¡Muy buenas, mochileros! Empezamos el lunes y tengo el gusto de poder redactar este boletín en el porche de una cabaña frente al mar. Se ha levantado la brisa y el murmullo de las olas adormece. Veo en el porche del vecino decenas de botellas de alcohol, naufragio de la borrachera de anoche con Luna Llena incluida. Todo increíblemente pisciano.

Esta semana atravesaremos el último periodo en el signo de Piscis. De este arquetipo ya hablamos pero que muy bien en este artículo. Recordad que Piscis es místico, sensible y curativo; se le considera un signo de finales así que todavía disponemos de algo de tiempo para finiquitar asuntos emocionales pendientes.

Además, la Luna Llena en Virgo de anoche acelera este proceso sanador. Al principio puede que se sienta como una suerte de fiebre, mareo, tsunami sentimental. Son las emociones manando hacia el exterior. En Astrología cabalística a Virgo se le considera el último signo del llamado zodiaco constituyente: es el que recoge la casa, barre el suelo, cierra la puerta y se va. Así que imaginad qué bello el potencial de estos días para decirle adiós a todo aquello que ya no nos sirve.

La próxima semana, con el ingreso del Sol en Aries, entraremos en una etapa de acción, de culto al ego y del porque yo lo valgo. Pero eso será la semana que viene. Esta ya sabéis: poned esas emociones, recuerdos y heridas en un barquito y permitidle que zarpe.

Pasemos al análisis de aspectos:

Tenemos hoy lunes 13 un cambio planetario interesante. Mercurio, el planeta del intelecto, el comercio y la comunicación se despiste del torpe de Piscis e inaugura su viaje en Aries. Este Mercurio otorga al nativo agilidad mental, lo vuelve irreflexivo, impaciente, franco, terco y bastante intuitivo. Es un Mercurio al que le tengo mucho cariño. Por ejemplo, mi colega el Shato lo tiene en su carta y con sus arrebatos compensa mi habitual duda neptuniana. Suele decidir rápido y, encima, acierta.

Por supuesto, este Mercurio tiene facetas menos agradables: genera nerviosismo, dificulta la concentración, la resistencia, el seguimiento de rutinas. Aries es un signo muy individualista y por tanto a veces el nativo puede volverse poco cooperativo. Prefiere las actividades prácticas y se atasca con la teoría.

El tránsito beneficiará a los arianos así como a los otros signos de fuego, es decir, Leo y SagitarioAndarán inquietos, comunicativos, viajeros y con un fuerte poder de convicción.

El viernes 17 viviremos una cuadratura entre el Sol y Saturno, un aspecto duro y muy relacionado con el padre o las figuras de autoridad. A veces a esta configuración se la relaciona con la orfandad, real o simbólica.

Esta cuadratura merma la energía, nos vuelve autocríticos, nos quita los pajaritos de la cabeza y nos carga de responsabilidades. Algo de esto saben los Sagi que llevan bajo las exigencias de Saturno más de dos años. Si tienes planetas personales en signos mutables -alrededor del grado 27- puede que percibas más esta especie de pesimismo, de ir cuesta arriba. Se enjuiciará la sensiblería, se criticará a los débiles. Padres, jefes, profesores, todos muy gruñones y tocacojones.

El último aspecto relevante lo descubrimos el sábado 18 con una bonita conjunción entre Mercurio y Venus retrógrado, ambos en el carnero. Este es otro aspecto que me encanta: otorga talento con el lenguaje, dones para la escritura, la poesía y habilidad manual. Se da en nativos que aman la lectura, seducen con la palabra y son capaces de venderle un peine a un calvo. Predispone a relaciones favorables con vecinos, hermanos primos… joder, ¿qué más podemos pedir? De nuevo será beneficioso para los signos de fuego. Imparables

Y con esto despedimos el Boletín de hoy. Esperando que os guste, que os divierta y que sobre todo os permita sintonizar con lo lo que nos rodea. Como decía aquel mago en ese barco de Bangkok: No hay que fiarse sólo de los sentidos.

Muchas gracias. Nos leemos muy pronto. Kop Khun Krup.

Emilio P. Millán.

 

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