No sabéis qué gusto me da presentar este Boletín. Casi el penúltimo del año. No porque tenga prisa en que el 2019 se termine —de hecho, intento aplicar todas estas típicas frases sobre abrazar el presente y no pasármela proyectando en el futuro; algo muy del elemento fuego, por cierto— pero es que este viernes, este viernes 20, es el último día en la escuela. ¿Y sabéis eso qué significa? ¡Vacaciones! Y cuando una semana más tarde aterrice en Málaga, ¿sabréis eso qué significará también? Solazo. Y un descanso merecidísimo de estos cielos nublados al puro estilo Mordor.

Por cierto que andaba con la idea esa de dar un taller mientras paseo por mi ciudad natal pero seguimos sin local donde juntarnos. Se aceptan sugerencias. Si no, con levantar unas cartas astrales, abrazar a los míos y ponerme hasta arriba de boquerones me daré por satisfecho.

Vamos con el análisis cósmico. Tenemos una semana simpática, colorida, con aspectos, por lo general, positivos —excepto, por ejemplo, la cuadratura de Mercurio el viernes— y con dos cambios de signo, entre ellos, el ingreso del Sol en Capricornio que no es poca cosa y que marca cambio de estación, suerte de portal energético y el último tramo del año astrológico. [Aquí una pequeña nota para los más novatos: el año astrológico se cuenta siempre desde el ingreso del Sol en Aries, en marzo y termina en la misma fecha].

Para empezar el lunes 16 tenemos un lindísimo trígono entre la Luna y el Sol, desde Leo a Sagitario y sobre el grado 23. ¡Que levanten la mano quienes tienen la Luna y el Sol bien aspectados en su carta! Siempre da gusto tener de buen rollo a la mamá y al papá cósmico, a nuestras emociones —la Luna— y a nuestro propósito o genuinidad —el Sol. Y esto os lo cuenta alguien que tiene el Sol en Aries y la Luna en Escorpio, vamos, un pelín disonantes.

Luego el jueves 19 y con pleno cuarto decreciente en Virgo, viviremos un sextil entre Marte en Escorpio y Saturno en Capricornio. Os digo una cosa: se trata de un sextil cojonudo. Para empezar, y como muchos sabéis, tanto a Marte como a Saturno se les conoce como los maléficos de la Astrología tradicional. Nos interesa tenerlos felices. Y nos interesa también tenerlos en signos donde funcionen bien.

Aquí entran de nuevo en juego las regencias, mochileros: Marte funciona muy bien en Escorpio, con voluntad, estrategia y profundidad emocional; y Saturno en Capricornio actúa sabio, economiza las energías y quiere llegar hasta la cima. No sólo eso, Capricornio adora a Marte, lo cual refuerza este sextil y promete una semana fabulosa para trabajar bien, enfocados, planear al largo plazo y mover piezas muy inteligentemente y que así nuestros planes se cumplan. El sextil se da en el grado 20.

Sigo. Un día después, el viernes 20, Mercurio en Sagitario se cuadra a Neptuno en Piscis. Aquí sí tenemos problemas; o mejor hablar de despistes, falsas promesas, ilusiones poco realistas, documentos que se pierden e información que se malinterpreta y otra vez confusión. Para que os hagáis a la idea, el aspecto bien podría considerarse una especie de Mercurio retrógrado concentrado.

Recordad que aquí os menciono el día exacto en que se produce pero que no os extrañe que los tropiezos y desencantos se vivan durante toda la semana. Robos. Traspapeleos. Notas que se pierden o se mal transcriben. Teléfonos que fallan y una intuición un tanto empañada. Claro, Neptuno es lo que tiene: que sólo sirve para empinar el codo, meditar o tocar el clarinete. El resto es pura traición. Y tampoco es que se trate de un aspecto muy poderoso, pero quizá os conviene mirar qué anda por el grado 16 de Sagitario de vuestra carta. O incluso de Géminis, que suele ser muy sensible a las trastadas mercuriales.

El viernes además, Venus sale de Capricornio e ingresa en Acuario. A mi me gusta mucho este Venus pero es verdad que los antiguos te dirán que tiene un puntito frío —y con cierta razón, pues lo gobierna Saturno. Pero bueno, los antiguos que digan lo que quieran.

Con este Venus en la carta, el nativo es amante —Venus, claro, representa el amor, entre otras cosas— de la libertad, de las relaciones horizontales, necesita su espacio y disfrutar de algún hobby friqui. Estoy pensando en mi querido Shato, que con su Venus en Acuario colecciona vinilos de artistas coreanas y en nuestros viajes lo mismo me lleva a un ático a ver bailar salsa que a un puticlub macedonio de la tercera edad. Pues eso también es Venus en Acuario. Impredecible. Y sin ataduras.

Se paseará por las tierras del aguador hasta el 13 de enero y entre tanto endulzará la vida de los acuarianos o de aquellos con mucho Acuario en su carta.

Finalmente nos plantamos en el día más relevante de la semana: el domingo 22. Para empezar, el Sol ingresa en Capricornio y ¡cambiamos de estación! No sólo eso: a partir de ese momento, en este hemisferio norte y en este Berlín negro como la boca del lobo, los días empezarán a ganarle terreno a la noche y yo me alegraré de no tener que encender las luces de casa a las tres de la tarde.

A nivel astrológico, todos los cambios de estación se consideran días portales, óptimos para rituales, encender velitas, pedirle al cielo, deshacerse de cosas y listar vuestros nuevos objetivos. Sabéis, además, que estos ingresos solares se estudian en Astromundial para evaluar cómo le irá a las naciones y si saldremos o no de la crisis que se nos avecina.

Más cosas… Por supuesto, felicidades a los Capricornios. Muchos también sabéis que en mi familia, estos capris están por todos lados. Mi papá y su cara de piedra; mi hermana, la robotita; mi sobrino que es clavado a ella. Y hasta mi madre tiene ahí la Luna, que más curranta que ella hay pocos. La llegada del Sol a este signo va a suponer una posibilidad de recargar las baterías y, con suerte, aligerarse un poco la mochila, aprovechando que Júpiter también pasea por ahí y siempre que los próximos eclipses lo permitan.

El domingo, además, viviremos dos aspectos más: Venus, en Acuario, ya le dibuja cuadratura a Urano en Tauro y si este Venus ya tiene problemas con el compromiso, la tensión de Urano la volverá caprichosa y si te he visto, ni me acuerdo. Cosas del cosmos. Eso o una relación poliamorosa con varios marcianos hermafroditas.

Además, otro aspecto muy voluntarioso y trabajador: Marte en Escorpio le dibuja sextil a Plutón en Capricornio. De nuevo un sextil cojonudo para la concentración, resolver acertijos y llegar hasta la médula de cualquier asunto. Por supuesto, esto incluye no sólo el trabajo físico o mental, sino también el emocional. Con tal configuración uno puede asomarse a sus monstruos, dialogar con ellos, alcanzar un acuerdo y las heridas cicatrizarán antes. Eso o un coaching astral conmigo.

 

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Y aquí me quedo queridos. Por supuesto, como siempre, os doy las gracias por vuestros cachondeítos y guiños. También lo sabéis: podéis seguirme por las redes, por facebook, twitter, instagram y youtube. Sabéis que tengo un vídeo sobre el mes de diciembre. No os lo perdáis, gamberros. Y el especial sobre Júpiter en Capricornio que está mega de rechupete. 

Feliz semana, feliz viaje,

Emilio P. Millán

 

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