale que se da la conjunción anual entre el Sol y Urano y de acuerdo que Plutón inicia su retrogradación, pero suenan tan poquita cosa comparado con las semanas pasadas… como un bocadillo de mucho pan y sólo una fina y triste loncha de queso dentro.

Lo interesante, lo bonito, es que a la par que el cielo se relaja, yo me puse las pilas en estos días y os tengo dos artículos extras preparados: el primero, sobre Astrología Cabalística, porque sí y porque yo lo valgo; y el segundo, una ricura, sobre Ecología y Agricultura o Agroecología, como lo titularon sus autores. Digo sus autores porque el artículo no lo he escrito yo y se trata de una colaboración por parte de una argentino y un chico de la península. Pronto lo tendréis disponible. Os encantará. 

De paso aprovecho para reincidir en el llamado a más colaboraciones: si viajas, escribes, diseñas, sueñas, meditas o crees que tienes algo que aportar o intercambiar con esta Mochila Astrológica, pues a darle duro y a contactarme, que será un gusto publicarte, hacer un lindo trueque y difundirte.

Y ahora que ya he rellenado un poquito de hueco… pasemos al análisis.

Bien, el primer aspecto de la semana nos sorprende el mismo lunes 22, justo cuando el Sol se una a Urano. No es un aspecto a pasar a la ligera: rayos y relámpagos, cambios súbitos, liberaciones, toros con terciopelo fucsia y gusto por lo raro, lo energético, lo extremo o lo diferente. Es el llamado Uranazo o despertador, que lleva un tiempito pinchando a los Tauro que cumplen por la fecha y que todavía seguirá sin dejarlos tranquilos.

A ver: Urano no es ni mejor ni peor, pero es una energía muy disruptiva y según el signo que transite, fluirá más a su aire o le costará más trabajo ponerte la vida patas arriba causando, quizá, mucho destrozo. Así, a su paso por Aries rejuveneció a la sociedad y a los carneritos, con su toque de rebeldía, su primavera árabe, descubrimientos y ganas de aventura. No todo el mundo alcanza a vivir lo suficiente para experimentar un tránsito de Urano sobre el Sol pero, desde luego, es un cambio vital importante. A mí me llevó de viaje místico-califragilístico-latinoamericano y conozco a más Aries que se largaron de mochilazo o cambiaron de residencia o dijeron ciao-pescao.

Lo que pasea es que, claro, Aries sí se abre al cambio. Tauro, no. De ahí el bloqueo, la agresividad o el radicalismo al que se enfrentan estos nativos, que, no lo olvidemos, son un signo fijo. Como yo no tengo superpoderes ni me dedico a la política ni hostias, no debiérais creeros nada lo que os diga; más bien os animo a opinar aquí debajo y contar vuestras experiencias: ¿Qué cumplís esta semana? Pues a compartir y relatar. ¿Qué tenéis el Ascendente o un planeta personal en los primeros grados de Tauro? Pues más de lo mismo. Y de oca en oca y tiro porque me toca.

Luego el siguiente aspecto nos lo topamos el jueves 25. De hecho, ni siquiera es un aspecto o cambio planetario, es un cambio de movimiento y es que Plutón vuelve a retrogradar.

Esto no es nada nuevo. De hecho, lo que entendéis un pelín de Astrología pues lo sabéis de memoria: Plutón, Putoncito, Mamonaso, Mardito Roedor, se pasa medio año moviéndose hacia atrás. Yo lo tengo retrógrado en mi carta y así medio planeta.

Sobre las lecturas de este retrógrado suelo abstenerme un poco. A mi parecer, los retrógrados que pegan duros son Mercurio, Venus y Marte, pero un Plutón retro como que ni fu ni fa. Se supone que tendría que beneficiar cierto trabajo interno, psicológico, profundo, que si sanación o alquimia interna, pero que no me vengan con historias: tengo la Luna en Escorpio, llevo media vida explorándome las vísceras y todavía no me entero de nada.

Lo importante, de cualquier modo, es el grado donde Plutón retrograda, el 23 de Capricornio, ese gradito puñetero que está macerando a estos nativos así como a los otros signos cardinales. Y no sólo eso: resulta que, para rizar el rizo, la conjunción de enero del 2020 de los malotes, sí, sí, la de Saturno y Putoncito, reincidirá en ese grado. Vamos, que lo miremos por donde lo miremos, estamos jodidos.  

En fin, entre tanto, pues nada, a seguir soltando dinero entre psicólogos, astrólogos y chamanes, a ver si coincidiendo con la retrogradación nos transformamos en ave fénix o en pájaro carpintero.

Luego el viernes 26 tenemos cuarto decreciente, puro aspecto lunar, con mucho Acuario y Urano involucrados, así que quizá sea un finde con bastantes cambios de planes, improvisado, loco, disfrutón, aventurero o liberador.

Y al día siguiente, el sábado 27 ya tenemos cuadratura. Será entre Marte en Géminis y Neptuno en Piscis y alrededor del grado 17. Este es el aspecto de andar en la parra, de empezar mil cosas y no acabar ninguna, de sentir que nos pusimos demasiadas metas y luego, cautivados por la modorra, ya no sabemos ni a dónde vamos ni por qué… en fin, dispersión, olvidos, agotamiento y cierta neblina mental. Claro, Neptuno anda de por medio, que vaya si le tengo tirria. Ojito con lo que se firma. Con lo que se dice. Con lo que se cuenta. Pueden darse malinterpretaciones. Y al final uno apunta mal el número de teléfono o mete tres veces mal la clave de la tarjeta de crédito y tarjetita bloqueada.

Como toda cuadratura tiene su punto de desafío y dinamizante, con Neptuno y Marte tensos conviene parar el carro de los propios deseos para atender y servir un poco más a los otros; o meterle mano a la creatividad —creatividad manual, comunicadora—, a asuntos místicos o cinéfilos —quizá un buen día para rodar un cortometraje o para leer a Marx o esos capítiulos de la Vida de Milarepa o de algún Budita cachondo.

Repito que se me antoja un finde espontáneo, sorpresivo pero también confuso y disperso así que mejor ceder un poco, planear menos y dejarse llevar más por las opciones y mareas. Aquellos que seáis muy controladores vais a pasarlas canutas: la neblina y los cantos de sirena se prolongarán en la semana siguiente con el paso de la Luna por Piscis. Habrá quien se descubra en una esquina berlinesa después de tres días de parranda y se pregunte: ¿Quién soy? ¿Y cómo he llegado hasta aquí?

***

Ahora sí. Ya me despido. Como siempre, un trillón de gracias por leer. ¡Por compartir! Por la guasa. Por preguntar. Por relatar vuestras experiencias. También por vuestros Likes.

Por cierto que con las prisas de la semana pasada no compartí una entrevista que hicieron los de Radio La Berlinesa. Son super guasones y me lo pasé requetebomba: aquí os dejo el enlace. En la primera parte conversan sobre las diferencias generacionales —de la mano de una sevillana muy puesta en el tema— y luego aparezco yo a charlar sobre Astrología, cómo no, y a interpretar cartas, así, a lo bruto.

Y eso es todo… O no. Que resulta que hemos estrenado logo en Mochila Astrológica. Lo podéis encontrar en facebook, y espero subirlo también a instagram. Desde aquí un millón de gracias a Martirio, aka Shoshona, que cede a mis peticiones astrománticas y le mete colores y toda su creatividad acuariopisciana. Danke schön. 

Y ahora sí. Ya me voy. Que tengáis una felicísima semana.

Emilio P. Millán

(Foto. Fte: www.lionsroar.com)

 

 

 

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